Análisis de Hawken (PS4, PC, Xbox One)
En su anuncio, Hawken fue un juego que llamaba la atención por sus gráficos. Salta a la vista que hoy día no es el título más deslumbrante, ni siquiera entre aquellos que apuestan por el modelo free to play, pero hay que tener en cuenta que se presentó en 2011 y su aspecto artístico prometía una recreación muy realista de la lucha a bordo de enormes y poco elegantes robots. Comparado con un Armored Core de la época, era normal que el proyecto de Adhesive Games resultase curioso.
Lanzado en 2012 para PC, no ha sido hasta ahora cuando los usuarios de consola han podido ponerse a las manos de estos ingenios mecánicos. Y probablemente seguirían esperando de no ser por la entrada de Reloaded Games, editora de APB Reloaded, que adquirió los derechos el año pasado para expandir la licencia a nuevos mercados. Ahora la competición es más dura que nunca: Overwatch ha llegado arrasando en el multijugador, en unos meses Call of Duty y Battlefield volverán a mostrar sus armas, y las consolas ya disponen de un buen puñado de lanzamientos gratuitos. De todas formas, nunca viene mal una propuesta más.
Pese al retraso, hay una buena noticia para los usuarios de consola que se inicien con Hawken: está mucho más rodado que hace cuatro años, así que la jugabilidad no requiere muchos ajustes –ya se hicieron en su momento-. Es además un juego que no exprime al usuario con las microtransacciones, no al menos en su cómoda curva de aprendizaje.
Por supuesto, tenemos dos tipos de moneda: la ficticia –que se gana jugando partidas- y la que cambia por dinero real. No necesitarás dedicar muchas horas al juego para mejorar tu robot y tener sensación de progreso, lo cual elimina esa primera barrera de otros F2P.
Los mechas son de aspecto lento, pero en todo momento tienes la sensación de controlar un aparato con peso que hace lo que le pides; un punto intermedio entre el arcade y la simulación. Siempre con la limitación del combustible –se regenera con el tiempo-, será posible utilizar propulsores para deslizarse, hacer rápidos giros de 180º, movimientos evasivos e incluso volar pequeñas distancias. Según la clase de robot –hay más de una treintena- estas diferencias en respuesta serán mayores o menores. Los mechas ligeros serán ágiles y frágiles, mientras que aquellos pesados ganan en resistencia; entre los dos extremos está la clase media que equilibra los valores.
Estos robots disponen de un arma principal y otra secundaria: a más poder de devastación, menor cadencia. Una ráfaga es útil para dañar poco a poco a un rival escurridizo, y un misil es más previsible pero causa más devastación. Un sistema de recalentamiento impide el abuso continuado de los tiros, es decir, no conviene llegar al punto crítico o estos brazos quedarán inutilizados durante un tiempo.
También hay disponibles objetos consumibles que incluyen escudos, granadas EMP, hologramas, torretas… Hawken no reinventa la rueda y lo cierto es que todo lo que presenta es bastante típico de los juegos con estos vehículos bípedos, salvo quizás la existencia de un robot reparador que en la práctica nos devuelve la salud, eso sí, a costa de dejar nuestro armatoste completamente indefenso durante el proceso. Imposible de utilizar durante el fuego cruzado.
La base jugable es muy sólida y el contenido bastante generoso en variedad de vehículos, estilos de combate, habilidades –potenciar armas, reducción de sobrecalientamiento…- y personalización. Los modos de juego cubren lo básico e imprescindible: combate a muerte por equipos y en solitario, asalto de misiles –captura y defensa de silos para atacar la base del enemigo-, asedios –recuperar energía y destrozar la nave del equipo rival-, combate a muerte por equipos cooperativo –eliminar mechas enemigos-, entrenamiento con bots y un detallado tutorial que repasa con ejemplos prácticos todas las características.
Disponemos de 11 mapas, no todos del característico ambiente postapocalíptico y urbano por el que se hizo famoso Hawken. El bosque de Last Eco muestra una gran arboleda, mientras que Bazaar es una zona desértica y Origin una instalación futurista de arquitectura bastante original. Cuentan con diferentes alturas, lo que facilita que se puedan buscar posiciones ventajosas haciendo uso del jetpack. Eso sí, la mayoría del diseño es abierto, por tanto no hay demasiados cuellos de botella donde se concentre el choque de bandos –incitando así la movilidad de estos robots-.
La diversión está asegurada y el principal problema real se encuentra en la gran cantidad de alternativas existentes, muchos de ellos con un planteamiento más original o mecánicas más elaboradas, aunque hay que decir que parte del encanto de Hawken se encuentra en la sencillez de su manejo. Frente a Titanfall, por ejemplo, aquí no podrás sacar a tu piloto para jugar a un shooter con humanos, ni hay movimientos parkour ni nada que se le parezca.
La segunda desventaja de Hawken en consolas es su aspecto visual. Sin duda llamativo hace un lustro, tenemos que admitir que en este apartado nos ha decepcionado, no tanto por las exigencias actuales –hay que mantener la perspectiva de su origen- sino porque llega a perjudicar la experiencia.
El rendimiento es bajo, con pequeños tirones en la fluidez, una calidad de imagen no muy buena y una mezcla de texturas que van de lo simplemente aceptable a otras muy flojas incluso para la pasada generación –no habíamos visto estos pixels borrosos desde hacía mucho tiempo-, por no hablar de la visible carga de texturas y otros defectos gráficos típicos de Unreal Engine 3. Esperábamos que al no utilizar tecnología más modernas -un salto a UE4- al menos estuviese optimizado al máximo, pero no es el caso.
Conclusiones
Dejando al margen la irregular impresión de sus gráficos, que no esconden en ningún momento su antigüedad, Hawken guarda un título de acción que se disfruta sin grandes sorpresas. Gustará a quienes busquen un multijugador con un ritmo no demasiado acelerado y que permita planificar la batalla sobre la marcha, en lugar de apoyarse únicamente en los reflejos. No todo van a ser tiros a la cabeza en la enésima guerra futurista entre humanos.
Hay que aplaudir también que el modelo de microtransacciones no se siente muy agresivo, con la mera progresión del juego normal podremos ir desbloqueando contenido sin necesidad de pasar por caja o dedicar decenas de horas. ¿Qué más se puede decir? Dale una oportunidad ya que no tienes nada que perder. Una de las ventajas de este modelo muchas veces desacreditado por los jugadores más tradicionales.
Hemos realizado este artículo con la descarga gratuita de la versión de PS4 disponible en PlayStation Network.