Análisis de The Legend of Heroes: Trails beyond the Horizon: El épico principio del fin de una saga legendaria (Switch, PC, PS5, PS4, Switch 2)
The Legend of Heroes va camino de convertirse en la próxima gran piedra angular del JRPG de pura cepa, por así llamarlo, ese que nos lleva a través de una estética eminentemente manganime a descubrir historias de fantasía repletas de inesperados de giros de guion, divertidos y frecuentes combates, situaciones surrealistas con un gran sentido del humor y un largo etcétera de clichés que sirven como base para el género. Si hace unos años se debatió sobre su salud ante cierta falta de adaptación en plataformas de nueva generación, hoy contamos con innumerables ejemplos que hablan por sí solos de la fuerza que el rol japonés sigue teniendo más allá de las fronteras del país del sol naciente. Es un tanto curioso que fuese justo en esa misma época repleta de dudas y de problemas técnicos en la que Nihon Falcom comenzase a ampliar de forma considerable el legado de su hoy saga por antonomasia pese a no haber contado con el sostén de importantes campañas publicitarias.
Es más: la mayoría de las nuevas entregas que iban viendo la luz en el mercado japonés se estancaban poco tiempo después al no llegar a Estados Unidos por la más que conocida presencia de una infinidad de diálogos que, precisamente a causa de la escasa popularidad de la serie al otro lado del charco, no hacían viable el esfuerzo económico de sacarla de aquellas tierras. Si traducir estos juegos a la lengua franca de nuestra sociedad ya suponía un obstáculo para Falcom, no es difícil entender el porqué se su relativa falta de protagonismo en Europa.
Aunque a lo largo del tiempo salieron algunos capítulos en PSP o PC, no ha sido hasta la reciente aparición de The Legend of Heroes: Trails in the Sky 1st Chapter, el último y fantástico remake del extenso imaginario de la saga, cuando por fin se ha empezado a dar a conocer en todo su esplendor, a base de explotar sus rasgos más característicos. Esto es: un plantel enorme de personajes, combates que mezclan partes de acción con otras centradas en la estrategia y un argumento que, con más de trece entregas, ha creado su propio universo. El último y más reciente en ver la luz se hace eco de los acontecimientos que tienen lugar en la denominada República de Calvard; el capítulo que hoy analizamos es nada más y nada menos que el tercero de una (por el momento) trilogía que comenzó con The Legend of Heroes: Trails Through Daybreak I y The Legend of Heroes: Trails Through Daybreak II y que se expande nuevamente con The Legend of Heroes: Trails Beyond the Horizon.
Un argumento en constante evolución
Si os asusta la cantidad de arcos, secuelas y continuaciones de las que hace gala la franquicia, no os preocupéis: es perfectamente normal. Basta con saber que la entrega que hoy analizamos se centra en las andanzas del joven Van Arkride, un Spriggan que hace las veces de cazatesoros y solucionador de problemas, a quien se une una chica llamada Agnès Claudel con el propósito de encontrar ocho objetos mágicos a los que se conoce como Genesis. Si sois seguidores de la serie ya sabréis que esto sirve como excusa para desarrollar una serie acontecimientos que van mucho más allá de la premisa original, cuyo final dejaba entrever un desarrollo mucho más enrevesado de lo que cabe suponer a tenor de este resumen.
Su secuela, The Legend of Heroes: Trails Through Daybreak II, se centró en ampliar el contexto de la república de Calvard con nuevos e inesperados sucesos, esta vez a petición de Elaine Auclair, que contrata a Van para investigar una serie de asesinatos sin esclarecer. El tono de esta secuela pasaba de lo jovial a lo trágico con el transcurso de las horas; de una visión más personal e íntima de sus dos protagonistas a una perspectiva con la que se iban dando las primeras pinceladas de su unión con la saga del continente de Zemuria, a la que pertenecen todas las entregas de Trails. Es importante tener esto en cuenta, ya que desde los primeros minutos de juego se entrelazan personajes y acontecimientos de otros Trails. Como cabe esperar de cualquier entrega ya avanzada de una saga, entrar en detalles es caer inevitablemente en los siempre indeseables destripes que tratamos de evitar para arruinar la novedad que supone ir descubriendo paulatinamente quién vuelve y quién no.
