Análisis de Elite: Dangerous (Xbox One)

Nos lanzamos a la conquista del frío y vasto espacio con la adaptación del famoso juego de PC a consolas. Elite: Dangerous llega a Xbox One conservando gran parte de su atractivo y pasando con nota.
Elite: Dangerous
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
7.8
SONIDO
8
NOTA
8
DIVERSIÓN
8.3
JUGABILIDAD
7.8
Análisis de versión Xbox One.
Otros análisis: PC

Existen pocos juegos más ambiciosos y completos que Elite: Dangerous. El videojuego de Frontier -con el permiso de Star Citizen- es la muestra definitiva, el epítome inapelable, de lo que debe ser un juego de simulación espacial. Si habéis podido jugar, aunque sea un poco, a la versión de PC, sabréis lo abrumador que puede llegar a ser, con interminables opciones de configuraciones, cientos de parámetros a revisar y cientos de misiones a realizar. Además, cuenta con un soporte constante por parte de una incansable comunidad de jugadores y desarrolladores que buscan parche tras parche y actualización tras actualización, acercar el juego a nuevas audiencias así como contentar a los cientos de miles de pilotos que surcan online su particular universo virtual.

Cuando se anunció su adaptación a consolas, dentro del programa Xbox One Preview -el equivalente al Steam Early Access de la plataforma de Microsoft-, no fueron pocos los usuarios y aficionados que arquearon la ceja. ¿Podía un juego de la talla de Elite: Dangerous tener hueco en una consola? ¿Es el público de consolas el ideal para este tipo de títulos? No hay que olvidar que, pese a su éxito, Elite: Dangerous bien podría considerarse un juego de nicho, con un mercado muy específico, y que una adaptación a consola quizás no fuese el mejor método de dar a conocerlo entre el público habitual en este tipo de plataformas. Pero, ¿y si hablamos de una adaptación más que notable con un contenido apabullante y un sistema de control decente y bien pensado para pad?

La conquista del espacio

Elite: Dangerous en Xbox One es exactamente el mismo juego multijugador online que ya vimos en PC, ni más ni menos. No hablamos de una adaptación que haya recortado contenido, o que haya metido una tijera para adecuar de una forma u otra el estilo o la mecánica tan concreta y especial del videojuego de Frontier Developments. Elite: Dangerous nos traslada a un futuro lejano, allá por el año 3.301, en el que los humanos se han ido expandiendo por las fronteras de la Vía Láctea, llegando a enfrentarse facciones y regiones enteras por el control de los recursos, sistemas y planetas. Y cuando hablamos de Vía Láctea, no lo hacemos en términos condensados, reducidos o potenciales. No: Elite: Dangerous ofrece miles de millones de sistemas solares distintos, billones de estrellas y localizaciones extraídas y simuladas de forma idéntica a las de sus homólogas estelares y reales, con lo que hablamos de uno de los universos virtuales más pantagruélicos jamás creados.

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Sí, vais a encontrar miles de guiños a la ciencia-ficción y sus máximos exponentes a nivel creativo.
Sí, vais a encontrar miles de guiños a la ciencia-ficción y sus máximos exponentes a nivel creativo.

Elite: Dangerous es un juego tan grande, que seamos honestos, abruma. Los inicios en un simulador espacial con tantas posibilidades, son aterradores. Frontier Developments es consciente de ello, y durante varias horas, Elite: Dangerous nos irá llevando de tutorial a tutorial, explicándonos el control, enseñándonos por encima las posibilidades de nuestra nave e introduciéndonos en un estilo de juego en el que es el usuario el que lleva la batuta y voz cantante.

No, Elite: Dangerous no es un juego accesible. De hecho, podríamos decir que es más bien al contrario: un título que, aunque se preocupa por tender una mano, lo hace por gélida cortesía. Un videojuego que demuestra que hay veces en las que no hay que tratar de tanto al jugador, y ofrecerle una experiencia realista -dentro de los límites- y con un grado de inmersión enorme. Elite: Dangerous nos ofrece la posibilidad de elegir nuestra propia vida y carrera en el espacio, invitándonos a que tomemos la vía del mercenario y guerrillero interestelar, la del comerciante y mercader, la vía científica y pionera del explorador o la del aguerrido y desarraigado pirata, siempre en busca de un buen botín.

Sea cual sea nuestra elección -que puede, o no, revertirse en un momento dado-, comenzaremos como cualquier hijo de vecino, pilotando una nave muy básica, aprendiéndonos a la fuerza los pros y los contras de la vida en el espacio, y vislumbrando a través de nuestros éxitos, la remota posibilidad de acabar siendo uno de los pilotos de la Élite.

