Análisis de Final Fantasy XIV Online (PC)

Final Fantasy vuelve al terreno online con una apuesta seria y fuerte.
Final Fantasy XIV Online
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8
SONIDO
8
NOTA
8
DIVERSIÓN
8
JUGABILIDAD
7.5
Análisis de versión PC.
Los videojuegos se forjan con el tiempo y con la aceptación de los usuarios. Muchos de ellos pueden llegar a gozar de un éxito inusitado, y otros, ser ignorados, por crítica y público, y despertar de su letargo al tiempo. No hay una fórmula segura para detectarlos, y muchos, se pierden en los olvidos por no tener un nombre de importancia. Hay juegos, por los que muy pocos apostaban en un principio. Quién iba a decir, que hace veintitrés años, una empresa a punto de quebrar, lograría dar a luz una de las mayores franquicias de videojuegos de la historia (posiblemente la mayor, con el permiso de Nintendo y su icónico fontanero). Squaresoft, había lanzado su primer título de Final Fantasy, cuando se encontraba pasando una penuria económica sin parangón, debido a los escasos beneficios obtenidos con sus juegos anteriores.
Final Fantasy aportaba algo nuevo, algo diferente, a un género (como lo era el rol) que ya existía. Conseguía que los jugadores se identificaran con unos personajes que se disponían a realizar la aventura de sus vidas. Avatares, que por pericias y juegos del destino, se veían envueltos en una historia de épicas proporciones y con el destino del mundo que conocían en sus manos. A la larga, su estilo, sería plagiado por decenas de estudios desarrolladores, y disfrutado por millones de aficionados en todo el mundo. No es que fuese original del todo (sin ir más lejos, es una adaptación oriental a la típica historia de fantasía épica, ya vista en archiconocidos títulos como "El Señor de los Anillos" de Tolkien), pero sabía encontrar un hueco y género ya existente, y renovarlo con una serie de elementos propios y originales. Con el paso del tiempo, Final Fantasy acabó consagrándose como una saga de renombre y peso. Una franquicia. Sus juegos, independientes unos de otros, pero con elementos afines y comunes en todos ellos, eran (y lo siguen siendo, pese a los descalabros) garantía de calidad y diversión. Squaresoft (que más tarde se acabaría fusionando con Enix, compañía rival, dando lugar a la actual Square-Enix), diseñaba mundos, personajes y sistema de juegos propios para todas sus creaciones, logrando que la seña de identidad de su franquicia estuviese viva y latente en todas y cada una de sus partes. Sabías que estabas jugando a un juego de Final Fantasy, pese a no tener relación directa entre unos y otros. Lo veías y lo sentías. Ya fuese montando a un Chocobo (el popular pájaro amarillo que es la imagen viva de lo que queremos decir) o invocando a Ifrit. Todos tenían (y tienen) su esencia. Si bien Final Fantasy siempre ha sido una saga rolera, tuvo coqueteos con otros sistemas y géneros de juego. Square, como cualquier otra empresa, expandía sus horizontes económicos. Lo que empezó como una aventura de rol monojugador en las consolas de Nintendo y que luego continuó en las máquinas de Sony, adoptó la forma y el sentir de los populares juegos online multijugador con la undécima entrega de la saga. Final Fantasy XI, llegó en una época esplendorosa para Square.
Tras el lanzamiento de PlayStation 2, Sony necesitaba urgentemente títulos de calado y peso para llevar a su consola a lo más alto. Square captó de inmediato el llamamiento, y nos regaló a los aficionados, una de las aventuras más recordadas de la franquicia, Final Fantasy X. La historia de Tidus y Yuna, cautivó a propios y extraños, y logró lo que se propuso desde un principio: vender toneladas de hardware. Pero Final Fantasy XI, tenía sus intereses en otro tipo de menesteres. Aparte de ser lanzado para PlayStation 2, Squaresoft tenía sus miras puestas en el inmenso mercado de videojugadores de PC. En ellos, y gracias a la popularidad de los juegos de rol masivos en línea, se basaba su nueva política de "desarrollos y juegos para todos". La multiplataformidad, había hecho aparición en la exclusiva Square. La apuesta de Final Fantasy XI, arriesgada y con muchas críticas negativas antes y durante su presentación oficial, llevó a miles de jugadores y a los medios especializados, a cuestionar su valor real como entrega de la popular franquicia. ¿Un juego de rol online con el nombre de Final Fantasy? ¿Tendrá la misma magia y sentimiento en la historia que sus anteriores entregas? ¿Cuotas por jugar online? ¿Sería viable el sistema de PlayOnline (sistema de pago y gestión online de Square)?
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Muchas de las preguntas tienen respuesta, y de hecho, gracias al cariz afirmativo y exitoso de las mismas, hoy estamos aquí, comentando esta nueva entrega. Las aventuras en Vana´diel (mundo donde se ambienta Final Fantasy XI) resultaron ser todo un éxito. Se convirtió en el primer juego que combinaba varias plataformas en la experiencia de juego, y fue uno de los títulos más deseados por los videojugadores en su día. No había error en la fórmula de Square. Por eso, cuando tras dos entregas convencionales, se presentó la nueva parte de las aventuras online de la actual Square-Enix, todos estábamos tranquilos. Es más, muchos, la esperábamos pacientemente (o impacientemente, según el caso) como algo normal y lógico, dado el buen funcionamiento de su experimento multijugador. Hoy, Final Fantasy XIV es una realidad. Una realidad tangible, que tras diversas pruebas, y con varios años de desarrollo, acaba de desembarcar en nuestras tierras. En Vandal Online, hemos ido avanzando y desgajando toda la información pertinente a lo largo de los meses. Hemos podido probar versiones alpha, muestras muy avanzadas del desarrollo, e incluso hemos estado comentando las vicisitudes del juego con los propios desarrolladores. Ahora, con su lanzamiento, es normal tener dudas. Dudas que asaltan a los jugadores (nuevos y veteranos), y que parece ser, son muchas. ¿Final Fantasy XIV merece la pena? ¿Estará a la altura? ¿Tiene la "magia" que sus anteriores entregas? ¿Es un digno sucesor? Todas ellas tienen respuestas. ¿Te atreves a descubrirlas?

