Vandal

Análisis de Doshin the Giant (GameCube)

·
GRÁFICOS
8
SONIDO
8
NOTA
8.5
DIVERSIÓN
9
JUGABILIDAD
9
Análisis de versión GameCube.
La diferencia que proclama Nintendo
En el E3 2001, las tres casas de hardware de la industria daban sendas conferencias inaugurales y, entre bravuconadas y grandes promesas, mostraban lo que sus consolas ofrecerían en los próximos meses o años. Fue el E3 más importante de los últimos tiempos, pues apenas medio año después saldrían los dos sistemas que intentarían desbancar a PlayStation 2 del trono de las consolas de nueva generación. En la conferencia de Nintendo, Satoru Iwata, que actualmente es el máximo responsable de la compañía tras el merecido retiro de Yamauchi, hablaba de algo llamado "Nintendo Difference", la diferencia de Nintendo, el trozo de karma etéreo que hace que los juegos de Nintendo sean tan diferentes (para bien) del resto de títulos de las otras compañías.

En Doshin the Giant, el juego del que hoy nos ocupamos, tenemos un excelente ejemplo de esta diferencia que Nintendo defiende. Tras sorprendernos hace pocos meses con la genialidad de Pikmin, Nintendo nos vuelve a obsequiar con un juego de aspecto extremadamente infantil (en Doshin más si cabe, pues todo se basa en colorines, flores y corazoncitos) pero con una temática profundamente adulta y, al igual que Pikmin, en ocasiones impactante. Si en Pikmin nos metíamos en la piel de un astronauta perdido que tenía que esclavizar a toda una raza de hombres-planta para recuperar los pedazos de su nave, mientras éstos enfrentaban a la muerte a manos de gigantescos insectos, en Doshin the Giant seremos una especie de Dios amarillento con un ambiguo ombligo que tendrá que manipular sutilmente a unos irascibles humanos para que construyan dieciséis monumentos para nuestra gloria.

Doshin the Giant no es exactamente un juego nuevo, pues es una conversión mejorada de un juego del extraño 64DD, pero considerando la poca difusión del aparato de marras podría decirse que Doshin es una auténtica novedad, con permiso de lo que toma prestado de Black & White. Antes de comenzar a detallar la jugabilidad, es necesario que aclare que Doshin the Giant es el juego –o uno de los juegos- menos lineal que existe hasta la fecha en esta generación. Aunque su jugabilidad pueda no gustar a muchos, su diseño es excelente y prácticamente nos deja libertad total para hacer lo que nos dé la gana, ser como queramos y cumplir los objetivos finales del juego cuando nos plazca.

La deidad teñida de amarillo
Doshin es un gigante amarillo que tiene una serie de poderes, en un mundo que a su vez tiene sus particularidades. Doshin puede elevar y hundir el terreno al estilo Populous, puede dar pequeños saltos y puede agarrar objetos (casas, árboles, personas) y transportarlos. Cuanto más grande sea nuestro gigante, mayor habilidad tendrá en estos poderes (podremos levantar estructuras más grandes, modificar mayores áreas de terreno de una sola vez y hasta ejecutar la orden de nivelar el terreno, que por cierto, muchas veces funciona mal). Más interesantes, o al menos llamativas, son las capacidades de Janshin, el alter-ego en el que Doshin se transforma al pulsar el gatillo L. Janshin es un Doshin demoníaco, con el poder de volar (el truco para acortar los trayectos por el escenario), dar golpes violentos al suelo y lanzar compulsivamente bolas de fuego de alto poder destructivo.

