Análisis de Rome: Total War (PC)

Del 730 a.C. al 476, una sola ciudad decidió los destinos de gran parte del mundo conocido. Ahora, ha salido el juego que más justicia ha sabido hacerle, “Vivire Militare Est” (Vivir es luchar).
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
9.5
SONIDO
9
NOTA
9.5
DIVERSIÓN
9.5
JUGABILIDAD
9.2
Análisis de versión PC.

La mayoría de grandes juegos de estrategia de la gran época clásica antigua, perecían por su extrema simplicidad (Imperium, Age of Empires o Praetorians) o por su exceso de complejidad y celo (Pax Romana). El error por parte de las compañías era tanto claudicar en una mayor facilidad, eliminando todo tipo de componente estratégico, como crear complejísimos sistemas de estrategia totalmente incomprensibles para cualquier lego en este género. Así surge la dicotomía de que género primar más: Si el típico "Clon de Dune II" o los juegos de estrategia por turnos al estilo Paradox Entertainment (Europa Universalis, Crusader Kings...). Quizás por eso la saga Total War ha tenido tanto éxito, porque ha sabido mezclar un motor bélico a años luz de Praetorians o los juegos de estrategia en tiempo real históricos, con el divertido y apasionante juego de casillas en la tradición Civilization o Europa Universalis.

Rome: Total War ha sido un juego esperadísimo ya desde sus primeras pantallas, puesto que resolvía por fin el problema visual de Medieval y llevaba la estrategia a unos entornos tridimensionales nunca vistos en PC (aunque en este sentido, me gustaría recordar los Kessen). La bula del juego desde anteriores E3 le ha permitido convertirse en la gran esperanza del género en estas navidades, y en este sentido tenemos que decir que ha rebasado todas nuestras expectativas, no sólo por complejidad, sino también por una facilidad de interacción pocas veces vista en este tipo de juegos. Pero antes os vamos a recordar un poco el contexto del juego.


Los elefantes de Cartago

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Toda la época antigua
La era de los grandes movimientos militares, de las unidades inacabables de infantería y sobre todo la imaginería clásica, es sin duda la Edad Antigua. Desde las primeras guerras de Sargón en Mesopotamia a las campañas de Atila en el borde oriental del Imperio Romano, se suceden milenios enteros de conflictos bélicos entre poderosas civilizaciones. La gente de Creative Assembly ha utilizado el inefable recurso de la ciudad de las siete colinas como reclamo, y es que el nombre de Roma es uno de los más reverenciados por cualquier aficionado casual o entregado a la estrategia. Desde los anales de la historia de Roma de Tito Livio a los comentarios de Julio Cesar respecto a la conquista de la Galia, hay toda una historiografía ensalzadora de la gran águila romana. Todo esto repercute en la cantidad de juegos que tienen a Roma como centro de su diseño: Imperium, La expansión del primer Age of Empires, Praetorians, Legion, Pax Romana, etc...

Rome Total War es la culminación de todos estos juegos, puesto que mezcla un motor de batallas absolutamente soberbio, con el clásico juego de casillas, sin reducir el detalle de estos dos modos en absoluto. Los juegos de casillas por turnos han tenido un pequeño renacer gracias a la obra de Paradox Entertainment y su Europa Universalis 2. Rome tiene un gran modo "de casillas", en el cual puedes controlar a la mayoría de poderes de la época antigua. Pero para ello tienes que acabar la campaña Imperial y conseguir que el senado encumbre a una de tus facciones al poder. A diferencia de Pax Romana, no hay facciones según ideología, sino se muestran tres familias como los Julios, los Brutos y los Escipiones. Cada una de ellas tiene un ámbito militar determinado, y los Julios tienen que realizar campañas hacia el norte, los Escipiones combatir con Cartago y los Bruto dominar las siempre belicosas ciudades de Grecia. Una vez terminada la campaña Imperial (tienes que dominar 50 provincias, y ser declarado por el senado Emperador), puedes controlar a otras potencias como Egipto o Cartago.


Asediando una ciudad

El modo estratégico
Una vez elegida tu facción, te sitúas en varias provincias controladas por ésta. Cada una de las provincias requieren dos elementos para poder crear tropas: Un gobernador de tu propia familia y sobre todo las instalaciones necesarias para crear tropas, dinero y estabilidad. Los gobernadores son personajes creados por la máquina, gracias a los diversos matrimonios en tu facción. En un sistema muy parecido a Crusader Kings, debes encontrar marido o mujer para tus descendientes, que pueden resultar como gobernadores o jefes del ejército. La pena es que tú no decides con quien casarte, sino que es el juego quien te va mostrando candidatos. Esto no llega a limitar la jugabilidad, pero le hace un poco menos complejo y elude las posibilidades que podría tener (En los triunviratos romanos, los grandes cónsules se casaban con familias rivales para limar asperezas). Cuando el gobernador esté en la ciudad correspondiente, podrás realizar unidades militares o mejorar la productividad de la ciudad. Las ciudades sin gobernadores militares las controla la maquina al estilo de las provincias Imperiales de Roma, creando unidades militares para pacificar la región (un guiño acertado a la historia de la República).