La historia y el escenario de FF XIV: La edad de la aventura

Como cualquier juego de la saga, Square-Enix ha dado a luz un universo único y diferente a los demás. Final Fantasy XIV se ambienta en Eorzea. Eorzea (y las pequeñas islas e islotes colindantes) es un reino que forma parte de un vasto continente (llamado Aldenard) dentro de un enorme mundo de fantasía conocido como Hydaelyn. El reino de Eorzea, compuesto por una serie de pequeñas e independientes ciudades-estado, siempre ha estado bajo la continua tensión de una inminente guerra total. Sus fluctuantes relaciones en periodos de "paz", han marcado las vidas de los cientos de miles de habitantes durante años. Traiciones, alianzas trampa, venganzas… Los vecinos que un día podían ser tus aliados, en un imprevisible giro de los acontecimientos, podrían ser tus enemigos al día siguiente. La seguridad política y social en Eorzea, era como un animal cambiante, que se forjaba según los tiempos y la cantidad de enfrentamientos ganados por unas ciudades y otras.
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El origen de esta beligerante situación, viene de antiguo. Hace cientos de años, se dice que los mismísimos dioses, bajaron a elegir sus propios herederos en la tierra de Eorzea. Cada criatura celestial, escogió su propio linaje de sangre y lo instó a pelear contra los otros designados, por el bien de su raza y su herencia, dando lugar a una interminable guerra que hirió la mismísima tierra, y causando brechas irreparables entre sus habitantes. Es aquí donde nosotros, como aventureros, entramos en acción. Ya sea investigando las ruinas del pasado (escuchando y viviendo aquello que llaman "El Eco" que vienen a ser referencias y experiencias gravadas en la tierra que pisamos, algo parecido a lo visto en películas como "Avatar" o "La Princesa Mononoke"), combatiendo a las peligrosas tribus y a las omnipresentes bestias, o atravesando decenas de parajes, la aventura de Final Fantasy XIV es una de las mayores que hemos tenido el placer de ver, y que vuelve a dejar en buen listón dicho apartado en la saga.
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Se acabaron los argumentos vacíos o de mero trámite. En Final Fantasy XIV la historia se desarrolla conforme avanzamos y subimos nivel y experiencia, sin tener que desbloquear obligatoriamente, quest o aventuras provenientes de personajes secundarios. Final Fantasy XIV no funciona así. Su mundo es más abierto y disponible al jugador, que no se verá envuelto en "corre calles" automáticos (al menos en la gran mayoría del tiempo) como en otros juegos. Complejo, y a la espera de las acciones y decisiones del jugador, es toda una suerte poder contar con argumento interesante en un título de rol online (pese a estar en completo y riguroso inglés). En el reino de Eorzea, podemos encontrar varias ciudades-estado, que podremos visitar en nuestros interminables periplos cuando queramos. Cada una de ellas, tiene sus propias características arquitectónicas, sociales o políticas, demostrando el inmenso y diverso crisol cultural en este Final Fantasy. Aunque en nuestro camino visitaremos decenas de localizaciones, hay tres ciudades-estado de una importancia vital en el escenario donde se ambienta el juego: Limsa Lominsa, Ul´dah y Gridania. Limsa Lominsa está emplazada sobre enormes pilares de rocas y acantilados en la tempestuosa costa marítima de Eorzea, irguiéndose decenas de metros por encima del nivel de mar. Sus calles empedradas y sus encaladas casas, hacen que respiremos el salitre de la costa desde el amanecer hasta el anochecer. Ul´dah es una ciudad cosmopolita, bulliciosa. Llena de comerciantes y basada en el negocio y el comercio, Ul´dah tiene reminiscencias árabes (no obstante, hay un sultán que regenta y controla la ciudad, que está convenientemente fortificada) y dar paseos por sus calles llenas de tenderetes y comercios, es todo un placer. La economía y el negocio son importantes pilares en Ul´dah. Gridania está en medio de los inmesos bosques de Eorzea. Es una ciudad con ciertos parecidos a los vistos en los parajes wookies de Star Wars (muchos edificios y casas de madera alojados en los inmensos troncos), y su intrincada naturaleza arquitectónica da lugar, a uno de los emplazamientos más hermosos jamás vistos en un videojuego. Este breve repaso a las ciudades más importantes de Eorzea no es gratuito, pues deberemos elegir una de los tres emplazamientos para empezar nuestra aventura. Eorzea es, sin lugar a dudas, uno de los mundos ficticios más consistentes y coherentes jamás vistos en la historia de los videojuegos.
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Una vez entramos a visitar sus entrañas, nos veremos encandilados por todos y cada uno de sus rincones (a los que podemos acceder a pie, a los lomos de chocobos o usando unos portales mágicos que se verán activados según la misión que estemos haciendo). La variedad de entornos es abrumadora: bosques, llanuras, inmensas playas, enormes desiertos. Y no solo eso. Para dotar de mayor verosimilitud al juego y al universo creado, Final Fantasy XIV incorpora un ciclo día y noche: una hora real de juego equivale a un día en el mundo de Eorzea. Si tenemos en cuenta que hasta ahora, solo está abierta una parte del vasto imaginario paisajístico del juego, dicho piropo (absolutamente justificado) tiene aun mayor peso. Final Fantasy XIV en dicho aspecto, es absolutamente arrebatador.

