A finales de los años noventa, Russell Crowe se consolidó como una de las figuras más potentes del cine internacional. No solo por la fuerza de sus interpretaciones, sino por esa presencia magnética que parece eclipsar a cualquier compañero de reparto. Su punto álgido llegó con Gladiator, cinta que no solo se llevó el Oscar a Mejor Película, sino que también le otorgó a Crowe su primer Oscar como Mejor Actor, convirtiendo a Máximo Décimo Meridio en un personaje imborrable dentro de la historia del cine.
Con los años, su filmografía se fue llenando de títulos de peso: American Gangster, otra colaboración con Ridley Scott; El dilema, Robin Hood, Los miserables... Pero su talento ha ido acompañado de un carácter complicado. El actor neozelandés es conocido por no morderse la lengua y por episodios de tensión con fotógrafos, periodistas y compañeros de rodaje. Su franqueza le ha llevado a calificar el guion de Gladiator como “una basura” o a criticar a George Clooney por “utilizar su fama para anuncios de trajes en España”. Esa misma sinceridad se refleja en su visión sobre la implicación de los famosos en causas sociales.
Russell Crowe, 61 años, critica a las estrellas politizadas: "Que cobren por actuar y no por opinar"
Crowe ha criticado lo que considera activismo superficial: “Estoy harto de que los famosos usen su fama para promover una causa. Deja un cheque y cállate. Si veo una necesidad concreta, intento ayudar”. Para él, la discreción y el gesto personal pesan más que el espectáculo mediático que rodea a Hollywood.
En Hollywood, no es raro ver a actores y actrices utilizando su fama para impulsar causas políticas. Algunos lo hacen con convicción, pero otros parecen aprovechar la atención mediática para reforzar su marca personal. La crítica clara, cada vez más puntualizada por medios y espectadores, surge cuando la actuación artística queda eclipsada por el activismo: la opinión de un famoso no debería sustituir el análisis riguroso de los hechos.
Ahora, Crowe regresa al cine histórico con Núremberg, un drama bélico en el que comparte cartel con Rami Malek, Michael Shannon y Richard E. Grant, interpretando a otro personaje real en uno de los capítulos más oscuros del siglo XX, confirmando que, más allá de su carácter, sigue siendo una fuerza imparable frente a la cámara.















