Si bien Nintendo se sigue negando a ofrecernos un nuevo Paper Mario rolero que siga la estela de sus dos primeras entregas, no han sido pocos los estudios indies que han intentado recuperar el espíritu de La Puerta Milenaria con sus propios proyectos, aunque ninguno ha logrado destacar demasiado. Sin embargo, ahora acaba de llegar al mercado Escape from Ever After, una nueva aventura que no esconde en ningún momento su inspiración en el clásico de GameCube y que por lo que hemos podido jugar hasta el momento, tiene todos los mimbres para ser ese digno sucesor espiritual que tantos años llevábamos esperando. Y de paso, apunta a ser una de las primeras sorpresas indie de este 2026 que acaba de empezar.
La crisis empresarial de los cuentos de hadas
Vamos a ser claros, Escape from Ever After es, a grandes rasgos, un clon de Paper Mario: La Puerta Milenaria. Si buscáis aquí algo mínimamente original a nivel de mecánicas no lo vais a encontrar, ya que se juega prácticamente igual que el título de Nintendo y la sensación general que hemos tenido en todo momento es la de estar ante ese deseado Paper Mario 3 que nunca llegó.
Ojo, no decimos esto como algo negativo, ya que todo lo que hace lo hace realmente bien y en algunos aspectos incluso supera a la obra en la que se inspira, por lo que no podríamos estar más contentos de poder jugar a un nuevo juego de este estilo y que entienda tan bien qué fue lo que hizo que muchos nos enamoráramos de las dos primeras aventuras de papel del fontanero.
Así pues, nos encontramos ante un RPG de corte clásico con combates por turnos que se caracteriza, además de por tener una estética en la que todo lo que vemos en pantalla está hecho de papel y materiales caseros, por ofrecer unas batallas en las que todos los ataques tienen mecánicas interactivas y en las que podemos defendernos de las ofensivas de los rivales pulsando el botón correspondiente justo cuando vamos a recibir un impacto, obligándonos así a aprendernos sus patrones.
Por supuesto, solo podemos tener un máximo de dos personajes en pantalla (aunque aquí sí podemos mandar al protagonista a la reserva) y todos los enemigos tienen sus propias peculiaridades con las que debemos lidiar para poder dañarlos (por ejemplo, usando ataques a distancia o con salto para alcanzar a los que vuelan), por lo que las peleas suponen una especie de mezcla de habilidad, estrategia y resolución de puzles, algo que resulta especialmente cierto en los fantásticos duelos contra los jefes, todos ellos con mecánicas especiales y únicas que cambian por completo la forma en la que debemos encarar estas batallas.
Hay una buena variedad de enemigos y los nuevos compañeros que se van incorporando a nuestro equipo van sumando nuevas posibilidades tácticas que ayudan a mantener las peleas siempre interesantes, algo a lo que también ayuda el sistema de personalización de medallas, también heredado de Paper Mario: La Puerta Milenaria, pudiendo equiparnos una serie de accesorios que nos dan toda clase de ventajas (incluso nuevos ataques). Cuanto mejor sea la medalla, mayor será su coste de equipamiento. La principal diferencia es que aquí debemos equipar estas mejoras de manera individual para cada personaje, lo que aporta algo más de dificultad a la gestión y distribución de medallas.
Como podréis intuir, el sistema de subida de niveles también es idéntico: cada vez que consigamos 100 puntos de experiencia, nos permitirán escoger entre aumentar la vida máxima de nuestro personaje, nuestros puntos de magia o nuestro límite de puntos para equiparnos medallas, siendo esto último especialmente importante si queremos incrementar nuestros valores ofensivos y defensivos.
Como decimos, independientemente de lo poco original que resulta, pelear en este juego es divertidísimo, ya que el título siempre está sumando nuevas mecánicas a las peleas, cuenta con una dificultad muy bien equilibrada en su modo Normal y esconde una mayor profundidad de lo que parece a simple vista, por lo que no hemos estado ni cerca de aburrirnos en las 13 horas que ya le hemos dedicado (la historia principal tiene una duración estimada de entre 20 y 25 horas).
Otro de sus puntos fuertes lo tenemos en su propio desarrollo. El diseño de niveles como tal no es especialmente complejo y los escenarios son bastante pequeños, aunque hacen un buen trabajo a la hora de esconder pequeños secretos y tesoros a simple vista para invitarnos a explorarlos con cuidado.
Eso sí, aquí lo realmente importante es su variedad de situaciones, ya que toda la aventura está salpimentada por multitud de pequeños puzles en los que debemos utilizar las habilidades de nuestro protagonista y de sus aliados (a medida que reclutemos más héroes también ampliaremos los lugares a los que podemos acceder). Además, también hay reto de plataformas, minijuegos y misiones secundarias de toda índole que, aunque simples, a veces nos sorprenden con viajes a nuevos mundos, jefes únicos o encargos que pondrán a prueba nuestra capacidad de atención y memorización. Y sí, también hay una torre de supervivencia de 100 pisos al más puro estilo Paper Mario.