El núcleo jugable de FF XIV: clases, técnicas y trabajos

Final Fantasy XI fue un juego de rol online muy popular. Ayudó a que muchos jugadores hasta entonces novatos en el género, se acercasen a su sistema de juego, y logró que los más acérrimos seguidores, siguiesen en contacto a lo largo de los años de vida del título. Uno de los principales problemas a los que se someten los desarrolladores de juegos de rol, es el de crear un sistema de juego único y sólido. Muchas veces, un sistema demasiado complejo o intrincado, puede traer consigo un abandono progresivo de los jugadores, por mucha licencia que tengas detrás (algo así le pasó al sobrevalorado Star Wars Galaxies).
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Hay que saber qué funciona, y qué no. Final Fantasy XI era un juego completo, pero cuyo sistema de batalla era algo tedioso y complicado para muchos jugadores. No era rápido o accesible para la gran mayoría, y eso, le acabó pasando factura. Sin anclarse, Square-Enix ha puesto medidas, trabajando y mejorando el sistema para hacerlo más accesible y divertido. Final Fantasy XIV pivota bastante sobre la base que dio a conocer su anterior entrega online, pero consigue su objetivo: hacerla más sencilla y atractiva para los jugadores nóveles y neófitos en el tema. Cuando comenzamos nuestra epopeya en Final Fantasy XIV, debemos elegir una de las razas disponibles, y crear nuestro personaje. Para que los jugadores no se sintiesen empezando de nuevo, y sin un vínculo con el personaje con el que van a jugar, Square-Enix ha decidido "importar" ciertas características comunes de las razas anteriores, ya vistas en Final Fantasy XI. Digamos que han sabido continuar con los diseños de personajes y razas creados, y han ideado equivalentes para Final Fantasy XIV. Si bien no son exactamente iguales, sirven de guía a la hora de elegir raza, y nos ahorran muchos disgustos a posteriori por no haber escogido o trabajando con la que más nos hubiese gustado conforme a nuestro estilo de juego. En Final Fantasy XIV hay cinco razas principales.
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Estan los Hyur, las Miqo´te, los Lalafell, los Elezen y los Roegadyn. Cada una de ellas tiene varios grupos, que les confiere aspectos y características únicas según la que escojamos. Por un lado, existen los Hyur, humanos. Su raza no es originaria de Eorzea, y llegaron a sus tierras acompañados de tecnología, armamento y ética. Su fuerza y resistencia no es nada del otro mundo, pero se acompañan de su versada ilustración para reforzar dichas carencias. Dentro de los Hyur, hay dos facciones: los Highlanders y los Midlanders. Unos viven en las zonas bajas, cercanas a los núcleos de población, costas y ríos. Los otros, los Highlanders, viven en las zonas más inhóspitas y peligrosas, como las cadenas montañosas o los parajes más alejados de la civilización. Los Midlanders son más educados, cultos y sociales, capaces de investigar y crear con mayor facilidad que los Highlanders. Los Highlanders son considerados más toscos, rudimentarios e individualistas. En cambio, son más poderosos y resistentes, vendiendo sus servicios como mercenarios o guerreros. Las Miqo´te son una raza meramente femenina. Tienen un aspecto felino (orejas y colas de gato) y son reconocidas por su talante silencioso y reservado. Sus sentidos son más agudos que los de otras razas. Su raza se divide en dos grupos, diferenciados por el culto a una determinada deidad: Keepers of the Moon y Seekers of the Sun. Las adoradoras de la deidad Menphina the Lover, son más austeras y peligrosas por la noche, ofreciéndose a realizar sus actividades y acciones bajo el embrujo de la Luna y la oscuridad. Van decoradas con pinturas de guerra, y sus trajes y armaduras son de tonos claros. La otra facción adora al Sol y a su deidad, Azeyma the Warden. Las Seekers of the Sun tienen ojos más grandes y vívidos, y su pelaje en orejas y cola es diferente a las de su hermanas.
