Gabe Newell, cofundador y máximo responsable de Valve, ha respondido a una de las grandes acusaciones que pesan sobre Steam en los tribunales. Según recoge Bloomberg a partir de una declaración judicial de 2023, Newell negó que Steam tenga un monopolio en el mercado del videojuego de PC y defendió que quienes compran juegos cuentan con "enormes opciones" para elegir dónde hacerlo.
La declaración forma parte de la demanda antimonopolio presentada por Wolfire Games contra Valve en 2021, un caso que lleva años cuestionando el peso de Steam en la distribución digital de juegos para ordenador. Newell sostuvo que los usuarios pueden comprar videojuegos en distintos lugares, ya sea en XBOX, en Steam, en Epic Games Store o directamente a los desarrolladores. Su argumento pasa por negar que Valve tenga un control absoluto sobre el acceso al mercado.
La supuesta regla no escrita sobre precios, en el centro del caso
Uno de los puntos clave de la demanda es la acusación de que Valve habría impuesto una especie de "regla no escrita" para impedir que los estudios vendan sus juegos más baratos en otras tiendas. David Rosen, fundador de Wolfire Games, aseguró en 2021 que Valve amenazó con retirar Overgrowth de Steam si permitía venderlo a menor precio en otra plataforma, incluso en la propia web del estudio y sin claves de Steam ni DRM de Valve.
Newell negó esa acusación durante su declaración, e incluso cuando se le mostraron comunicaciones internas que, según la parte demandante, apuntaban a empleados de Valve aplicando esa práctica, el directivo insistió en que la compañía "no tiene una política o práctica de dictar precios a desarrolladores de software de terceros en otras plataformas". También evitó concretar cómo reaccionaría Valve si un estudio vendiera su juego más barato fuera de Steam, afirmando que muchos socios y clientes están satisfechos con el servicio de la tienda.
El caso de Wolfire no es el único frente judicial abierto, y Valve también afronta en Reino Unido una demanda colectiva valorada en unos 900 millones de dólares, en la que se acusa a la compañía de usar Steam para encarecer juegos y contenidos descargables, además de dificultar que otras tiendas compitan en precio. Esa demanda también gira alrededor de la supuesta existencia de restricciones para vender juegos más baratos fuera de Steam, una práctica que Newell insiste en negar.


























