Análisis de Monster Lab (NDS)

El sueño de Frankenstein: crea tus monstruos y que se den de leches.
Monster Lab
·
Actualizado: 21:31 17/8/2020
GRÁFICOS
8
SONIDO
7
NOTA
7
DIVERSIÓN
6.5
JUGABILIDAD
6.5
Análisis de versión NDS.

¿Quién no ha soñado alguna vez con desmembrar a varios entes y unir las partes para crear un ser monstruoso? Esperamos que no demasiada gente, pero desde luego la propuesta de este Monster Lab sabe hacerlo de manera divertida mediante un videojuego que, por su tono desenfadado, humor y concepción jugable, parece destinado a los jóvenes de la casa.

Lo que nos vamos a encontrar en Monster Lab es un juego de recolección y creación de monstruos donde todo el dramatismo que sería propio de la obra de Shelley queda fuera para dejarnos la parte divertida (y, por suerte, sin tener que aguantar a Kenneth Branagh pululando por la pantalla). Nosotros vamos a encarnar a un aprendiz de científico loco que va a tener que someterse a tres mentores diferentes dentro de la Alianza de la Ciencia Loca con el sano objetivo de convertirnos en miembro pleno de dicha asociación.

Para ello, habrá que afrontar múltiples desafíos e ir componiendo las más fuertes bestias que nos sea posible a partir de los trozos de monstruo que encontremos o creemos mientras exploramos las tierras del Valle Inexplicable. Es una tarea dura, pero por suerte se nos va explicando todo de manera detallada y poco a poco en los múltiples tutoriales integrados en el juego. Y todo ello mientras dominamos la ciencia mecánica, la alquímica y la biológica, combatimos contra monstruos horripilantes, y superamos minijuegos. Cada una de esas secciones de la ciencia enloquecida es el eje de los tres laboratorios del juego. Cada uno con su profesor, y sus habilidades diferentes, que se nos irán abriendo según avancemos.

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En ese sentido, los primeros pasos bajo las órdenes del Profesor Sinfusibles son un buen tutorial que nos presentará las claves esenciales del juego, asi como las principales herramientas que utilizaremos durante toda la aventura. En líneas generales resulta muy sencillo, así que no creemos que sea un problema hacerse con las claves jugables a los jovencitos. Además, el sistema de los combates es igualmente simple, aunque con relativa profundidad, así que tampoco debería suponer una traba.

Poco a poco iremos explorando las seis secciones que componen el mundo de este juego, buscando misiones y enfrentamientos. La recompensa, en todos los casos, será conseguir partes para nuestro monstruo, y en ese sentido la elección para plasmar el mundo es acertada. Y es que no es una zona de libre movimiento, sino una suerte de tablero. Eso hace que sea muy básico movernos por él, pero facilita encontrar los puntos de importancia y lo hace todo más accesible, lo que dentro del diseño del juego es una elección que entendemos. Como decíamos, tras cada objetivo cumplido recibiremos partes completas (brazos, piernas, torsos, cabezas) o piezas que podremos emplear para componer partes.

Y si afrontamos un minijuego, lo cierto es que seguiremos recogiendo objetos. Ésa es la máxima en Monster Lab: coleccionar y coleccionar, para luego luchar. Es, en esencia, uno de esos juegos que parten de la más que contrastada fórmula Pokémon, aunque con su toque personal. En realidad, los minijuegos van a ser nuestra principal fuerte de cachos de monstro, y no es de extrañar, pues los hay a montones, en cantidad y variedad, lo que le sienta bien al desarrollo del juego.

Los minijuegos se dividen en dos grandes grupos, los de desafío y los experimentos. Van a girar en torno al uso de la pantalla táctil, y lo cierto es que nos encontramos con diez de desafío y una docena de experimentos, lo suficientemente diferenciados entre sí. Un ejemplo temprano es el minijuego de Reparación in situ, que nos permite reparar las partes dañadas de nuestro monstruo tras las luchas seleccionándolas y haciendo girar una rueda con la pantalla táctil.

Eso sí, la mayoría de esos minijuegos implican tareas muy diversas, como pescar, romper cajas, aplastar bichos, encontrar tesoros... que se encuadran, claro, dentro de las misiones encomendadas por los personajes secundarios que nos encontremos. Y, como decíamos, el resultado final será conseguir piezas para nuestras criaturas.

Los experimentos, por su parte, son los minijuegos que sirven para crear nuevas piezas de monstruos a partir de los ingredientes que hayamos conseguido previamente. Eso sí, hay algunas variables a tener en cuenta. De este manera, la ciencia de una pieza (que viene a ser el tipo) determina su eficacia contra otros tipos de piezas enemigas, conformando un triángulo de fuerzas. La mecánica se impone sobre la biológica, ésta sobre la alquímica, y ésta, a su vez, sobre la mecánica.

Por tanto, debemos tener en cuenta también qué piezas aplicar a nuestro monstruo para conseguir un equilibrio, o tener una criatura especializada, según convenga. Un ejemplo de los minijuegos de experimentos puede ser el Brazaclismo, que nos propone mantener el brazo del monstruo en una zona verde determinada y debemos tocar el botón para aumentar su calidad. Mientras lo hacemos, el brazo puede intentar golpearnos, así que hay que girar el dial usando la pantalla táctil, pero sin pasarnos para no sobrecalentarnos, lo que implicaría tener que repararlo.