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La contrapartida masculina de las Miqo´te, son los Roegadyn. Poderosos y enormes seres, los Roegadyn se dividen en dos facciones: los Sea Wolves y los Hellsguard. Son gente con una clara vocación marítima, habituados al comercio y a la dura vida en alta mar. La gran mayoría de los Roegadyn se encuentran en Limsa Lominsa, aunque se dice que ciertos grupos se fueron internando hacia el interior de Eorzea (concretamente en las regiones volcánicas), aprendiendo las artes de la guerra y convirtiéndose en mercenarios y poderosos guerreros. Físicamente, ambos grupos se diferencian por su color de piel: los Roegadyn marítimos (Sea Wolves) tienen un pelaje más claro y un tono de piel cercano al morado pálido, mientras que los Hellsguard, acostumbrados a la lava y la ceniza, lucen un color marrón oscuro y un pelaje rubio más oscuro y anaranjado. La raza de los Elezen, ocupan el lugar de los típicos elfos que cualquier cuento o historia fantástica ha de tener. Creyéndose que disponían del poder para reclamar la tierra de Eorzea como suya, se difuminaron por decenas de territorios, siendo una de las razas más comunes en Final Fantasy XIV. Odian a los Hyur como raza a los que consideran una plaga que viene a exterminar los recursos de su tierra. Son generalmente pacíficos, extremadamente preparados a nivel físico y con un aspecto altivo. Hay dos grupos bien diferenciados: Los Duskwight y los Wildwood. Los primeros, despechados y peligrosos, se dedican a las malas artes, como el robo y la pillería para sobrevivir. Son expertos en el cuerpo a cuerpo, y no tienen escrúpulos y son capaces de hacer cualquier cosa para conseguir su objetivo, con lo que se han ganado el más absoluto desprecio por parte de la otra facción, los Wildwood. Éstos últimos, son más pacíficos y versados, aunque se defienden de una forma extraordinaria en el arte del disparo con arco. Si los primeros viven en cavernas y en oscuros lugares, los Elezen de la facción Wildwood, lo hacen en frondosos bosques, aunque son muy cosmopolitas y sociables, encontrándose así fácilmente, en casi cualquier rincón de cualquier ciudad importante en Eorzea. Por último, tenemos a los Lalafell. Son criaturas de aspecto afable, muy voluminosas, pero de baja estatura. Son principalmente comerciantes debido a su gran inteligencia, y no suelen tener problemas en relacionarse con las otras razas habitantes de Eorzea. Gracias a su pelaje, podemos saber de qué tipo de zona proviene, pues están extendidos por todo el reino.
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Cada una de las razas disponibles en Final Fantasy XIV, nos abre una puerta a un camino único y especial. Cada una tiene habilidades exclusivas disponibles, así como bonificaciones o elementos únicos. Por eso, a la hora de escoger raza, debemos tener en cuenta que tipo de juego vamos a seguir, o con qué tipo de raza estaremos más cómodos para jugar. Una vez nos hemos decantado por una raza y una facción dentro de la misma (si dispone de ella), pasamos al complejo y completo editor de aspecto. En el editor, aparte de escoger la raza, la facción o el género, podemos editar a nuestro antojo ciertos parámetros físicos. Podemos tocar desde la altura, al grosor de nuestro personaje, así como el color y la forma de los ojos, el pelaje (modificando el corte o el estilo del mismo) o el tono de voz. Hay muchísimas combinaciones disponibles, sobre todo si tenemos en cuenta que disponemos de una veintena de variantes por modificación. Dicha variedad en el editor ayudará que no encontremos dos personajes iguales o extremadamente parecidos, en contraposición al mal endémico de algunos juegos de rol online, donde al empezar, todos los personajes lucen de igual manera.
