El frío aprieta y la factura lo nota: en cuanto llega el invierno, la calefacción vuelve a ser una decisión doméstica… y económica. En ese contexto, el arquitecto Edu Saz ha popularizado en redes una recomendación muy concreta para viviendas en España: aerotermia, con la promesa de recortar el gasto incluso “más de la mitad” frente a sistemas eléctricos convencionales.
La idea técnica es menos misteriosa de lo que suena: una bomba de calor no “crea” calor como una resistencia, sino que lo traslada desde el aire exterior hacia el interior (y al revés en verano). Por eso su métrica clave, el COP, suele estar alrededor de 4 en usos domésticos: por cada 1 kWh eléctrico consumido, entrega aproximadamente 4 kWh térmicos en condiciones favorables. "Si tu factura de calefacción es de 100 euros al mes con un sistema eléctrico, con aerotermia podrías estar pagando 25 o 30", destaca.
Por qué puede ahorrar tanto
Esa relación explica por qué puede salir muy rentable si vienes de radiadores eléctricos o equipos poco eficientes: el salto de “pagar calor” a “mover calor” cambia las reglas. La Agencia Internacional de la Energía resume el resultado con una frase que ayuda a aterrizarlo: los modelos actuales pueden ser varias veces más eficientes que tecnologías clásicas de calefacción.
Ahora bien, el ahorro no es automático ni igual para todo el mundo. Lo que manda en la vida real es el rendimiento estacional (SCOP) y el “ecosistema” de la casa: aislamiento, temperatura de impulsión, emisores (suelo radiante, fancoils, radiadores de baja temperatura) y clima. Incluso fabricantes y guías técnicas insisten en que el COP es un valor de referencia y que el comportamiento cambia con la temperatura exterior y el diseño del sistema.
La letra pequeña de la eficiencia
El gran peaje es la inversión inicial y el proyecto bien dimensionado. Si el equipo se queda corto, sufre; si va sobrado, también: arranques y paradas frecuentes reducen eficiencia y pueden aumentar averías. Por eso, más que “comprar aerotermia”, la clave es instalarla bien (cálculo de cargas, hidráulica, ubicación de la unidad exterior, acústica, mantenimiento razonable).
Y hay otro matiz social que se está haciendo visible: la aerotermia encaja mejor en obra nueva o rehabilitación seria que en pisos con limitaciones de espacio o comunidad, lo que puede convertirla en una tecnología “aspiracional” si no hay ayudas o reformas paralelas.