Sin embargo, sí es interesante saber que Van y cía. acuden a las instalaciones Marduk, donde descubrirán nuevas habilidades para poner en uso en combate y donde se verán las caras con viejos conocidos de la franquicia. La trama busca conectar la historia local de Calvard con la narrativa global de la serie en lo que parece ser la fase final de la saga Zemuria, sobre todo al darse a trascender que muchas de las profecías que se dieron a conocer en el pasado se están empezando a cumplir, con todo lo que ello conlleva. Es evidente que este Trails no es el mejor episodio de la franquicia para comenzar a descubrirla si no lo hemos hecho ya, como también que, después de una segunda entrega que daba la impresión de ser más una transición que otra cosa, los acontecimientos que aquí vivimos comienzan a tener un peso muy significativo para el devenir de la serie.
Parece que el final se acerca, pero lo que queda claro ya desde el principio es que esta entrega no será la que cierre el telón. Así que ya sea por curiosidad o por simple ganas de ver qué puede ofrecer, es posible disfrutar del argumento sin conocer qué ha sucedido anteriormente…, pese a que sobra decir que, de así hacerlo, será frecuente que nos perdamos en los numerosos flashbacks que ofrece la historia.
El combate da un importante salto hacia adelante
La mecánica del juego no cambia con respecto a anteriores entregas. Visitamos distintas ciudades en las que recibimos encargos en las que tenemos opción a intervenir de una forma determinada en la resolución de esta, un aspecto que llamó la atención en el primer arco de Calvard, pero que con el paso del tiempo ha ido perdiendo el protagonismo. El sistema LGC, que ya flaqueó en Daybreak II, vuelve a dejar un sabor de boca agridulce al no aprovecharse como debiera. Si dejamos este hecho al margen, lo cierto es que las misiones secundarias vuelven a brillar con luz propia por su variedad: a veces por el sentido del humor de las situaciones que vivimos, otras por ampliar elementos sobre la personalidad de nuestro grupo de protagonistas. Como la trama básicamente explica un mismo acontecimiento desde tres puntos de vista, este dato es especialmente significativo para ampliar el conocimiento que tenemos sobre viejos conocidos, entre otras cosas.
Más que cambiar, lo que ha hecho aquí Falcom es ampliar y mejorar ciertos conceptos que apenas se tocaron en el capítulo anterior, como el sistema de combate. Vuelve la alternancia entre los enfrentamientos en tiempo real y los turnos, en una dicotomía que ofrece por un lado velocidad y dinamismo y por el otro la esencia más tradicional y pausada del género. Los dos aspectos más importantes son el modo ZOC, con el que ralentizamos la acción temporalmente, causando el doble de daño a los enemigos en el proceso; y el modo Awakening, que viene haciendo las veces de ataque especial en el que el personaje en cuestión se convierte en un arma imparable capaz de destruir a todo enemigo que se encuentre en su camino.
Las novedades que vamos descubriendo a la hora de combatir se exploran en la evolución del Marchen Garden que servía como laboratorio de pruebas. Aunque no resulta tan satisfactorio, el ahora denominado Grim Gartner sigue ofreciendo una enorme cantidad de posibilidades, que a su vez se traducen en no menos horas de juego, de cara a conseguir interesantes extras si lo que queremos es exprimir al completo el contenido que ofrece el juego. A la hora de la verdad, la novedad más significativa que encontraremos en este sentido es la introducción de los denominados Shard Commands, que siguen a grandes rasgos el concepto de los Brave Orders que ya descubrimos en anteriores capítulos, léase el caso de Cold Steel III. Estas órdenes, además de permitir aumentos temporales de determinados aspectos del ataque, pueden ser contrarrestadas por los enemigos y a su vez por nuestro equipo, lo que genera un divertido juego de estrategia que tendremos que aprender a dominar.