Otro ejemplo a destacar es el Inyector de CI, donde debemos meter todos los trozos de cerebro que podamos en la cabeza del monstruo, mediante un minijuego de puntería usando la pantalla táctil. Como vemos, todos los minijuegos de este tipo se centran en diferentes partes del cuerpo, pues serán el resultado último de superarlos con éxito. Y, claro, según lo hagamos, seremos recompensados con partes de mayor o menor calidad

A la hora de crear los monstruos, debemos evaluar siempre sus partes básicas. La más importante será el torso, pues es su destrucción la que implica que habremos perdido, o ganado, el combate. A eso hay que sumar la cabeza, los brazos y las piernas. Los monstruos los componemos y creamos en la sección conocida como Torre del rayo, donde los haremos desde cero o los iremos modificando sobre la marcha con las partes que consigamos, ya sea por combates o minijuegos, como los de los laboratorios, de los que ya hemos hablado.

El problema de los minijuegos es que son predominantes sobre los combates, y aunque hay una veintena su puesta en pantalla es muy similar en todos los casos a la hora de jugarlos. Es decir, que es una variedad aparente pero no real en cuanto a jugabilidad, y eso al final cansa. O, al menos, no resulta un incentivo tan interesante como parecía en un primer momento. En el peor de los casos, son un trámite necesario para obtener las más de cien partes diferentes que podemos usar para crear nuestro monstruo ideal, pero la verdad es que tardamos un buen rato en notar el agotamiento de la fórmula. Al menos, de vez en cuando nos encontraremos con el uso ocasional del micrófono, pero tampoco es que sea un gran soplo de aire fresco, aunque siempre nos quedará el factor aleatorio de los minijuegos.

Y están también las luchas, claro, el otro elemento principal del juego, y, al fin y al cabo, el motor último por el que creamos los monstruos. Las luchas son por turnos, y aunque hay cierta profundidad en su concepción, debemos tener claro que se ha hecho un esfuerzo especial por mantenerlas muy asequibles. El problema es que quizás lo sean demasiado, resultando superfluas y poco atractivas.

Hay un fuerte componente de juego de rol al tener que evaluar qué atacas dañan qué partes de la anatomía rival, determinar qué extremidades eliminar para reducir la capacidad ofensiva, el triángulo de fuerza entre las diferentes ciencias y, por último, destruir el torso del enemigo. Además, sabiendo que cada ataque consume energía, que tendremos que recuperar, ya sea esquivando (lo que equivale a defendernos, y aporta cierta recuperación) o con la recuperación, que la restaura en una medida mucho mayor pero nos deja vendidos ante los ataques del enemigo durante ese turno.

De esta manera, tenemos que vigilar el daño en nuestras partes del monstruo, escoger cuáles atacar al rival, y saber cuánto consume a nivel energético cada ataque para estar pendientes de cuándo hay que recargar. Todo se muestra de una manera visual muy sencilla en la pantalla y la interfaz, aunque algo tosca, es funcional y está pensada para usar la pantalla táctil sin complicaciones. El problema es que las batallas son todas muy similares, así que nos cansaremos pronto, y hay bastantes. Luego se incorporan reglas específicas, como tener que usar partes concretas, pero tampoco es que sea una gran variación sobre el desarrollo. Además, no podemos obviar tampoco que los enemigos se regeneran y, por tanto, vuelven a aparecer cada cierto tiempo, así que los combates son virtualmente ineludibles.

A nivel técnico, el juego luce bastante bien en su presentación, con algunas escenas integradas, una línea estética desenfadada pero "monstruosa" que cuadra con la línea argumental y el público al que se dirige, y una música simpática, aunque un poco genérica. En realidad, el juego cuenta con un buen trabajo artístico que se ve respaldado con un acabado técnico no tan loable, pero con la calidad suficiente como para cumplir con los objetivos y lucir bien, aunque sin alardes.

Conclusiones

Orientado a un público juvenil (aunque por la línea estética y argumental, quizás no infantil), Monster Lab es un giro de tuerca sobre una fórmula que sabemos que funciona bien: juega, consigue todos los objetos (o criaturas, o lo que sea en cada ocasión), y luego personaliza para pasar a los combates. El componente de exploración se ha simplificado al máximo, frente a otros juegos más roleros, pero se ha dado mayor peso a todo lo vinculado con los minijuegos, lo que muestra una intencionalidad bien diferente. El resultado es bueno, pero la escasa variedad y un sistema de luchas poco atractivo juegan en su contra, aunque está claro que hay un público al que no sólo interesará, sino que dará buenas dosis de diversión.

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Género/s: Action-RPG
Plataformas:
NDS Wii PS2

Ficha técnica de la versión NDS

ANÁLISIS
7
  • Fecha de lanzamiento: 14/11/2008
  • Desarrollo: Backbone
  • Producción: Eidos
  • Distribución: Proein
  • Precio: 39.95 €
  • Jugadores: 1-2
  • Formato: Tarjeta
  • Textos: Español
COMUNIDAD
7

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Monster Lab para Nintendo DS

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Ficha técnica de la versión Wii

ANÁLISIS
  • Fecha de lanzamiento: 28/11/2008
  • Producción: Eidos
  • Distribución: Proein
COMUNIDAD
5.45

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Monster Lab para Wii

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Ficha técnica de la versión PS2

  • Fecha de lanzamiento: 28/11/2008
  • Desarrollo: Eidos
COMUNIDAD
5.5

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Monster Lab para PlayStation 2

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