Estas habilidades nos servirán para interactuar con el mundo y con sus habitantes, cuatro civilizaciones de humanoides, cada una de las cuales con su propio estilo de construcción, y por ende cultura. Nuestra relación con los habitantes de la isla es lo más importante, ya que el objetivo consiste en que se desarrollen lo suficiente para construir todos los monumentos, y además su amor u odio hacia nosotros nos harán crecer. Las cuatro razas comenzarán separadas, cada una en su aldea, y con sólo dos miembros. Comenzarán a construir su aldea, para lo cual necesitarán nuestra ayuda en lo que a nivelar el terreno, apartar obstáculos y conseguir energía se refiere –todo transmitido a base de iconos-. La energía procede de los árboles, por lo que éste será un importante bien en el mundo de Doshin the Giant, que tendremos que administrar (pues se marchitan) y aumentar mediante la regeneración. Una vez la aldea llegue a un considerable nivel de desarrollo, comenzarán la construcción de su monumento, que dependerá de la civilización y civilizaciones que la compongan. Para que un monumento llegue a buen puerto y no sea un conjunto de piedras marrones de dudoso gusto, tendremos que llevar una flor (no estoy bromeando) a la aldea, que conseguiremos mediante el ya nombrado procedimiento de regenerar árboles, que consiste en juntar muchos a la vez y presenciar el espectáculo. Más adelante, crearemos nuevas aldeas mediante la mezcla de razas, que construirán nuevos monumentos.

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Dependiente de los sentimientos de los humanos
Pero la interacción con los habitantes de las aldeas no sólo se reduce a ser su constructora particular. Doshin crece con lo sentimiento de los humanos, y cada vez que el "círculo de emociones" se llene de amor u odio nuestro gigante crecerá un poquito. La forma de conseguir amor es haciendo caso a las peticiones de los aldeanos, llevándolos en brazos o visitarles de vez en cuando –siempre que les caigas bien-. En cambio, conseguir odio es mucho más fácil: Pisa (tanto sin querer o queriendo) a un aldeano, destruye (de nuevo, sea queriendo o sin querer) una de sus construcciones –que por otra parte, existen gracias a ti- o simplemente transfórmate en Janshin, y los aldeanos te dedicarán mucho odio, que por otro lado no les librará de morir si a ti te da la gana. Lo curioso de este aspecto es que cada aldea va creándose una actitud hacia el gigante, y reaccionando de una forma cuando aparece Doshin –que casi siempre será para ayudar, aunque con el objetivo oculto de que construyan el monumento de una vez para así ganar el juego-. Esto se convierte en algo especialmente molesto cuando tú has hecho algo sin querer, como pisar a un pobre aldeano, o cuando les has hecho un favor destruyéndoles ese feo monumento marrón al que no pudiste llevar una flor a tiempo. Una vez te odien mucho, construirán monumentos en tu honor como una torre con una especie de muñeco vudú de Doshin atravesado por un clavo (destruirla con bolas de fuego resulta muy relajante). En este aspecto, el juego es especialmente gracioso al mostrar lo desagradecidos que se vuelven los humanos cuando haces algo que no les gusta.

Llegados a este punto hay que explicar que Doshin the Giant está organizado en días, cada uno de los cuales dura una media hora. Cada día tendremos un gigante nuevo, es decir, con el tamaño mínimo, aunque el mundo del día anterior y la opinión de los aldeanos hacia su partícular deidad perdurará. Al final del día, se nos presentarán unas detalladas estadísticas sobre nuestras acciones, se evaluará nuestra actuación en cinco "amores" (Altura, Humanos, Naturaleza, Caminar, Acciones) y los humanos darán su opinión sobre cada uno de estos apartados, diciendo una frase para cada uno dependiendo del intervalo en el que se encuentre nuestra puntuación. Estos resultados serán guardados en el libro de los gigantes, donde podremos comparar las sucesivas encarnaciones de Doshin y sus actuaciones.