Una estética sin grandes cambios
Las novedades potencian lo que ya existía anteriormente, que básicamente es la posibilidad de equipar determinados Shards para inclinar las habilidades de los personajes hacia un lado u otro de la balanza, permitiéndonos cierta libertad a la hora de elegir cómo preferimos enfocar la importante cantidad de enfrentamientos a los que tendremos que hacer frente. El hecho de que Falcom siga potenciando esta mezcla entre acción en tiempo real y turnos nos parece todo un acierto que poco a poco se está convirtiendo en un elemento cada vez más presente en los JRPG modernos; aportan dinamismo a los clásicos combates por turnos que, por otro lado, cobran aquí un claro protagonismo cuando se trata de lidiar ante los jefes finales de turno. Aunque el sistema de combate es más profundo de lo que aquí exponemos, consideramos que entrar en más detalles arruinará la experiencia de los que esperen encontrar sorpresas en este sentido, que las hay, sobre todo a la hora de generar afinidades con personajes secundarios que, a la postre, nos servirán para ser más efectivos en el campo de batalla.
Dicho esto, con un sistema de combate que evoluciona el concepto original que sus creadores propusieron hace ya unos cuantos años en la primera entrega, con un argumento que no deja de evolucionar y a través del cual se empieza a vislumbrar (además de las declaraciones oficiales que ha realizado la propia compañía en la que así lo afirma) el final de una saga que cuenta con un sinfín de arcos distintos, lo que queda es comentar un apartado técnico en el que vamos a encontrar pocos cambios con respecto a lo que venimos viendo en la franquicia en los últimos años. En este sentido, las versiones de la anterior generación de consolas son las que peor paradas salen, algo que ya se comentó en el correspondiente análisis de Trails in the Sky 1st Chapter y que, a tenor de la información que ha aparecido en los últimos días, parece que cambiará de cara a la secuela de este, que aparecerá seguramente a finales de 2026. Hay tirones, exceso de objetos que aparecen de la nada y otros fallos técnicos de menor importancia.
Por otro lado, la versión que llega a nuestras tierras llega con textos en inglés y voces en este idioma y en japonés. Ya hemos hablado en más ocasiones de las que nos gustaría del hecho de que este tipo de juegos, con cantidades ingentes de texto, lleguen en el idioma de Shakespeare, por lo que iremos directos al grano: vuelve a corresponder a cada jugador valorar en su justa medida la importancia que este factor tenga a la hora de disfrutar del juego.
Conclusiones
Es fácil empezar a sentir cierta familiaridad con el estilo de Falcom gracias a su peculiar forma de plantear los sucesos que se dan en las distintas entregas de The Legend of Heroes. Trails Beyond the Horizon solo reafirma este hecho y mejora en todos los aspectos a su antecesor, sirviendo como lo que a todas luces es el principio del fin de una saga que venimos disfrutando desde hace años y que, curiosamente, volvió a renacer a finales del año pasado con uno de los JRPG más notables que hemos disfrutado desde hace tiempo. La tercera entrega del arco de la República de Calvard no va a decepcionar a los expertos en la franquicia, sino todo lo contrario: la presencia de incontables referencias a otras entregas es uno de sus elementos más destacables, pero también representa un pequeño inconveniente para quienes no conozcan la serie. Tratándose de la tercera entrega de un arco como este, tampoco es de extrañar que así sea.
Con una historia más sólida y un sistema de combate más pulido que en cualquiera de sus anteriores capítulos, hay poco que se pueda criticar de esta aventura más allá del hecho de contar con un sistema LGC que ha perdido por completo el protagonismo que sí tuvo en la primera entrega, así como de presentar algunos fallos técnicos, sobre todo en PS4 y Switch, que empiezan a pesar. Por lo demás, este Trails Beyond the Horizon es otro ejemplo del buen hacer de Nihon Falcom en esta franquicia, que a tenor de lo que venimos viviendo en los últimos tiempos, parece destinada a convertirse en uno de los referentes del género si sigue ofreciendo los estándares de calidad a los que nos tiene acostumbrados
NOTA
Puntos positivos
Puntos negativos
En resumen
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