Hay películas que, pese a contar con un reparto de primer nivel y una propuesta especialmente llamativa, terminan quedando relegadas a un segundo plano. Equilibrium es uno de esos casos. La cinta de 2002, protagonizada por Christian Bale, se convirtió con el paso de los años en una pequeña película de culto dentro de la ciencia ficción, especialmente entre quienes descubrieron sus ideas y sus peculiares escenas de acción mucho después de su estreno.
Su recorrido comercial en España fue especialmente discreto, hasta el punto de que durante mucho tiempo resultó complicado encontrarla por vías convencionales. La situación cambió con su posterior lanzamiento en formato doméstico y, ahora, con su llegada al catálogo de Netflix, donde vuelve a tener la oportunidad de encontrar una nueva generación de espectadores.
Dirigida por Kurt Wimmer, Equilibrium plantea una de esas distopías que llevan una idea aparentemente sencilla hasta sus últimas consecuencias. La historia se desarrolla después de una devastadora Tercera Guerra Mundial. Convencidos de que las emociones humanas son la raíz de los conflictos, los gobernantes de Libria deciden acabar con ellas mediante el Prozium, una sustancia que sus ciudadanos deben consumir de forma obligatoria.
El tratamiento no distingue entre sentimientos considerados negativos y positivos. El odio, la ira o los celos desaparecen, pero también lo hacen el amor, la felicidad, la compasión y cualquier impulso creativo. En consecuencia, la música, los libros, las pinturas, las mascotas y cualquier objeto capaz de despertar emociones quedan prohibidos.
En este mundo aparentemente perfecto trabaja John Preston, un Clérigo Grammaton interpretado por Christian Bale. Su misión consiste en localizar y eliminar a quienes desafían el sistema y conservan objetos o sentimientos considerados ilegales. Sin embargo, todo cambia cuando Preston deja de tomar su dosis de Prozium.
Lo que inicialmente parece un simple descuido termina convirtiéndose en una transformación personal. Al recuperar progresivamente sus emociones, el protagonista empieza a cuestionar las reglas sobre las que se ha construido su sociedad y descubre que la paz absoluta que defiende el régimen tiene un precio mucho más elevado de lo que imaginaba.
Más allá de su argumento, uno de los principales motivos por los que Equilibrium permanece en la memoria de quienes la han visto es su particular estilo de acción. Kurt Wimmer creó para la película el Gun Kata, una disciplina ficticia que combina el manejo de armas de fuego con principios geométricos y estadísticos.
La idea parte de una premisa muy sencilla: un enfrentamiento armado no tiene por qué depender exclusivamente de la improvisación. Si es posible anticipar las posiciones más probables de los enemigos, también se puede calcular dónde disparar y cómo esquivar los ataques. El resultado son combates extremadamente coreografiados en los que Bale se mueve entre sus adversarios con una precisión casi mecánica.
El reparto también cuenta con nombres conocidos como Sean Bean, Emily Watson, Taye Diggs y William Fichtner, lo que termina de completar una película que, pese a no convertirse en un gran fenómeno en su momento, ha conseguido mantener una legión de seguidores. Ahora, más de dos décadas después de su estreno, Equilibrium tiene una nueva oportunidad de reivindicarse. Su llegada a Netflix permite recuperar una de esas películas de ciencia ficción que fueron injustamente olvidadas y que todavía tienen suficientes ideas propias como para sorprender al espectador actual.
