El estudio español Baroque Decay ha logrado consolidar una identidad inconfundible dentro del panorama independiente. Tras el aplauso crítico de obras como The Count Lucanor y Yuppie Psycho, el equipo retoma la que fue, en realidad, su primera gran idea. Catechesis no nace a rebufo de sus anteriores trabajos, sino que es el concepto fundacional que, debido a su desmedida ambición, tuvo que aguardar el momento idóneo para materializarse. Ahora, con la madurez y la experiencia acumuladas, el equipo despliega todo su potencial en un título que promete llevar su particular visión del terror a nuevas cotas de excelencia.
Un prólogo desconcertante y la evolución de la fórmula
La demostración jugable arranca con una declaración de intenciones que descoloca desde el primer minuto. Lejos de ceder el control inmediato de Daniel (el monaguillo protagonista de la aventura), encarnamos a un mosquito. Esta brevísima sección inicial nos obliga a sobrevolar un entorno lúgubre y decadente esquivando peligros, con el único objetivo de picar al joven protagonista durante la celebración de una misa en un lugar grotesco y sucio. Lo más perturbador de esta secuencia es la aparente normalidad con la que los personajes asumen un escenario de tintes casi posapocalípticos.

Una vez a los mandos de Daniel, el esquema resulta familiar para los conocedores de la trayectoria del estudio, aunque se percibe una clara voluntad de ensanchar los límites de la jugabilidad. A la habitual y necesaria gestión del inventario (pieza fundamental para avanzar y resolver los intrincados rompecabezas) y a las clásicas mecánicas de sigilo para sortear aberraciones, se suman nuevos sistemas: Catechesis introduce opciones de apuntado y disparo, además de un movimiento más ágil que permite al protagonista correr y rodar. Aunque el control de las armas de fuego todavía muestra un ligero margen de mejora en su precisión, este detalle queda totalmente eclipsado por el enorme atractivo que supone escudriñar minuciosamente cada rincón de sus mapeados.

Costumbrismo eclesiástico y la opresión del píxel
Donde Catechesis brilla con una intensidad sobrecogedora es en su capacidad para tejer una atmósfera asfixiante a través de sus gráficos bidimensionales. El título bebe directamente del costumbrismo y la cultura religiosa española, retorciéndola sin pudor para mezclarla con delirios científicos y un terror moderno que evoca los fenómenos más recientes del género, con guiños al 'mascot horror'. Las sensaciones que transmite el entorno son opresivas y tensas, una pesadilla casi acogedora que te envuelve y de la que quieres seguir explorando más.
Este mimo estético se potencia enormemente durante las interacciones con su elenco de carismáticos personajes. El sencillo pixel art de la fase de exploración da paso a ilustraciones tremendamente detalladas y cinemáticas deslumbrantes. La dirección de arte hace un uso magistral de los planos picados y de paletas de colores extremas, todo ello arropado por una banda sonora de naturaleza eclesiástica que apuntala esa sensación de decadencia y misterio. El manejo del ritmo narrativo es, simplemente, excepcional; en apenas una hora de demostración, el jugador es bombardeado con giros de guion, cambios radicales y una construcción del suspense poco vista en las escalas del panorama independiente.

Conclusiones
Resultaría un grave error prejuzgar Catechesis por su apariencia exterior o encasillarlo como una mera aventura de rol retro. En sus entrañas esconde un nivel de ambición abrumador, fusionando con un gusto exquisito la iconografía religiosa tradicional con el pánico contemporáneo. A pesar de las lógicas asperezas mecánicas propias de una fase de desarrollo temprana, su soberbia dirección artística, la inteligencia de sus puzles y el abrumador pulso de su narrativa lo convierten en una obra redonda. Si Baroque Decay logra mantener la maestría de este primer contacto a lo largo del juego completo, estaremos ante uno de los títulos de terror más singulares, absorbentes y trascendentes de los últimos años.
Hemos escrito estas impresiones tras probar la demo del juego disponible en Steam.


