Una vez tengas un gobernador militar de tu familia ejerciendo su labor, podrás realizar acciones en la ciudad. Para crear tropas se necesitan cuarteles, con los cuales se crean las tropas de élite de la ciudad. Cuanto más avanzado es el cuartel, de mayor calidad es la unidad creada. La productividad, o mejor dicho, el oro que produce la ciudad se basa tanto en las comunicaciones y edificios de ésta, como en la zona en la cual está ubicada. Así, una ciudad cerca del desierto del Sinai siempre va a ser menos productiva que las ricas ciudades de la Magna Grecia. La estabilidad de la ciudad depende tanto de los centros de culto (elemento tomado de Civilization), como del nivel impositivo de la ciudad. Este último también incide en el crecimiento: A menos impuestos, más población y viceversa.

El ejercicio de las leyes
El factor político del modo estratégico de Rome Total War, es claramente inferior a Pax Romana, puesto que el famoso "Cursus Honorum" Romano (la carrera política de la aristocracia senatorial, para entendernos) está bastante automatizado. Las tres facciones senatoriales, están aliadas a una cuarta que sólo controla los territorios de la ciudad de roma. Ésta va encargando misiones periódicas a cada facción, que una vez cumplidas aumentan su apoyo en el senado y dan prebendas a los miembros de esa sección aristocrática. El problema es que no está especialmente bien resuelto el tema de las intrigas senatoriales, ya que obtener poder en el senado en la realidad no sólo se basaba en las campañas militares. Muchos oradores que nunca se pusieron la coraza militar, llegaron a tener un poder inconmensurable en la cámara y esto no está bien representado en Rome Total War. Aún así, el juego representa una adaptación fidedigna de lo que era el Senado Romano, pero inferior sin ninguna duda al infravalorado "Pax Romana".


Una gran batalla

La diplomacia y espionaje, se realiza mediante unidades específicamente creadas por el jugador en el estilo Civilization II. Así, debes crear diplomáticos o espías y llevarlos a los lugares conflictivos para negociar o realizar acciones sucias contra los enemigos. Las opciones de diplomacia están bastante bien, e incluyen la creación de protectorados militares o paz por territorios. De todos modos, el sistema de diplomacia mediante menús está mejor representado en Civilization III o Europa Universalis 2, ya que es bastante engorroso crear un diplomático y llevarlo a la frontera. Una vez que es inevitable la guerra, tenemos las opciones de automatizar la batalla o ir al genial modo estratégico que comentaremos ahora. Por cierto, es muy buena la autocreación de líderes extranjeros: La I.A. va creando poderosos caudillos que en el estilo de Victoria pueden resultar claves en la resolución del conflicto bélico.

Callen las gentes, entren las armas
La gestión de unidades militares está bastante bien realizada, y nos permite crear armadas simplemente manteniendo pulsado Ctrl más el ratón. Es imprescindible tener siempre un líder militar en éstas, puesto que su maestría es clave en el desarrollo de la batalla. Las batallas, íntegramente en 3D, son realmente espectaculares y recuperan la estrategia real de Shogun: Total War después del flojo Medieval: Total War. Aunque el sistema moral es ampliamente mejorable y quizás falten algunas opciones de mando, es toda una representación fidedigna de una batalla de la antigüedad. Antes de empezar la batalla puedes colocar las unidades a tu disposición, y así aprovechar territorios ocultos como bosques o macizos. Esto es muy interesante (y no estaba muy bien representado en Medieval) ya que permite trazar una estrategia clara antes de entrar en el conflicto. Como estrategia real, y al igual que Shogun, es muy posible vencer a un enemigo con un número inferior de tropas si sabes combatir las debilidades de éste. Así, los elefantes de Cartago hacen carnicerías con las legiones romanas y la falange macedonia apoyada por una buena caballería es prácticamente indestructible (aparte de ser la unidad más impresionante del juego).


La ciudad eterna

Los únicos errores graves de este casi-perfecto apartado son la terrible gestión de la moral y sobre todo la falta de posibilidades tácticas. La moral funciona de manera muy imprecisa, y una vez que la unidad entra en pánico pierdes todo tipo de control sobre ella. Quizás habría estado mejor un sistema de oportunidades, mediante el cual el general puede incidir en las unidades desmoralizadas dependiendo de su rango varias veces en la batalla. La falta de tácticas es algo menos influyente, y es que quizás estaría mejor un mayor control sobre la formación de las unidades y su representación en el campo de batalla. Por otro lado, las mejoras respecto a Medieval Total War son tan amplias que es muy difícil primar estos defectos sobre tal cúmulo de virtudes.

