Mientras España sufre un temporal y se prepara para un febrero húmedo, la big picture es bien distinta según los expertos. El avance imparable del calor extremo amenaza a millones de personas en España y en toda Europa, así como en otras regiones del mundo, y los últimos estudios muestran que sus efectos no son un problema lejano ni a largo plazo: ya se están gestando.
Según un análisis de la Universidad de Oxford publicado en Nature Sustainability, el aumento de temperaturas podría poner en riesgo a 3,79 millones de personas para 2050 si el promedio mundial supera los 2 °C respecto a la era preindustrial, un escenario que los expertos consideran cada vez más probable.
3,79 millones de personas en 2050 podrían enfrentar condiciones extremas de calor por el cambio climático
No se trata solo de olas de calor ocasionales. El fenómeno impactará de forma global y transversal: tanto las zonas históricamente cálidas de la península como regiones del norte, tradicionalmente más templadas, sufrirán cambios abruptos en sus patrones de temperatura.
Esto significa que ciudades como Madrid o Sevilla podrían experimentar veranos aún más letales, mientras que regiones como Galicia o Asturias verán aumentar de manera significativa los días con calor extremo, algo para lo que sus infraestructuras urbanas y redes eléctricas no están preparadas.
El estudio deja claro que, frente a esta amenaza, la adaptación climática y la planificación urbana se convierten en herramientas esenciales. Mejorar el aislamiento térmico, aplicar estrategias de refrigeración pasiva y diseñar sistemas energéticos capaces de soportar picos de demanda serán decisiones clave para proteger a la población. Jesús Lizana, profesor de ingeniería en Oxford, señala que la mayor parte de estos impactos se producirán antes de llegar al límite de 1,5 °C de calentamiento, subrayando la urgencia de actuar ahora.
El calor extremo no solo pone en riesgo la salud, sino también la educación, la agricultura y la economía. Radhika Khosla, líder del Programa Futuro de la Refrigeración de Oxford Martin, alerta de que superar los 1,5 °C tendrá consecuencias sin precedentes en todos los sectores, desde la movilidad hasta la seguridad alimentaria. Y qué decir de las eventuales problemáticas en forma de incendios, un triste episodio cada vez más habitual en la península.
España, al igual que otras naciones europeas, enfrenta un escenario en el que la combinación de temperaturas récord y crecimiento urbano podría multiplicar por cinco la exposición de la población al calor extremo en comparación con 2010. Limitar el calentamiento global y acelerar las estrategias de adaptación no es opcional: es la única forma de reducir las pérdidas humanas y económicas frente a un cambio climático que ya está aquí y no espera.















