Durante los años más tensos de la Guerra Fría, cuando Estados Unidos y la Unión Soviética competían por cada ventaja tecnológica como si la supervivencia estuviera en juego, surgió un proyecto que hoy roza la ciencia ficción: el Lockheed CL-1201. Concebido como una “ciudad voladora” armada, este coloso nuclear nunca pasó de los planos, pero muestra hasta dónde podía llegar la lógica de la disuasión.
EE.UU. desvela el Lockheed CL-1201: una colosal ciudad nuclear voladora de 5.000 toneladas y más de un kilómetro de largo
El CL-1201 no era un avión convencional. Su objetivo era convertirse en una plataforma aérea autosuficiente, capaz de patrullar el planeta durante semanas o meses sin tocar tierra. Las cifras son sobrecogedoras: más de 1.100 metros de envergadura, casi cuatro veces un Airbus A380, y unas 5000 toneladas de peso, superando cualquier aeronave jamás construida. Para sostener semejante monstruo en el aire, los ingenieros imaginaban múltiples pares de alas, docenas de ruedas en el tren de aterrizaje y una estructura comparable a un buque de guerra.
El motor: un reactor nuclear a bordo, capaz de generar energía suficiente para mantener la aeronave en vuelo indefinido. Los estudios indicaban que podría transportar decenas de aviones de combate, drones y misiles estratégicos, funcionando como un cuartel general volador y prácticamente inmune a ataques sobre tierra. La vigilancia constante, la capacidad de lanzar ataques y la supervivencia ante un primer golpe nuclear eran ventajas estratégicas claras.
Pero el proyecto estaba lleno de riesgos, ya que cualquier fallo estructural o accidente podría desatar un desastre radiactivo, y protegerlo de misiles y sabotajes habría sido casi imposible. Además, los costes eran astronómicos y la viabilidad a medio y largo plazo, mínima. Con la llegada de los misiles intercontinentales, submarinos nucleares y satélites, la lógica militar cambió y este tipo de demostraciones militares quedó en un segundo plano. Nunca voló, pero el CL-1201 sigue siendo un símbolo de una época en la que la ingeniería y el miedo llevaron a imaginar máquinas que desafiaban la física y la razón.















