Análisis de Twisted Tower: Subimos una torre de pesadilla para salvar al amor de nuestra vida (PC)
¿Hasta dónde llegarías para salvar a la persona que amas? ¿Te adentrarías en una gigantesca torre repleta de payasos asesinos, mascotas siniestras y lugares que dan bastante mal rollo? Pues, básicamente, esa es la propuesta de Twisted Tower, un FPS desarrollado por Atmos Games, LLC y publicado por 3D Realms que combina influencias de BioShock, Alice: Madness Returns y el imaginario de Willy Wonka. La aventura nos traslada a un parque temático de los años 50 donde, como era de esperar, absolutamente nada ha salido bien. Entre personajes de cuento convertidos en pesadillas, trampas, puzles retorcidos y toneladas de disparos, tendremos que ascender por una enorme torre mientras descubrimos los secretos del lugar y el turbulento pasado de su protagonista. ¿La recompensa por sobrevivir? Un gran premio, tener al amor de nuestra vida de vuelta.
El amor todo lo puede, o eso espera Vincent
La historia de Twisted Tower gira alrededor de Vincent y Charlotte, una pareja de enamorados. Después de pasar una velada romántica juntos, Vincent se despierta y descubre que Charlotte ha sido secuestrada. Cerca suya encuentra una invitación para acudir a Twisted Tower, un parque de atracciones construido en honor a la película favorita de Charlotte. Allí conocemos a Mr. Twister, el director de aquella película, responsable de muchas otras producciones y creador del propio parque. También, por supuesto, el villano de la función. Desde el principio se dedica a jugar con Vincent mediante mensajes escritos en paredes y suelos, además de grabaciones que aparecen en televisores repartidos por todo el recinto, un poco a lo Saw. El objetivo de Vincent es encontrar a Charlotte y descubrir qué demonios está ocurriendo en Twisted Tower. Para conseguirlo tendrá que ascender por la gigantesca torre mientras Mr. Twister le pone todo tipo de obstáculos por delante y vamos descubriendo poco a poco tanto los secretos del parque como algunos detalles sobre el pasado de sus protagonistas.
Una torre repleta de secretos y pesadillas
La torre se divide en cinco grandes niveles temáticos: un hotel, un parque acuático, un casino de payasos, un bosque de carnaval y una estación espacial. Cada zona tiene su propia ambientación, enemigos y obstáculos, aunque todas comparten esa estética infantil, colorida y destrozada que define al juego. El ascensor funciona como punto de conexión entre las diferentes plantas, aunque no podemos utilizarlo libremente desde el principio. Para seguir subiendo tendremos que explorar las habitaciones disponibles, superar sus pruebas y encontrar tarjetas o llaves especiales que desbloqueen nuevos destinos.
Para avanzar tendremos que explorar laberintos, esquivar trampas, resolver pequeños puzles y superar diferentes pruebas. Algunas habitaciones pueden incluso girar por completo, cambiando su orientación y obligándonos a observar el escenario desde otra perspectiva para encontrar la salida. Sí, porque perderse en un pasillo normal lleno de payasos asesinos no era suficiente. También existen rutas alternativas y zonas secretas para quienes padecemos esa maravillosa enfermedad conocida como «seguro que detrás de esta pared hay algo».
La exploración también recompensa nuestra curiosidad con munición, alimentos, tickets para mejorar las armas y diferentes secretos repartidos por los escenarios. Muchos de estos recursos aparecen escondidos dentro de cajas, globos y otros elementos destructibles, así que no tardamos demasiado en adoptar la filosofía de «si puedo romperlo, probablemente tenga algo dentro». El problema es que Twisted Tower se entusiasma bastante con esta idea y termina colocando tantos objetos rompibles que podemos pasar más tiempo reventando cajas que admirando el escenario.
Aunque el argumento parte de una premisa bastante sencilla, el juego intenta desarrollar poco a poco el pasado de Vicent y su relación con Charlotte. Lo que queda bastante claro desde el principio es que nuestro protagonista está dispuesto a meterse en cualquier agujero infestado de monstruos con tal de recuperarla.
La dirección artística es uno de los grandes atractivos de Twisted Tower. Sus escenarios mezclan parques temáticos y cuentos infantiles con pasillos abandonados, sangre e instalaciones destrozadas, creando una estética que recuerda bastante a BioShock y a Alice: Madness Returns. Esa mezcla también se refleja en los enemigos, versiones retorcidas de mascotas de feria y personajes de cuento, con enormes sonrisas, disfraces deteriorados y voces que oscilan entre lo cómico y lo inquietante. Algunos diseños consiguen dar bastante mal rollo, sobre todo cuando aparecen al fondo de un pasillo o empiezan a provocarnos sin que sepamos exactamente desde dónde vienen.
La música acompaña bastante bien tanto los momentos de exploración como los enfrentamientos. En las zonas más tranquilas predominan composiciones inquietantes que refuerzan esa sensación de miedo e incertidumbre, mientras que durante los combates el ritmo se vuelve mucho más intenso y caótico. En otras palabras, cuando la música empieza a acelerarse, normalmente significa que dentro de unos segundos vamos a tener un muñeco gigante disparándonos con armas de fuego.
De momento, Twisted Tower no está disponible en castellano. Es cierto que utiliza un inglés bastante sencillo y que sus diálogos, mensajes y pistas no suelen ser demasiado complejos, pero, al fin y al cabo, sigue siendo necesario entender el idioma para seguir correctamente la historia y algunas indicaciones. Por tanto, quienes tengan dificultades con el inglés pueden encontrar aquí una barrera que complique un poco la experiencia.
Un arsenal de juguete para cada ocasión
A medida que ascendemos por la torre vamos desbloqueando nuevas armas. Entre nuestro arsenal encontramos una pistola de gomas, una metralleta de dardos o una estrafalaria escopeta. Cada arma funciona mejor frente a determinados enemigos y situaciones, así que conviene ir alternándolas en lugar de encariñarnos demasiado con una sola. Algunas resultan más útiles para mantener a raya a las jirafas, otras a los payasos, etc . Esto da algo más de variedad a unos combates.
Los tickets que encontramos explorando y derrotando criaturas sirven para mejorar atributos como el daño, la capacidad del cargador o la velocidad de recarga, además de desbloquear algunas funciones especiales. Esto consigue que cada mejora se note lo suficiente como para que rebuscar y recoger tickets tenga sentido. Además, obliga a decidir dónde queremos invertirlos, aportando una pequeña capa de estrategia a la progresión y alimentando esa inevitable necesidad de convertir nuestra pistola de juguete en un arma de destrucción masiva.
Conclusiones
Twisted Tower encuentra su mayor virtud en la personalidad de su mundo que mezcla un parque temático de los años 50, cuentos infantiles retorcidos y escenarios destrozados que logran mantener nuestra curiosidad. También funciona bien su combinación de exploración y disparos mientras que los puzles, trampas y habitaciones que modifican su estructura ayudan a que la aventura no dependa únicamente de vaciar cargadores.
No todas sus ideas funcionan en la misma medida pero aun así, su dirección artística, su particular sentido del humor macabro y la constante sensación de que detrás de la siguiente puerta puede esconderse algo extraño consiguen darle una identidad bastante marcada que atrapa fácilmente a los jugadores.
Hemos realizado este análisis mediante un código de descarga para PC que nos ha proporcionado por
3D Realms.

NOTA
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Puntos negativos
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