Brandon Sanderson ha esperado durante años antes de dar el salto definitivo de sus novelas a la pantalla. El autor detrás del Cosmere nunca ha cerrado la puerta a Hollywood, pero tenía claro que no quería precipitarse. Necesitaba encontrar el momento adecuado y, sobre todo, un socio dispuesto a respetar una condición fundamental: mantener un control creativo real sobre sus historias.
No es una preocupación menor. La historia de las adaptaciones está llena de autores que vendieron los derechos de sus obras para descubrir después que sus personajes, tramas y universos terminaban en manos de otros creativos con una visión muy diferente. El resultado no siempre convence a los lectores originales. George R. R. Martin, por ejemplo, ha mostrado en distintas ocasiones su disconformidad con algunas de las decisiones tomadas al adaptar el universo de Canción de hielo y fuego, sobre todo con La Casa del Dragón.
Sanderson parece decidido a evitar ese escenario. Su acuerdo con Apple TV contempla un nivel de supervisión especialmente elevado sobre las producciones basadas en sus novelas. El escritor trabaja actualmente en la adaptación cinematográfica de Nacidos de la bruma, cuyo guion ha escrito personalmente y que se encuentra en proceso de revisión. Además, participa de forma directa en el desarrollo de la serie de El archivo de las tormentas.
La clave está en que las producciones basadas en sus obras necesitan contar con su aprobación durante las diferentes fases del desarrollo. Una fórmula poco habitual que coloca al autor en una posición mucho más poderosa de lo habitual frente a la industria audiovisual. La clave está en que Sarah J. Maas quiere seguir el mismo camino.
El modelo de Sanderson parece haber llamado la atención de otra de las grandes figuras de la fantasía contemporánea. Sarah J. Maas, responsable de sagas superventas como Trono de cristal, Una corte de rosas y espinas y Ciudad Medialuna, también quiere asegurarse de que sus mundos lleguen a la pantalla sin perder aquello que los hizo triunfar sobre el papel.
La escritora explicó en el pódcast Call Her Daddy que aspira a conseguir un acuerdo que le permita tener un peso importante en las futuras adaptaciones de sus novelas. Su experiencia previa puede ayudar a entender el motivo. Hulu llegó a trabajar en una adaptación de Una corte de rosas y espinas, pero el proyecto terminó paralizado y los derechos regresaron finalmente a Maas.
La autora no quiere limitarse a observar desde la distancia cómo otros convierten sus novelas en películas o series. Su intención es participar activamente en el proceso y conocer cada decisión que afecte a los mundos que ha construido. "Veo cualquier adaptación televisiva o cinematográfica como otra faceta de los mundos que he creado, y es algo de lo que quiero estar a cargo", explicó Maas. La escritora reconoció incluso su carácter "obsesivo" con el control, aunque matizó que su interés no nace únicamente del deseo de mandar, sino de su pasión por el cine y la televisión y de su deseo de que las adaptaciones sean fieles a la visión que comparten sus lectores.
Con más de 38 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo, Maas cuenta además con un enorme poder de negociación. El éxito de sus sagas la ha convertido en una de las autoras de fantasía más importantes del momento y, precisamente por eso, no parece dispuesta a entregar sus historias sin garantías.
Ahora queda por comprobar si alguna plataforma está dispuesta a ofrecerle unas condiciones similares a las que Sanderson ha conseguido con Apple TV. El verdadero examen llegará cuando Nacidos de la bruma dé el salto a la pantalla: entonces podremos comprobar si ese control creativo adicional consigue algo que las adaptaciones llevan décadas intentando alcanzar, convencer tanto a los lectores más exigentes como al público que descubre esos mundos por primera vez.
