La Comisión de Seguridad del Parlamento iraní dio un paso crucial este lunes 30 de marzo de 2026 que altera significativamente la dinámica geopolítica del Golfo Pérsico. Aprobó una regulación que impone un peaje a los barcos que transiten por el estrecho de Ormuz, una ruta vital por la que circula cerca del 20 % del petróleo mundial y otros componentes esenciales. La emisora estatal IRIB destacó que esta medida refuerza el “papel soberano de Irán y de sus fuerzas armadas” sobre la vía, y que los cobros se realizarán en rial, la moneda local.
Además de formalizar el peaje, la nueva ley prohíbe categóricamente el paso de embarcaciones de Estados Unidos e Israel, convirtiendo el estrecho en un corredor controlado por Teherán. Antes del conflicto, la vía registraba más de 4000 travesías al mes; hoy, con el tráfico reducido en un 97 %, los efectos se sienten en el mercado global: el precio del barril de Brent se disparó de 70 a más de 100 dólares en apenas unas semanas. Y puede ser peor.
Irán aprieta el control en Ormuz: peajes obligatorios para barcos y veto a EE.UU. e Israel
Mientras Estados Unidos sigue con su guerra y se enzarza en un conflicto internacional con cada vez menos apoyo, la regulación del tráfico establece que toda embarcación necesita autorización previa y pago de la tarifa para cruzar el estrecho. En la práctica, el sistema de control funciona como un puesto de inspección marítimo: las compañías navieras deben reportar la carga, la tripulación y el destino final, mientras que la Guardia Revolucionaria vigila el corredor entre las islas iraníes de Larak y Qeshm. Aunque esta medida se legaliza ahora, ya se practicaba desde principios de marzo; según Lloyd’s List, los barcos pagaban hasta 2 millones de dólares por un “paso seguro”.
El estrecho de Ormuz, una vía marítima crucial, sirve como indicador de la salud económica global. Por él transitan petróleo, gas natural licuado de Qatar y combustible hacia Asia y Europa. La disminución del tráfico ha obligado a importantes navieras como Maersk, MSC y CMA CGM a desviar sus rutas por el Cabo de Buena Esperanza, lo que ha encarecido los fletes y ha desencadenado un efecto dominó en la inflación y los precios de alimentos, combustible y productos manufacturados.
La legalidad del peaje es objeto de debate. Si bien algunos juristas argumentan que viola la Convención de la ONU sobre el Derecho del Mar, expertos señalan que la negociación práctica a menudo prevalece sobre la normativa. En este sentido, China, India, Japón y Corea del Sur ya mantienen conversaciones con Irán para asegurar el tránsito de sus embarcaciones. Mientras Estados Unidos amenaza con represalias y la comunidad internacional estudia alternativas, Irán consolida el control de la vía más estratégica del planeta.