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Cuando tengamos el aspecto físico decidido, haremos lo propio con nuestra clase. Éste es uno de los aspectos más controvertidos de Final Fantasy XIV, pues tanto la profesión como nuestra clase, van unidos de la mano. Es el denominado "Armory System", un sistema que determina que clase tenemos en función de nuestro objeto o arma en mano. Si por ejemplo, decidimos portar un martillo de herrero, nos convertiremos en uno. Si por el contrario, decidimos hacer lo propio con una espada de combate, seremos parte del gremio de Gladiadores. La clase que escojamos en la creación de personaje, prácticamente, define qué tipo de objetos y armas portaremos durante el inicio de la aventura, pudiendo saltar a otra profesión o clase, simplemente, cambiándonos de utensilio cuando queramos. Esto es una ayuda a todos aquellos jugadores que se sientan incómodos con la elección de clase al inicio de la aventura, pues muchas veces, una mala decisión puede echar por tierra la evolución de un personaje. O lo que es más simple: muchas veces podemos cansarnos de hacer siempre lo mismo, y nunca está de más experimentar. El poder cambiar de clase en cualquier momento (equipándonos con diferentes objetos para ello), es una de las novedades jugables más importantes, y cuya finalidad no es otra que la de atraer a nuevos jugadores al género. En Final Fantasy XIV hay cuatro tipos de clases, o disciplinas. Cada una de ellas tiene una base común y propia, pudiendo así encontrar: Disciplina de la Guerra, Disciplina de la Tierra, Disciplina de la Magia y Disciplina de la Mano. La Disciplina de la Guerra, es experta en el arte del combate y las armas. Dentro de la misma, podemos encontrar varias profesiones, como la de Gladiador o Arquero. La Disciplina de la Tierra, adiestra a aquellos que quieren ser expertos en minerales y plantas. Sus enseñanzas nos llevarán a ser Mineros o Botánicos. Los discípulos que quieran adentrarse en la Magia, podrán ser poderosos hechiceros, que usarán el éter de Eorzea para atacar o sanar. Los expertos que se quieran dedicar a la disciplina de la Mano, utilizarán sus habilidades para crear, mejorar y descubrir los objetos en el juego. Alquimistas, cocineros, herreros, etc. La variedad de clases y profesiones (que están estrechamente relacionadas) en Final Fantasy XIV no es abrumadora, pero sí lo suficientemente variada para que el jugador no acabe hastiado o cansado de repetir un mismo patrón.
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El combate en Final Fantasy XIV es algo más directo, y mucho menos engorroso, que el sistema visto en el anterior título online de Square, Final Fantasy XI. En la nueva entrega, el sistema denominado como "Battle Regimen", aunque se basa en un sistema predefinido de cargas de estamina, es más fácil y sencillo, con un estilo similar al visto en otros juegos multijugador. Primero, debemos encarar y "focalizar" al enemigo. Una vez le hayamos plantado cara, podremos atacarle con las teclas en las que hayamos predeterminado nuestros ataques. Cada ataque y habilidad, tiene un coste determinado, y debemos esperar a que dicha barra de estamina o puntos se rellene, pudiendo combinarlos y enlazarlos como queramos (y en función del enemigo que tengamos delante). Esto da un planteamiento estratégico a las batallas (sobre todo cuando llevemos un tiempo jugando, pues al principio no tendremos apenas habilidades o ataques donde escoger), haciendo que sean bastante divertidas. También, según nos posicionemos a la hora de enfrentarnos a nuestros enemigos, podremos hacerle más o menos daño.
