Mantener los edificios frescos durante los meses de verano se ha convertido en un desafío cada vez mayor. El aire acondicionado continúa siendo la solución más habitual, pero su utilización implica un importante consumo energético que aumenta precisamente cuando las temperaturas son más elevadas. Ante este escenario, la ciencia busca alternativas capaces de combatir el calor sin incrementar la demanda eléctrica.
Un equipo del Instituto de Micro y Nanotecnología del CSIC trabaja en una de ellas. Su proyecto, bautizado como COOLed, propone una cobertura polimérica capaz de enfriar superficies expuestas al sol sin necesidad de electricidad. La tecnología aprovecha un fenómeno físico conocido como refrigeración radiativa pasiva diurna (PDRC) para conseguirlo.
🌡️Un equipo del @ImnCsic ha desarrollado un nanomaterial capaz de reducir hasta 12,9 °C la temperatura sin consumir electricidad
🔲Un avance que podría ayudar a crear edificios y dispositivos más eficientes mediante refrigeración radiativa pasiva
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— CSIC (@CSIC) August 11, 2026
El principio es relativamente sencillo, aunque detrás existe una importante complejidad tecnológica. El material está diseñado para reflejar buena parte de la radiación solar que recibe, evitando que esa energía se transforme en calor. Al mismo tiempo, puede emitir hacia el exterior la energía térmica que ha acumulado.
La clave está en que esa radiación puede escapar a través de una determinada ventana del espectro infrarrojo que atraviesa la atmósfera y permite enviar el calor directamente hacia el espacio. De esta manera, la superficie puede mantenerse a una temperatura considerablemente inferior a la del aire que la rodea, incluso durante el día y bajo una intensa exposición solar.
Los investigadores quisieron comprobar el comportamiento del material en condiciones reales y no únicamente en el laboratorio. Para ello, durante el verano del año pasado instalaron varias muestras en la azotea de su centro de investigación en Tres Cantos, Madrid.
Los resultados fueron especialmente llamativos durante las jornadas secas y soleadas. La cobertura consiguió reducir la temperatura de las superficies hasta 12,9 °C frente a materiales convencionales, demostrando el potencial de esta técnica para combatir el calentamiento provocado por la radiación solar. Para fabricar la estructura se utiliza una red tridimensional microscópica basada en un polímero con propiedades adecuadas para este propósito. El material favorece la emisión térmica, resiste la exposición prolongada al Sol, repele el agua y soporta la humedad ambiental, factores fundamentales para que pueda utilizarse en exteriores.
El siguiente gran reto será llevar esta tecnología a aplicaciones comerciales. Según sus investigadores, el método de fabricación desarrollado podría ser relativamente sencillo y económico de trasladar a escala industrial.
Si ese salto se produce, COOLed podría utilizarse en tejados y fachadas para reducir el calentamiento de los edificios, pero también en carrocerías de vehículos o dispositivos electrónicos. Todavía queda investigación por delante, pero la tecnología abre una posibilidad interesante: refrigerar superficies utilizando únicamente las propiedades de la radiación y sin consumir electricidad.