Crea tu propio mundo
Pero no todo será satisfacer las caprichosas peticiones de los aldeanos para que por fin tengan las infraestructuras para construir el monumento. También tendremos que hacer frente a diversas catástrofes que pondrán en peligro la vida y la prosperidad de nuestros esclavos amiguitos. Incendios, tornados, aguaceros, erupciones volcánicas, terremotos y hasta ladrones de árboles atormentarán a los habitantes del mundo de Doshin, y con nuestro gigante tendremos que hacer lo indecible para paliar estos acontecimientos (siempre que lo deseemos, claro), que suceden a razón de uno por día, casi siempre en un lugar cercano a nosotros. Los únicos que no tienen cura posible son los terremotos y los volcanes, que resultan ser excepcionales métodos para destruir los monumentos de las aldeas y no molestarnos en hacerlo nosotros mismos.

Pero sobre todo, Doshin the Giant es un juego de interactuar con el escenario. Se nos da una libertad total para ello, para hacer emerger islas en medio del mar, para destruir montañas a base de bolas de fuego, para transplantar árboles de un lado al otro creando bosques donde antes había estepas. La jugabilidad de Doshin the Giant es en esencia lenta, teniendo que acometer tareas como estar cinco minutos transplantando árboles de un lado al otro, caminar –o volar- de aldea en aldea para hacer nuestra ronda de buenas acciones, o transportar una flor desde nuestro vivero de árboles a una velocidad desesperantemente lenta y con el tiempo en nuestra contra. Por ello, y por su aspecto infantil, incluso cursi, es posible que la mayoría de los usuarios de GameCube pasen de largo y que los fanáticos de turno llenen de chorradas la parte de opiniones sobre el juego, y más teniendo en cuenta su elevada nota.

Tecnológicamente muy bueno
Gráficamente, Doshin the Giant no es un juego ni bonito ni llamativo pero mueve un enorme escenario, lleno de polígonos y que se modifica dinámicamente –sin retrasos al estilo Geo Mod 1.0- según nuestras acciones. Pocos juegos pueden presumir de ello, al igual que de los 60 cuadros por segundo constantes, que se consiguen modificando continuamente la distancia de dibujado –sin llegar a ser corta en ninguna ocasión-, y con pequeños trucos como reducir a los aldeanos que están lejos a sus formas 2D. Técnicamente muy alto, pero artísticamente no tanto, con unas texturas buenas pero bastante repetitivas, y un apartado gráfico poco variado en general.

En el aspecto sonoro, las músicas llaman la atención, hay una buena selección de temas que cambiará de tipo de aldea a tipo de aldea, y algunas melodías son memorables como la de las catástrofes. Los sonidos FX son graciosos y no demasiado variados y, por sorpresa, el juego ha sido doblado al castellano, siendo el primer juego de Nintendo para GameCube que ha sido doblado al castellano.

Una original y divertida apuesta
Como conclusión, y como ya dije antes, Doshin the Giant es uno de los juegos más originales, menos lineales y mejor diseñados que hemos podido disfrutar en estos últimos años. Sin embargo, su jugabilidad queda reservada a unos pocos, a aquellos que busquen un juego más profundo pero más lento que los demás, nada de partidas de 5, 10 o 30 minutos. Que no os engañe su look, este gigante amarillo encierra una gran capacidad de diversión y adicción, siempre que no te importe su lenta jugabilidad. Una de las primeras incursiones del género "god-game" en consola, que ha aprobado con nota.
Pablo Grandío
Director y fundador
Se hizo gamer con una Game Boy y comenzó a programar en el mítico BASIC. Compagina las incontables horas que ha dedicado a Vandal desde 1997 con su afición por los cómics, el Dépor y la carne a la parrilla, no necesariamente en ese orden.
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Plataformas:
GameCube
Ficha técnica de la versión GameCube
ANÁLISIS
Fecha de lanzamiento: Septiembre 2002
Desarrollo: Nintendo
Producción: Nintendo
Distribución: Nintendo
Precio: 59.95 €
Jugadores: 1
Formato: 1 GOD
Textos: Español
Voces: Español
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Doshin the Giant para GameCube

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