Información del juego
Voidwrought es un metroidvania de acción y plataformas 2D de horror cósmico, con mundo dibujado a mano, disponible en PC y consolas como PS5, Xbox y Switch (incluida edición física con coleccionista). Encarnas al Simulacrum, una criatura nacida de la fusión entre el Vacío y el Ichor —la sangre de los dioses—, que desciende a las ruinas de la Primera Civilización para arrebatar ese Ichor a los dioses deformados que lo acaparan.
Resumen
La estructura sigue el molde metroidvania clásico:
Mundo interconectado con biomas muy diferenciados (superficie abrasada por las estrellas, la cortesana Court, los túneles helados de las Old Waters, la zona biomecánica de la Abandoned Expedition, etc.).
Progresión basada en nuevas habilidades de movimiento y combate que abren atajos y rutas antes bloqueadas.
Enemigos y jefes exigentes: más de 70–90 enemigos y en torno a 10–11 jefes que exigen dominar patrones y aprovechar ventanas de castigo.
El combate es rápido y preciso, con énfasis en movilidad y agresividad más que en defensa pesada. El Simulacrum ataca principalmente con unas garras cuerpo a cuerpo, pero el sistema se complementa con Relics y Souls:
Más de 50 reliquias y almas (en consola a menudo se habla de “más de 30”) que funcionan como habilidades activas y pasivas.
Las Relics gastan “cargas de vacío” y añaden ataques o efectos temporales (rayos de luz que queman enemigos, bombas, refuerzos de daño de las garras, trampas que manipulan el tiempo, etc.).
Las Souls aportan ventajas pasivas (más vida, mejor regeneración de cargas, bonificaciones a daño o recursos, etc.).
La progresión del personaje recuerda en parte a un soulslike:
El Ichor funciona como moneda principal para comprar objetos, mejorar el santuario y desbloquear contenidos, y se obtiene al matar enemigos o completar misiones.
Hay objetos como los Shards of Vitae o los healing shards que aumentan vida máxima o mejoran la capacidad de curación, y ciertas mecánicas (como algunas interfaces o menús) que varios análisis describen como algo más complejas de lo necesario.
Un rasgo distintivo es el santuario/culto del Simulacrum:
Desde una pequeña base en la Gray City puedes ir excavando y expandiendo tu santuario conforme reclutas seguidores y gastas Ichor.
Al ampliar el santuario se desbloquean nuevos comerciantes, mejoras, secretos y escenas que amplían el trasfondo del mundo, con una dimensión casi de “gestión de culto” ligera.
Narrativamente, el juego adopta un estilo muy “soulslike”:
La antigua ciudad de la Primera Civilización resurge cada siglo cuando el Ichor vuelve a fluir, atrayendo oportunistas y adoradores, y el jugador reconstruye la historia a base de descripciones, diálogos crípticos y detalles ambientales.
No hay una narración guiada; tras el primer jefe muchos jugadores comentan que ya “no tienen claro” por qué hacen lo que hacen, salvo por las pistas dispersas y el tono de horror cósmico que impregna todo.
En lo visual, Voidwrought destaca por sus escenarios dibujados a mano, con biomas muy diferenciados, animaciones fluidas y un diseño de criaturas grotesco que encaja bien con el tono lovecraftiano. La recepción en la comunidad metroidvania es muy positiva: se alaba su control preciso, el diseño del mundo, la ambientación y la flexibilidad de builds, situándolo como uno de los títulos más interesantes del reciente boom de metroidvanias de horror cósmico, aunque se mencionan como pegas una historia deliberadamente opaca y ciertos sistemas de progreso algo enrevesados.


















