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Como es habitual, conforme más usemos un arma y ataquemos con ella, más experiencia ganaremos para mejorarla o controlarla. Es la primera vez en la saga (desde Final Fantasy II) en la que no encontraremos un sistema de subidas de nivel propiamente dicho, basándonos así, en nuestra experiencia con las habilidades y armas. No es un sistema complejo a simple vista, y como es normal, se reduce a un intercambio "rítmico" de golpes cuando tengamos la barra llena, pero una vez se profundiza en el sistema, la recompensa de saber administrar nuestros ataques y defensas (así como los conjuros y demás habilidades de ataque) compensa. Eso sí, Final Fantasy XIV no oculta su naturaleza PVE (jugador contra el entorno), y si bien prescinde en buena medida de las aventuras propuestas por NPC y sus correspondientes paseos de un lugar a otros sin perdernos (aunque tenemos un mapa en pantalla bastante bien diseñado que nos ayudará a no hacerlo), es cierto que estaremos gran parte del tiempo mejorando y compilando objetos para mejorar otros. El sistema de "crafteo" es muy completo y complicado, y para dar lugar a mejoras de objetos, armas o armaduras, nos tiraremos un buen rato. Si bien nos encontraremos con decenas de criaturas de exquisito diseño con las que podemos batallar y subir de nivel para entretenernos (Square-Enix ha puesto toda la carne en el asador en cuanto al bestiario presente en Final Fantasy XIV), y tendremos decenas de NPC que nos darán pie para avanzar en la historia principal, para el jugador solitario, la experiencia puede llegar a ser un poco aburrida si tenemos en cuenta que gran parte del pastel jugable viene dado por la cooperación y las Guildleves. Las Guildleves son aventuras que representan actos históricos e importantes de la historia de Eorzea. Están dibujadas en unas pequeñas placas de cristal con marco metálico (con aspecto de vidriera) y son otorgadas por los miembros maestros de la hermandad o gremio a la que pertenezcamos. Podemos decidir si hacerlas o no, evaluando los riesgos y las recompensas. El objetivo puede variar enormemente: adentrarse en una mazmorra a aniquilar a algún tipo de criatura, recolectar varios objetos o elementos de una zona, defender una posición Dichas quest o misiones, son bastante divertidas, y pueden ser terminadas en grupos o en solitario.
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Otros de los aspectos más controvertidos y que más expectación y críticas ha levantado, ha sido el denominado como "Sistema de Fatiga". Final Fantasy XIV incorpora un sistema de juego que ayuda a los jugadores con menos tiempo, a avanzar y ganar experiencia de una forma rápida. El sistema calcula una serie de horas (8 horas de ciclo de tiempo de juego) donde podremos subir y ganar experiencia de forma normal. Una vez completado dicho ciclo, el sistema irá reduciendo la experiencia conseguida en el personaje y la clase que estemos usando. Este sistema no penaliza los cambios de clase, con lo cual, si cambiamos, podemos seguir subiendo y ganando experiencia con otra clase o profesión sin temor alguno. Digamos, que en gran medida, es una forma de lograr que los jugadores con menos tiempo, no se vean sobrepasados a los pocos días por aquellos que pueden dedicarles más horas al juego. Es un sistema de equilibrio, que de momento, parece funcionar, y que parece ayudar a los jugadores a experimentar con otras clases para no verse cerrados y al tope de características al poco tiempo.
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Final Fantasy XIV es un juego de rol online que fundamenta sus bases en lo que funcionó en el anterior affair de Square-Enix con el género. Ha aligerado y propiciado cambios en el sistema de lucha (ahora un poco más dinámico) y re-calibrado un sistema de profesión y clase más accesible para todos. Su gran cantidad de variables, sus divertidas y variadas quest, así como su carácter complejo y delicado entramado jugable para la recolección y modificación de objetos, lo hace una propuesta sólida y bien avenida si queremos un juego de rol que nos ayude a entrar en su dinámica sin tener que invertir horas en ello.

