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Descubren en Cantabria una galaxia que podría ser la gemela de nuestra Vía Láctea en los confines del universo

El descubrimiento desafía nuestra comprensión de la materia oscura y su influencia en la formación de estructuras galácticas.
Descubren en Cantabria una galaxia que podría ser la gemela de nuestra Vía Láctea en los confines del universo

Tal y como ocurre en la película La Otra Tierra, gracias al telescopio James Webb, astrónomos han descubierto lo que parece ser la galaxia más lejana y parecida a la Vía Láctea, nuestra galaxia natal y que se suma a otros extraños elementos que ha ayudado a detectar. La galaxia espiral, denominada ceers-2112, exhibe una barra estelar central similar a la que se encuentra en la Vía Láctea. Este hallazgo es significativo, ya que esta barra rotativa podría estar dirigiendo gas hacia el centro galáctico, incitando formaciones estelares intensas.

Esta galaxia gemela, que para nada está tan cerca como la Tierra de la película mencionada, tenía solo 2.100 millones de años cuando emitió la luz que ha llegado al telescopio, datos que se conocen por lo que tarda la luz en llegarnos y lo rojiza que se muestra. Por lo que quizá ya ni exista, según señala el estudio publicado en Nature. Como anécdota, el astrofísico explicaba que el descubrimiento fue relativamente casual, y comenzó cuando estaba clasificando galaxias mientras revisaba el correo, actividad a la que dedica una hora al día, incluso en vacaciones. En concreto, Luca Constantin se encontraba en Cantabria, al norte de España, cuando una de estas galaxias llamó su atención.

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El tiempo, en distancias tan enormes, en un concepto complejo pero a la vez permite utilizar la observación como ventanas al pasado de la formación cósmica. De ahí la importancia de este hallazgo, que permitiría a los científicos utilizar la información venida de esta galaxia tan lejana para asomarse al pasado de nuestra propia Vía Láctea.

Anteriormente, se pensaba que las estructuras en forma de barra marcaban la madurez de una galaxia, por lo que su presencia en galaxias jóvenes era inesperada. Observaciones previas del Telescopio Espacial Hubble habían demostrado que el universo temprano albergaba muy pocas formaciones con esta característica. Sin embargo, los nuevos datos obtenidos por el James Webb sugieren que las galaxias espirales con barras podrían haber existido mucho antes de lo que se creía.

Cambiar la comprensión de la formación galáctica

De hecho, la galaxia ceers-2112 estaba presente hace 11.700 millones de años, cuando el universo apenas había cumplido el 15% de su vida actual. Esto es gracias a la capacidad de este telescopio para recolectar seis veces más luz que el Hubble ha permitido observar características más detalladas de galaxias distantes.

Ceers-2112 se observó en un desplazamiento al rojo de 3, cuando el universo tenía 2.100 millones de años. Esta observación desafía los modelos teóricos actuales que preveían que las condiciones físicas del universo temprano impedían la formación de galaxias con barras. También es relevante porque demuestra que su estructura ya estaba lo suficientemente avanzada para presentar una barra estelar, un rasgo que se creía era indicativo de una etapa de madurez galáctica.

Ampliar conocimiento sobre la materia oscura

Además, este descubrimiento desafía nuestra comprensión de la materia oscura y su influencia en la formación de estructuras galácticas. Se creía que la materia oscura, que constituye el 85% de toda la materia del universo, tenía un papel predominante en la evolución galáctica desde los primeros 380.000 años después del Big Bang. Sin embargo, la evidencia de ceers-2112 sugiere que la materia ordinaria, y no la oscura, fue la que dominó en las etapas formativas de esta galaxia.

"Este descubrimiento confirma que la evolución de esta galaxia estuvo dominada por los bariones -la materia ordinaria de la que estamos hechos- y no por la materia oscura, a pesar de su sobreabundancia, cuando el universo tenía sólo el 15 por ciento de su edad real", dice el coautor del hallazgo, Jairo Abreu, investigador de la Universidad de La Laguna, en el estudio.

Con este avance, el telescopio espacial ha comenzado a cumplir con su promesa de revolucionar nuestra comprensión del universo temprano. Los investigadores, gracias a las capacidades sin precedentes del James Webb, están ahora más equipados que nunca para explorar la estructura detallada de las primeras galaxias formadas. "En los próximos 5 a 10 años, personalmente planeo continuar explotando sus extraordinarias capacidades, investigando la estructura detallada de las primeras galaxias reunidas en el universo", añade el investigador.

Raquel Díaz Herreros
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