Pasaremos muchísimo tiempo deambulando de aquí para allá, visitando estaciones orbitales, danzando alrededor de sistemas conocidos e inexplorados -a los que, recordamos, podemos bautizar y ponerle nombre-, combatiendo contra otros jugadores por preciadas cargas comerciales o vendiendo los recursos y la chatarra que creamos útil en el primer puesto de intercambio que nos topemos. Y todo ello, sin parar de echarle un ojo a las decenas de parámetros y contadores de nuestra nave, algunos de ellos vitales para garantizar nuestra supervivencia y de los que dependeremos constantemente -como el combustible-.

No hay que olvidar que el universo de Elite: Dangerous está en constante cambio y evolución, pues viven otros cientos de miles de jugadores en él -pese a que también podemos simular este aspecto gracias a la inteligencia artificial-, y que cualquier acción, de una manera u otra, tiene repercusión.

‘Elite Dangerous’ es un juego abrumador, tan inabarcable en muchos momentos como el propio universo en el que se ambienta.
‘Elite Dangerous’ es un juego abrumador, tan inabarcable en muchos momentos como el propio universo en el que se ambienta.

Control y modos multijugador: los alicientes de la versión para Xbox One

Elite: Dangerous para Xbox One es, como os hemos relatado, una traslación idéntica de la versión para PC que vimos a principios de año, añadiendo por el camino las novedades y ajustes que ha ido recibiendo el juego tras su lanzamiento. Frontier Developments ha querido tratar esta formulación de su obra para consolas Xbox casi como un juego diseñado desde cero para la plataforma, y eso se nota.

Uno de nuestros principales miedos cuando nos enteramos de esta conversión, era la referente al control. ¿Cómo trasladar tantos atajos de teclado y tantos menús a consola sin perder por el camino opciones y gobernabilidad? Pues Frontier Developments lo ha logrado si bien es cierto que seguimos encontrándonos con algunos problemas derivados de una mala fuente de texto, de algún que otro punto negro de la interfaz y de una falta de traducción que ya comienza a ser un problema endémico de la saga en todas sus versiones.

Nuestra capacidad de reacción no se verá mermada en Xbox One. El control es muy bueno también en consolas.
Nuestra capacidad de reacción no se verá mermada en Xbox One. El control es muy bueno también en consolas.

El mapeado de control para el mando de Xbox One, es muy inteligente. Sí, el atractivo de los sticks es un punto a favor, y ellos nos permitirán maniobrar con gran detalle y precisión nuestra nave por el espacio, usando los gatillos para tres acciones básicas en el día a día de Elite: Dangerous: disparar, acelerar y frenar. Obviamente, en función de la nave que pilotemos tendremos unas variantes de velocidad y maniobra, pero fundamentalmente, responden bastante bien a nuestras órdenes y designios.

Los botones -todos ellos- nos sirven para añadir esa capa de opciones que tenía el título original para PC. Es decir, en función de si pulsamos, X, B, A o Y, se nos abrirán una serie de posibilidades y menús contextuales que nos darán información y parámetros extra del funcionamiento o las características disponibles en la cabina para la gobernabilidad de la nave. Es muy probable que durante sendas partidas nos agobie, errando constantemente al pulsarlos sin ton ni son o por implícito equívoco en momentos de estrés. Pero llegará un punto, una vez pasadas unas cuantas horas de juego, cuando comprendamos que todo está bien pensado de cara a una reacción mecánica de pulsación, y que adaptarlo de otra forma, implicaría deshacerse de muchas de las posibilidades de este Elite: Dangerous.

La fuente del texto en consolas llega a ser algo molesta.
La fuente del texto en consolas llega a ser algo molesta.

El mayor problema de Elite: Dangerous en consolas viene dado por el texto y su traducción. Si el HUD -es decir, la interfaz que nos informa de los parámetros básicos del juego- ya es un poco incómodo, muchos de los menús y sub-menús, así como indicativos que irán apareciendo en pantalla, ofrecen una fuente de texto minúscula. Es tan pequeña que, si jugáis a cierta distancia, os costará mucho leerla con comodidad, obligando de una forma u otra, a que estéis lo más cerca posible del televisor o el monitor en alta definición. Así mismo, Frontier Developments ha vuelto a optar por no traducir el juego a nuestro idioma, quedándose en inglés.

Más acertados nos han parecido los alicientes en clave de modos multijugador. Estos modos, denominados Close Quarter Championships -CQC, en sus siglas-, nos permiten combatir con nuestra naves en batallas espaciales con escenarios delimitados, y en diferentes condiciones con hasta ocho jugadores por partida. Es una forma de juego muy directa, que nos lleva a combatir en el consabido deathmatch -en el que lucharemos todos contra todos- a hacer lo propio en modos cooperativos, como el deathmatch por equipos y el habitual captura la bandera.

Ya sea en los alrededores de una estación espacial como por la órbita de un planeta, estos encuentros bélicos son extremadamente divertidos, y nos pueden ayudar, y mucho, a comprender los límites y posibilidades del sistema y el control de nuestro caza espacial -aunque no es la misma nave que usamos en el modo para un jugador-, que también podemos ir mejorando poco a poco con los créditos que vayamos obteniendo por victoria o partida ganada.