Lo mejor de todo es que la narrativa se las ingenia constantemente para que el viaje siempre nos sorprenda con situaciones únicas, ya sea mediante un viaje por altamar buscando un tesoro pirata de isla en isla, investigando una secta que adora a un dios antiguo o luchando contra cerditos capitalistas de una constructora tras organizar una huelga de sus trabajadores. Es uno de esos títulos por los que nunca tienes muy claro por dónde te van a salir, lo que te anima a seguir jugando con tal de descubrir la siguiente locura que nos espera.
Hablando de narrativa, es aquí donde tenemos el punto que más nos ha sorprendido y el que más le diferencia de la saga en la que se inspira. Su premisa argumental nos narra cómo una empresa descubre la forma de acceder a los mundos de los cuentos de hadas, algo que aprovecha para explotar sus recursos y, de paso, contratar a sus héroes y villanos.
Nosotros encarnamos a Flynt, el héroe de un cuento clásico de caballeros contra dragones que ha sido invadido por la despiadada empresa, lo que le lleva a aliarse con su antigua archienemiga para aceptar un puesto de trabajo en la compañía con el objetivo último de sabotearla y desmantelarla desde dentro.
Esto da pie a una divertidísima sátira sobre el mundo empresarial y el capitalismo que, pese a la adorable estética de la que hace gala en todo momento, resulta en un relato dirigido claramente a un público adulto y en el que también hay espacio para el humor negro. Todo esto se ve reforzado por el atractivo que tiene el hecho de que los personajes que nos encontraremos y los mundos que visitaremos son ampliamente conocidos por todos, por lo que nos lo estamos pasando genial descubriendo cómo reescriben los relatos clásicos y cómo interactuan entre sí sus protagonistas. Y ojo, ya que aquí también hay espacio para historias como La sombra sobre Innsmouth de H.P. Lovecraft, por lo que no todo van a ser cuentos como Los tres cerditos o Caperucita Roja (la misión secundaria que nos hace visitar este mundo es absolutamente desternillante).
Por si no fuese suficiente, el guion nos ha sorprendido muchísimo por lo bien escrito que está: los diálogos hilan muy fino, aprovecha de un modo increíble su premisa argumental para plantear situaciones y temas que no esperábamos y el grupo de héroes desborda carisma, encanto y mucha química. Y sí, está consiguiendo sacarnos multitud de carcajadas (aunque muchos chistes son sobre cosas tan reales que a veces dan ganas de llorar).
Finalmente nos toca hablar de su apartado audiovisual, el cuál nos ha parecido simplemente espectacular, ya que imita a la perfección la estética de Paper Mario, por lo que todo está hecho de papel y otros materiales caseros. El diseño de los personajes es fantástico y todos ellos nos han parecido tremendamente expresivos, los lugares que visitamos están repletos de detalles, el uso del color es realmente bueno y las animaciones están tremendamente conseguidas. Como apunte, a diferencia de la serie en la que se basa, aquí esta dirección de arte no se aprovecha para crear nuevas mecánicas, ya que es un elemento puramente visual que se utiliza como excusa para amoldarse a su premisa argumental.
La banda sonora también nos ha maravillado, pues hace gala de numerosas composiciones de gran calidad que resultan tremendamente animadas y variadas y que como amantes del jazz nos han deleitado, aunque también hay espacio para más estilos. Son temas muy pegadizos, que se amoldan perfectamente a lo que vemos en pantalla y que incluso cuentan con montones de variantes que los adaptan a las ambientaciones de cada uno de los mundos que visitamos, por lo que no tenemos ni una sola pega que poner a este apartado.
Los efectos, por su parte, cumplen correctamente con su función y no existe doblaje de ningún tipo. En lo que respecta a los textos, decir que están traducidos al español de hispanoamérica con una traducción que no termina de hacer justicia al fantástico guion original, haciéndole perder impacto y gracia por la forma en la que se han adaptado ciertos chistes, frases y juegos de palabras.
Una de las primeras sorpresas indie de 2026
Como veis, Escape from Ever After nos está encantando. Es un juego que no esconde sus influencias y que incluso saca pecho de ello, pero que casi todo lo que hace lo hace bien, compensando así su falta de originalidad con un sistema de combate tremendamente divertido y bien equilibrado, un desarrollo variado y repleto de situaciones inesperadas y una historia muy bien escrita y cargada de humor. Si sois de los que llevan años rogando sin éxito a Nintendo que se deje de experimentos para ofrecernos una secuela de verdad y puramente rolera de los dos primeros Paper Mario, aquí encontraréis una aventura que estamos convencidos de que vais a disfrutar enormemente.
Hemos escrito estas impresiones gracias a un código de descarga de la versión final para Steam que nos ha facilitado EvolvePR. Hemos jugado en Steam Deck.


























