Yanis Varoufakis, economista y político griego, nació el 24 de marzo de 1961 en Atenas y se ha convertido en una de las voces más controvertidas de la política europea contemporánea. Reconocido por su capacidad de análisis durante la crisis económica de Grecia, se hizo famoso por sus críticas incisivas a las políticas financieras de la Unión Europea y a la austeridad impuesta por la Troika.
Formado en la Universidad de Essex, donde obtuvo su doctorado en economía, Varoufakis ha combinado la academia con la docencia en prestigiosas instituciones como Cambridge y la Universidad de Texas en Austin. Sus artículos, libros y conferencias lo han consolidado como una figura respetada dentro de la comunidad académica internacional, aunque también tiene muchos detractores que afirman que, detrás de su imagen, hay más fracasos que éxitos.
Yanis Varoufakis (64), economista: 'Es mejor parecer un radical que aceptarlo todo y acabar viviendo como un conformista'
Su notoriedad global llegó durante su breve pero intensa etapa como ministro de Finanzas de Grecia en 2015. En pleno apogeo de la crisis de deuda, se enfrentó directamente a los acreedores internacionales, defendiendo la reestructuración de la deuda y desafiando la austeridad con un estilo intransigente y directo que lo convirtió en un personaje polémico. Tras el referéndum que rechazó las condiciones de los acreedores, presentó su dimisión, dejando claro que la defensa de la soberanía económica era su prioridad.
Desde entonces, Varoufakis ha centrado su actividad en el activismo político y la crítica al neoliberalismo en Europa. Fundador de DiEM25, busca democratizar la Unión Europea y acercar la política al ciudadano, promoviendo transparencia y participación. A lo largo de su carrera, ha dejado frases que reflejan su filosofía: “Siempre es preferible sonar como un radical en lugar de actuar como un conformista” o “la democracia debería ser siempre una empresa de construcción de esperanza y de imaginación”.
Varoufakis, con el paso de los años, ha construido un perfil audaz y desafiante, que polariza opiniones pero también inspira a quienes buscan una Europa más justa y democrática. Entre seguidores y críticos, su figura sigue siendo sinónimo de confrontación con la ortodoxia y compromiso con la transformación política del continente.