Apartado visual
Todo Rome Total War está representado en unas perfectas tres dimensiones, incluyendo por primera vez el modo mapa. Éste nos muestra todo el mediterráneo que incluye superficies reales mostrando la calidad de las tierras o el cambio de estaciones (esto último es muy impresionante). La interfaz del modo mapa es especialmente clara y ordenada, optando por la reducción de botones a favor de una mayor facilidad de interacción, al igual que la última entrega de Civilization. Los menús muestran distintas ilustraciones de gran calidad y el diseño de producción está bien, aunque los blasones de las distintas facciones siguen resultando demasiado genéricos (en este sentido, los escudos de Crusader Kings son un ejemplo a seguir). Pero el verdadero espectáculo son las batallas en sí, que posiblemente sean la mejor recreación en su género que se ha visto (de hecho este motor va a ser usado en un programa del canal Historia).

Rome Total War muestra todas las unidades en el campo de batalla, moviendo una muy decente cantidad de polígonos y con un espacio visual poco menos que impresionante. Todas las unidades están excelentemente animadas y cuentan con texturas para disimular su bajo número de polígonos (inevitable ante el tamaño de los ejércitos). Mencionar por último los asedios, que resultan francamente colosales al mostrar la ciudad de manera exacta. Sin duda, es el juego de estrategia con mejores gráficos de esta generación.


Conquistando el viejo imperio egipcio

Apartado sonoro
La música del juego es de excelente calidad, aunque un tanto monótona. Recuerda a la banda sonora de Gladiador de Hans Zimmer, al usar coros femeninos en un perfecto latín. El problema es que al juego le falta un motivo musical reconocible o aparente, ya que las melodías son bastante genéricas y les falta bastante gancho. Pero donde brilla el juego es en el apartado de los FX, que están totalmente doblados al castellano y en las batallas realizan un trabajo sobrecogedor. Posiblemente Rome Total War no pasará a la historia por su banda sonora, pero sí por la genial utilización de los FX en la batalla que llega a producirnos pavor ante los gritos de horror que se suceden.
Jugabilidad y duración
El modo estratégico, aún con sus limitaciones, es una divertidísima forma de añadir duración a un juego surgido como evolución del motor de batalla de Shogun. Muestra de manera fidedigna las luchas senatoriales y gracias a la posibilidad de jugar con otras facciones, hace que por fin sea interesante estar horas delante del ordenador jugando a un Total War. Esperemos que para las próximas ediciones de Total War, el elemento senatorial y la diplomacia puedan representarse de una manera más realista, aunque en su estado actual están a años luz del triste Risk de Medieval Total War. Pero sin duda el espectáculo yace en el impresionante modo batalla, que resulta casi el motor definitivo para representar los conflictos de la antigüedad. Realista en la tradición de Shogun, es todo un homenaje a aquellos que adoren el oficio de las armas en la tradición clásica.


Matanza urbana

La posibilidad de enfrentarse a las legiones romanas, a la falange macedonia o a la mítica caballería numidia, es un sueño para cualquier apasionado del mundo clásico. Para todos ellos están también las batallas clásicas que incluye el juego, que permiten rememorar las guerras púnicas o las guerras civiles de Roma. Por último recordar que el juego no se ha cortado en incluir ejércitos extremadamente diferentes entre sí, que van desde los íberos (con su clásica falcata) a los egipcios pasando por los Partos (que mantiene su mítica caballería Parta, la cual sigue siendo imposible de vencer en el juego). En fin, un juego que gracias a sus diversos modos y al multijugador (muy eficiente), es simplemente inacabable.

Conclusión
Rome: Total War está muy cerca de ser el juego definitivo respecto a la época antigua. El modo estratégico podría ser más complicado, y las batallas tener mejores gráficos (aunque no en esta generación), pero ofrece tal experiencia de juego y goza de tanta complejidad que se pone a la altura tanto de los clásicos serios de la estrategia como Paradox Entertainment o Firaxis Games, a la vez que es accesible en la tradición de los juegos de estrategia en tiempo real de Ensemble Studios. En definitiva, y a falta de ver Half-Life 2, el mejor juego de PC de estas navidades y uno de los mayores homenajes que se han hecho al mundo antiguo. Si te gusta Roma, ya estás tardando en comprarlo.
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Plataformas:
PC
También en: iPhone

Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
9.5
Estadísticas Steam
COMUNIDAD
8.61

PUNTÚA
Rome: Total War para Ordenador

62 votos
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