Análisis Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2, MGS4, por fin libre y en buena compañía (PC, PS5, Xbox Series X, Switch, Switch 2)
Resulta curioso que, después de tantos años hablando de Konami casi siempre desde la decepción, ahora empecemos a hacerlo con una prudente ilusión. Durante demasiado tiempo, la compañía parecía empeñada en convertir algunas de las sagas más importantes de la historia del videojuego en tristes recuerdos guardados en un cajón que sólo salían para pachinkos traumáticos o decisiones difíciles de defender. Por suerte, algo ha cambiado: Konami parece volver a recuperar la forma, o al menos a entender que cuidar su legado también forma parte de su futuro. No todo lo que está haciendo es perfecto, por supuesto, pero entre regresos, remasterizaciones, recopilatorios y nuevas oportunidades para sagas que parecían enterradas, empieza a notarse una compañía más interesada en reconciliarse con quienes crecimos con sus juegos.
Una caja con mucho más que Snake viejo
Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2 es una recopilación para que reúne varias piezas fundamentales y complementarias de la saga de infiltración táctica creada por Hideo Kojima. No es un remake, ni una reinterpretación, ni una restauración milagrosa pensada para hacer pasar estos títulos por juegos modernos. Es, más bien, un esfuerzo de preservación con un protagonista clarísimo: sacar por fin Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots de la cárcel técnica y comercial de PlayStation 3. Junto a él encontramos Metal Gear Solid: Peace Walker, Metal Gear: Ghost Babel, libros digitales, una base de datos, banda sonora y distintas opciones visuales que convierten el paquete en una recopilación bastante completa.
El contenido de esta segunda colección está muy claramente organizado alrededor de tres juegos que ocupan lugares muy distintos dentro de la saga. Metal Gear Solid 4: Guns of the Patriots es el cierre de la historia de Solid Snake, una superproducción dramática y un tanto extraña que durante años ha sido uno de los grandes ausentes del PC y de las consolas modernas.
Peace Walker, por su parte, es el capítulo de Big Boss nacido en PSP que acabó siendo mucho más importante de lo que algunos pensaron en su momento. Y Ghost Babel funciona como ese extra inesperado que demuestra que una buena recopilación no sólo tiene que mirar a los nombres más grandes, sino también a los más olvidados que ayudan a entender la evolución real de una saga.
Uno de los presos más famosos de PlayStation 3
Durante años, Metal Gear Solid 4 ha sido uno de los pocos grandes juegos de sagas multiplataforma que seguía atrapado en una consola. Poder jugarlo por fin fuera de aquella consola, y además en cualquier parte con Steam Deck, es una de esas pequeñas fantasías (tanto de fan como de preservación) que parecían demasiado bonitas para hacerse realidad.
Lo interesante es que el juego sigue siendo tan fascinante, contradictorio y excesivo como lo recordábamos. Guns of the Patriots toma una serie de decisiones un tanto peculiares en lo que respecta a su diseño jugable y narrativo, y eso lo convierte en una obra irregular, a veces agotadora, pero también absolutamente única. Hay secuencias de vídeo larguísimas, escenarios donde la infiltración es extremadamente limitada, y momentos en los que uno se pregunta si está jugando a una aventura de infiltración o una serie de animación de Kojima. Con los años, incluso sus defectos han acabado formando parte de su personalidad, porque ningún otro juego se atreve a ser así de kojimesco, pero, suponemos, es lo que tienen las obras de autor.
Técnicamente, la gran mejora está en poder jugar a Metal Gear Solid 4 a 4K y a 60 imágenes por segundo. No es poco, especialmente viniendo de un juego tan atado a una máquina concreta y a una época muy específica de la alta definición. Además, funciona perfectamente en Steam Deck, y que uno pueda tumbarse en el sofá, encender la consola de Valve y jugar a 60 imágenes por segundo a este título es una fantasía. Estaría bien tener la opción de aumentar la tasa de imágenes a más de 60, pero bueno.
Ahora bien, tampoco conviene esperar un salto visual que no existe. Los gráficos no cambian demasiado, más allá del aumento de resolución y ciertos ajustes que ayudan a que la imagen se vea más limpia y agradable en pantallas actuales. Las caras, algunas texturas, ciertos escenarios y varias animaciones siguen delatando con claridad que estamos ante un juego de 2008. No pasa nada: su dirección artística todavía aguanta muy bien en muchas escenas, y la puesta en escena de Kojima conserva una fuerza que no depende únicamente de lo técnico.
Peace Walker y la sombra de Bluepoint
Metal Gear Solid: Peace Walker llega básicamente como la versión HD que desarrolló Bluepoint, los maestros de las remasterizaciones y remakes que Sony decidió poner a trabajar en un multijugador como servicio de God of War para luego cerrarlo y sacrificar otra alma a Jim Ryan. Se controla mucho mejor que en PSP, respira más en pantalla grande y nos permite jugarlo a 4K y 60 imágenes por segundo. Su estructura de misiones cortas, gestión de Mother Base, reclutamiento, jefes mecánicos y progresión constante sigue teniendo ese efecto peligroso de «una más y lo dejo» que más tarde explotaría The Phantom Pain.
Como juego, Peace Walker ha envejecido mejor de lo que cabría esperar, aunque su origen portátil sigue siendo evidente. Las zonas son más pequeñas, la repetición forma parte del diseño y algunos enfrentamientos contra grandes máquinas pueden hacerse algo pesados si uno espera el ritmo de las entregas numeradas principales. Aun así, su historia de Big Boss, su tono de militarismo, su manera de hablar de disuasión nuclear y su importancia dentro de la construcción del mito siguen funcionando estupendamente. No es un capítulo menor: es una de las piezas clave para entender Metal Gear.
Ghost Babel, la rareza que merece estar aquí
La presencia de Metal Gear: Ghost Babel es uno de esos detalles que quizá no venden una colección por sí solos, pero sí la hacen más interesante. Hablamos de un juego de Game Boy Color que, bebiendo de los primeros juegos, supo adaptar muchas ideas de la saga a una portátil muy limitada sin convertirse en una simple curiosidad. Es directo, elegante, sorprendentemente ambicioso y todavía muy disfrutable si uno acepta sus reglas. Además, esta edición incluye tanto la versión original como la japonesa, algo que refuerza esa sensación de coleccionismo que deberían tener siempre este tipo de recopilaciones. También se agradece el filtro que recrea, sin pasarse, la pantalla de Game Boy Color.
¿Snake? ¡Snaaake!
Metal Gear Solid: Master Collection Vol. 2 reúne tres entregas muy distintas, añade material adicional que es interesante de descubrir y, sobre todo, rescata por fin uno de los grandes títulos atrapados en PlayStation 3. El plato fuerte es Metal Gear Solid 4, y lo es con tanta claridad que mucha gente se lo va a comprar sólo por este título. Pero cualquier fan de la saga encontrará motivos para disfrutar del conjunto, ya sea por volver a Peace Walker, descubrir Ghost Babel o perderse entre libros digitales y bases de datos. Podría habersido algo más ambicioso en lo técnico, pero creemos que como colección cumple con creces.
Hemos realizado este análisis en PC (RTX 5070 Ti, Ryzen 7 7800X3D, 32 GB RAM) y Steam Deck con un código de descarga proporcionado por Konami.

NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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