El aspecto gráfico y sonoro de FF XIV

Final Fantasy es una garantía de mundos absorbentes, maravillosos y únicos. Si ya hemos dicho a principios del análisis que Eorzea contenía una historia increíble bajo su coraza de juego rol multijugador, lo mismo podemos decir de su aspecto gráfico y artístico. El mundo de Eorzea es grande, vivo, y con varios contrastes de diseño. Ya hemos hablado de sus principales capitales y sus diversos ambientes. Pero hay mucho más. Enormes y verdes praderas, profundos y largos cañones, peligrosas y oscuras cuevas. Todo está diseñado con mimo y pasión por el reconocido Akihiko Yoshida, responsable de apartados artísticos de juegos tan recordados y queridos como Vagrant Story o Tactics Ogre. Podemos tirarnos horas visitando casas, entrando en tiendas o paseando por las inmensas e intrincadas calles de algunas ciudades-estado. Podemos deleitarnos con hermosos parajes naturales, como acantilados, bosques o ríos que surcan interminables campiñas. Estamos seguros de que todos acabaremos encontrando nuestro rincón o paisaje preferido en el mundo de Eorzea. El entorno gráfico de Final Fantasy XIV roza la perfección para un título de esta índole. Todo es sólido y fluido, sin comprometerse la calidad en ningún momento (siempre y cuando se tenga un equipo de altas características, aunque en los niveles más bajos de calidad el juego se demuestra estable). De hecho, podríamos decir sin temor a equivocarnos, que gráficamente está varios peldaños por encima en cuanto a sensaciones y coherencia con respecto a Final Fantasy XIII, anterior entrega numerada de la saga. No encontraremos sitios descuidados o poco trabajados. Todo raya un gran nivel, y eso se agradece.
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Los modelados de nuestros personajes (así como sus animaciones) van a la zaga. Square-Enix, al dotar de un editor potente y completo al título, ha conseguido crear una diversidad de personajes bastante grande, siendo muy difícil encontrar caracteres parecidos en el juego, pese a contar con pocos días abierto. Todos cuentan con unas animaciones excelentes y conformes a su raza, lo que destaca una vez más la preocupación por los pequeños detalles. Las criaturas no se quedan en un segundo plano. El bestiario que ha puesto Square-Enix a nuestra disposición roza lo obsceno: cientos de criaturas diferentes, con sus propios comportamientos y variedades. Si bien tendremos a los habituales bichos de la franquicia, y a los personajes icónicos como los Mog o los Chocobos (así como otras sorpresas de mayor tamaño) Final Fantasy XIV incorpora al plantel de enemigos nuevos diseños. Como es normal, para tener un apartado gráfico a la altura, hace falta un equipo conforme a ello. Por eso, debemos decir, que los requisitos mínimos para jugar a Final Fantasy XIV son bastante altos y elevados. Por decirlo de alguna manera: el poderío técnico del juego de Square-Enix necesita un buen equipo para funcionar con soltura. No es que sea un gran problema (la compatibilidad y el gestor de configuración gráfica es bastante completo), pero sí es un pequeño hándicap para todos aquellos jugadores que no tengan ordenadores actualizados. Aún así, con una pertinente configuración y un equipo de calidad media, se puede jugar a Final Fantasy XIV sin ningún género de dudas. Para todos aquellos que no quieran hacer una inversión grande, recordar que el juego estará listo para PlayStation 3 (y presumiblemente permitirá el juego cruzado) en el primer trimestre de 2011.
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La banda sonora de Final Fantasy XIV corre a manos de Nobuo Uematsu y su equipo, con todo lo que ello significa: melodías de gran nivel para los amantes de la saga. Podemos vislumbrar acordes y cortes típicos de la franquicia y títulos anteriores, así como temas míticos conocidos por todos. Combinan la utilización de orquestas y sonidos melódicos, con otros más sintéticos y modernos para momentos de acción y tensión. Nobuo Uematsu conoce muy bien qué tipo de música es más acorde con según qué tipo de situación, y así lo ha vuelto a hacer. Hay ciertas composiciones para el juego que quedarán grabadas a fuego en los oídos de los jugadores. Absolutamente embriagadora.

