La guerra en Irán, que comenzó a finales de febrero, está teniendo un impacto global significativo en diversos sectores. Irán, una región clave de Oriente Medio, era un importante exportador de combustible a nivel mundial, con el estrecho de Ormuz como ruta de transporte crucial. Al inicio del conflicto, Irán bloqueó este paso estratégico, que fue reabierto recientemente con restricciones.
La Agencia de Energía ha confirmado que Europa solo dispone de combustible de aviación para seis semanas si el conflicto entre Irán y otros países continúa
Las consecuencias de este bloqueo ya se están sintiendo. El aumento de los precios del petróleo y sus derivados está generando tensiones en los mercados energéticos, y el sector del transporte aéreo es particularmente vulnerable. La Agencia Internacional de la Energía (AIE) ha advertido que, si el conflicto continúa, Europa podría enfrentarse a una escasez de combustible para aviación en tan solo seis semanas.
Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, ha expresado su preocupación en declaraciones a Associated Press, indicando que las cancelaciones de vuelos entre ciudades debido a la falta de queroseno podrían ocurrir antes de lo previsto. La reciente reapertura parcial del estrecho de Ormuz ofrece cierto alivio en un panorama aún muy inestable.
El aumento del coste del combustible ya está provocando decisiones concretas por parte de las aerolíneas. KLM, la aerolínea neerlandesa, ha anunciado la cancelación de 160 vuelos durante el próximo mes debido a la presión sobre la rentabilidad del sector. Si bien esta cifra representa menos del 1% de su operativa, refleja la creciente dificultad para mantener la viabilidad económica de algunas rutas.
Otras aerolíneas también han optado por recortar vuelos que generaban pérdidas directas por el encarecimiento del queroseno. En el caso de KLM, las cancelaciones afectan principalmente a conexiones de alta demanda entre Ámsterdam, Londres y Düsseldorf, con medidas de reubicación para los pasajeros afectados.
Las advertencias de Birol coinciden con las del Consejo Internacional de Aeropuertos de Europa, que ya alertó a las autoridades comunitarias de energía y transporte sobre el riesgo de una posible escasez en las próximas semanas. Normalmente, el sector opera con reservas de combustible para unas seis semanas, pero la prolongación del conflicto ha ido reduciendo este margen de seguridad.
"Estamos en una situación crítica, y esto tendrá graves consecuencias para la economía mundial. Cuanto más se prolongue, peor será para el crecimiento y la inflación global", ha señalado Birol, destacando la fragilidad del escenario energético actual.