El modo multijugador es un buen añadido, que aporta frescura y un cierto cambio de mecánicas jugables.
El modo multijugador es un buen añadido, que aporta frescura y un cierto cambio de mecánicas jugables.

Puede parecer que el añadido de este modo multijugador competitivo y cooperativo sea una cuestión superflua teniendo en cuenta lo complejo y extenso universo de posibilidades que ofrece Elite: Dangerous, pero nada más lejos de la realidad. Este juego tiene unas características jugables y ambientales tan concretas que lo convierten en una experiencia solitaria la mayor parte del tiempo; una experiencia rutinaria, en la que estaremos comprobando decenas de parámetros en forma de oxígeno, combustible, blindaje o munición, a la que un complemento tan directo como desenfadado -hasta cierto punto, pues sigue siendo complicado aprender el control de una nave a la perfección- en forma de multijugador creemos que la sienta bastante bien.

El universo en una cáscara de consola

A nivel técnico, Xbox One se ha mostrado más que competente a la hora de recibir el port de Elite: Dangerous, uno de los juegos más exigentes gráficamente en los últimos años. Su versión para la consola de Microsoft ofrece exactamente el mismo esqueleto audiovisual, con unos modelados más que notables, unas texturas en alta definición excelentes y algún que otro efecto de luz abrumador. Todo ello, funcionando a 1080p.

Sí es cierto, que durante nuestro periodo de pruebas -el análisis ha sido confeccionado antes y después del lanzamiento de la beta y los servidores finales- hemos observado algún que otro retardo en la imagen, como el polémico tearing y algún que otro tirón en relación a la carga de texturas. Fallos muy puntuales, aclaremos, que no dificultan ni nos han dificultado la experiencia de juego, ni siquiera en su modo online competitivo.

El diseño de sonido de Elite: Dangerous es poco menos que asombroso. Sí, puede que su acompañamiento musical sea testimonial, pero el foley de Elite: Dangerous es uno de los más completos y variados de cuantos hemos escuchado en juego alguno. Es tal absorbente, y arropa tan bien al jugador, que la presencia de cientos de indicadores, pitidos, motores, golpes metálicos, etc, consiguen atrapar al usuario en una experiencia multicanal igual de buena y realista que la versión de PC.

‘Elite Dangerous’ sigue siendo un juego con un notable atractivo visual incluso en consolas.
‘Elite Dangerous’ sigue siendo un juego con un notable atractivo visual incluso en consolas.

Conclusiones finales

Elite: Dangerous es uno de esos juegos especiales, únicos, que requieren de una complicidad y unas ganas extras por parte del jugador para ofrecer y mostrar todo su potencial. Frontier Developments nos asombró con su particular propuesta de simulación espacial -quizás la más completa o una de las más completas de los últimos años-, y nos volvió a sorprender con sus férreas intenciones de adaptación a consolas. El resultado, ha sido notable.

Unas últimas comprobaciones antes de salir de la seguridad de la estación espacial ‘Leonard Nimoy’.
Unas últimas comprobaciones antes de salir de la seguridad de la estación espacial ‘Leonard Nimoy’.

Frontier Developments ha sabido engarzar con atino e inteligencia aquellos problemas endémicos y habituales en estas conversiones con un sistema de control para pad muy bien avenido, que se ha acabado amoldando como un guante al ecosistema de Xbox One. Manejarse por los menús y los sistemas de nuestra cabina puede abrumar al comienzo, pero es muy gratificante. Sí, requiere de tiempo y aclimatación, pero es precisamente el tiempo el que consigue que acabemos amándolo y considerándolo como ideal para un juego de esta índole. Por otra parte, en consola, tenemos el acertado añadido de unos modos multijugador simples pero efectivos, que aportan ese punto de variedad necesario y funcional a un juego abrumador y que, la mayoría del tiempo, nos obligará a retener decenas de datos y estímulos visuales de todo tipo.

Elite: Dangerous tiene problemas, está claro, algunos herencia directa de su versión para PC -como la falta de traducción al castellano-, y otros, inherentes al estilo y formato de juego -como la pequeña fuente de texto-. Será cuestión de cada jugador, y de su preferencia por un sistema u otro -PC y consola-, el que decida si merecen la pena o no los alicientes y contras de una versión u otra. No hay que olvidar que hablamos de un título único, exigente, y perteneciente a un género muy concreto, como lo son los simuladores especiales, y que en PC, recibe constantes actualizaciones y añadidos en forma de contenidos -que esperemos vayan dando el salto en consola en un futuro-. En cualquier caso, es un grandioso juego para consola, como ya lo fue en su momento para PC. Si os decidís a saltar al hiper-espacio, recordad: calculad bien la trayectoria y revisad el combustible antes de hacerlo. El espacio es el mayor enemigo que encontraréis en el juego.

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#144 en el ranking global.

Ficha técnica de la versión PS4

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Elite: Dangerous para PlayStation 4

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