Conclusiones finales

Final Fantasy XIV es un videojuego que acaba de nacer. Evaluarlo con absoluta certeza crítica, es muy difícil. No solo por el poco tiempo que tiene en el mercado, sino por su naturaleza cambiante. Los juegos de rol online están en continuo movimiento, y se adaptan a las preferencias de los jugadores. Lo que hoy parece funcionar, al cabo de un tiempo, puede cambiar o mejorarse. Lo que hoy gusta, a los pocos meses, puede no hacerlo. Final Fantasy XIV pertenece a un género muy difícil, con una competencia feroz, y donde si no sabes encontrar tu público, acabas perdido. Square-Enix ha querido buscar nuevos jugadores con un sistema de juego más sencillo y directo, y con ventajas para aquellos que no disponen tanto tiempo de ocio. Pero a la vez, ha sabido encontrar su nicho de jugadores tradicionales, otorgándoles más opciones de personalización en sus personajes, así como un sistema de combinación y mejora de objetos muy interesantes para aquellos que dispongan de tiempo para ello. La experiencia base es la misma para ambos grupos de jugadores, y eso lo que importa.
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Final Fantasy XIV ha traído consigo a luz un universo tangible e interesante, donde el aficionado, querrá pasar la mayor parte del tiempo (sin ir más lejos, Square-Enix ha colgado un mensaje sobre el tiempo que se le debe dedicar al juego sin perder nuestra vida social). Final Fantasy XIV es un digno heredero del anterior juego online de la saga, y ha mejorado ciertos aspectos que lastraban la experiencia de juego. Es una aventura consistente, divertida y muy entretenida, ya seas un jugador que se acerca por primera vez al género como un antiguo aficionado. Da lo mismo. Square-Enix ha sabido introducir elementos interesantes para ambos públicos. De una factura técnica implacable, y de un diseño artístico ciertamente arrebatador, Final Fantasy XIV es una obra atemporal que habita donde nacen los sueños y que ocupará el corazón de miles de videojugadores durante muchísimo tiempo.
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Género/s: MMORPG
Plataformas:
PC Xbox One

Ficha técnica de la versión PC

ANÁLISIS
8
COMUNIDAD
7.05

PUNTÚA
Final Fantasy XIV Online para Ordenador

26 votos
#254 en el ranking de Ordenador.
#283 en el ranking global.

Ficha técnica de la versión Xbox One

COMUNIDAD
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