Análisis King’s Well, una interesante mezcla entre Balatro y Slay the Spire (PC)
Puede que King’s Well no sea el juego más original de 2026, pero tenemos que admitir que su particular mezcla de conceptos funciona de fábula gracias a una fórmula jugable bien diseñada que en la práctica resulta tan divertida como adictiva. En esencia, no deja de ser un roguelike de construcción de mazos que bebe directamente de Balatro y Slay the Spire, pero al mismo tiempo hace suya esa combinación para ofrecernos algo con valor propio y que realmente merece la pena.
Póquer, engendros mecánicos y mazmorras
Así pues, King’s Well nos propone avanzar por un mapa repleto de ramificaciones que van creando distintas rutas entre sus diferentes casillas. En cada una de ellas nos puede esperar un evento, un combate, una batalla contra un enemigo de élite, una tienda o una zona de descanso, por lo que planificar bien el camino que queremos seguir valorando los riesgos y recompensas y buscando los mejores momentos para invertir el oro que ganemos resulta fundamental para llegar hasta el final. Por supuesto, esto es un roguelike, por lo que morir supone perderlo todo y tener que volver a empezar desde el principio.
Como veis, la estructura es prácticamente un calco de la de Slay the Spire, un juego con el que también comparte el hecho de que las batallas contra los enemigos se desarrollan con cartas y por turnos, aunque la forma de luchar aquí es muy diferente. En vez de usar naipes diseñados exclusivamente para el juego, aquí utilizamos una baraja francesa mientras intentamos cumplir los requisitos de nuestras armas y obtener manos de póquer.
A pesar de lo extraño que puede sonar así descrito, lo cierto es que el sistema de combate resulta muy intuitivo y se entiende rápidamente. Durante nuestro turno, robamos varias cartas de nuestro mazo y las usamos para activar las armas de las que disponemos. Por ejemplo, las hay que solo admiten cartas de un determinado palo o color o que tengan un valor numérico concreto, aunque también las hay que nos piden que usemos algún tipo de combinación, como una pareja o un trío.
Como podréis suponer, las armas tienen usos y efectos muy distintos, y no todas ellas están destinadas a hacer daño, ya que también pueden darnos armadura, curarnos o incluso alterar el valor de nuestras propios naipes para potenciarlos u obtener los números que estamos buscando, dándonos así mucho margen y flexibilidad para "controlar" nuestra mano y reducirla incidencia de ese factor aleatorio que suelen tener los juegos de cartas y, especialmente, el póquer.
Al final del turno, las cartas que no hayamos usado se utilizan para intentar montar una mano de póquer que, dependiendo de lo que nos haya salido en una ruleta, nos permite atacar, reforzar nuestra armadura o incluso ganar oro. Obviamente, cuanto mejor sea la combinación que logremos, más potentes serán los efectos.
Un detalle importante es que el juego siempre nos indica de forma muy clara cuál va a ser la próxima acción del enemigo al que nos estamos enfrentando, permitiéndonos saber cuándo debemos reforzar nuestra armadura, cuándo pasar al ataque y cuándo variar nuestra estrategia para adaptarnos y prevenir. Además, los rivales suelen tener una o varias habilidades pasivas con ciertas combinaciones de ellas que nos pueden poner las cosas muy cuesta arriba si no contamos con un plan B.
Para darle algo más de miga a los duelos, a lo largo de la partida es posible mejorar nuestras cartas con efectos especiales que se aplican al ser usadas, como que podamos volver a reutilizar en el mismo turno un arma que ya hayamos usado o que los efectos de la misma se multipliquen. Obviamente, esta es una parte fundamental de la construcción de nuestro mazo, lo que sumado a la posibilidad de eliminar naipes para así reducir su aleatoriedad, de conseguir y mejorar armas y de obtener toda clase de ventajas gracias a la obtención de reliquias conforman un sistema de progresión sólido que nos da mucho control sobre nuestra baraja para desarrollar las tácticas y builds que queremos en casi cada sesión.
En líneas generales, se trata de un juego muy bien diseñado y con un punto muy adictivo que realmente premia jugar bien y tomar buenas decisiones, aunque dista de ser perfecto y sus defectos no tardan en salir a la luz. Uno de sus mayores problemas lo tenemos en su alarmante falta de contenidos, lo que hace que la mecha se le acabe demasiado rápido.
Hay poquísimos eventos, armas, reliquias, enemigos y tipos de mejoras para las cartas, por lo que estos no tardan en empezar a repetirse una y otra vez prácticamente desde la segunda partida. Esto, por un lado, le quita capacidad de sorpresa y hace que pierda frescura mucho antes de lo que sería deseable, mientras que por el otro hace que no tardemos en identificar aquellas armas y sinergias que nos van a asegurar la victoria en casi cada partida.
Se trata de un juego bastante facilón y que no se tarda en dominar, y tras unos pocos intentos, solo el jefe final nos ha dado algún que otro problema, algo que no varía demasiado en los dos niveles de dificultad adicionales que podemos desbloquear, cuyos únicos cambios reales los notamos en la cantidad de oro recibida y en el daño que hacen los enemigos.
Si bien el título intenta darnos incentivos para rejugar retándonos a superar la aventura con los cuatro personajes jugables (cada uno de ellos con un equipo inicial distinto) en todos los niveles de dificultad, es un juego que se queda demasiado corto para el género al que pertenece. De igual modo, creemos que la mecánica de armar manos de póquer queda desaprovechadísima, ya que en la práctica lo más útil y efectivo siempre es montarnos un buen set de armas e invertir nuestras cartas en sacarles el máximo partido, por lo que rara vez nos hemos llegado a preocupar de hacer un trío, un full o una escalera de color.
A nivel visual tampoco nos ha entusiasmado demasiado. La dirección de arte es muy justita y ni el diseño de enemigos ni de los escenarios nos han gustado especialmente. Eso sí, la interfaz funciona perfectamente, es muy clara e intuitiva y nos da toda la información que necesitamos en cada momento con tan solo un vistazo rápido, por lo que al menos cumple en lo realmente importante. Algo parecido podemos decir del sonido, con una banda sonora un tanto machacona y que pide a gritos una mayor variedad de temas, mientras que los efectos no pasan de correctos. Por cierto, el juego está traducido al español.
Conclusiones
King’s Well es una interesante y divertida mezcla entre Slay the Spire y Balatro que funciona realmente bien, pero cuya escasez de contenidos acaba jugando en su contra, impidiéndole volar más alto y codearse con los grandes referentes del género. La base jugable es sólida, así que Fire Brick Games todavía tiene la oportunidad de subsanar estos problemas mediante actualizaciones si decide seguir apoyándolo tras su lanzamiento, pero ahora mismo es un roguelike que se queda corto. Si eso no os importa demasiado y solo buscáis pasar algunas tardes entretenidas construyendo mazos y luchando contra engendros mecánicos, aquí encontraréis un título muy apañado que os dará justo esto.
Hemos escrito este análisis jugando en PC gracias a un código de descarga para Steam que nos ha facilitado.

NOTA
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Puntos negativos
En resumen
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