Un gran estudio con registros administrativos de Dinamarca concluye que, tras un diagnóstico de cáncer, la probabilidad de acabar con una condena penal aumenta de forma medible. El trabajo, publicado en el American Economic Journal: Applied Economics, analizó a 368.317 personas diagnosticadas entre 1980 y 2018 y cruzó datos sanitarios con historiales delictivos para seguir qué ocurría antes y después del golpe de salud.
En el primer año tras el diagnóstico no sube la criminalidad; de hecho, baja ligeramente, algo que los autores consideran lógico porque muchos pacientes están inmersos en tratamientos físicamente extenuantes, con hospitalizaciones, quimioterapia o radioterapia que reducen movilidad y margen para cualquier otra cosa. El cambio aparece después: unos dos años más tarde, la curva supera la línea previa al cáncer y se vuelve estadísticamente significativa.
El efecto no es inmediato, pero sí persistente
La cifra que más ha circulado es esta: en promedio, el diagnóstico se asocia con 0,10 puntos porcentuales más de probabilidad anual de delinquir, lo que equivale a un 14% por encima de la tasa base observada antes del cáncer (0,69%). Además, el efecto no parece una sacudida corta: crece hasta el quinto año después del diagnóstico y luego se mantiene en niveles elevados durante otros años. Dicho de otro modo, el estudio no describe un impulso puntual de desesperación, sino una alteración prolongada en la trayectoria vital de una parte de los pacientes.
Lo interesante es que los autores no se quedan en el “pasa esto”, sino que intentan explicar por qué. Y la primera respuesta apunta al dinero. Dinamarca tiene sanidad universal, así que el mecanismo no parece ser la ruina por facturas médicas al estilo estadounidense; aun así, el cáncer sí deteriora ingresos y empleo. La probabilidad de seguir trabajando cae en el año del diagnóstico y, entre quienes continúan empleados, bajan horas e ingresos. El propio resumen de la AEA subraya que los pacientes con una relación más fuerte entre cáncer y delito son también los que sufren mayores caídas de renta total.
Dinero, pronóstico y red de apoyo
El estudio también observa aumentos en delitos no estrictamente patrimoniales, lo que sugiere que el impacto del cáncer va más allá de la caja de ahorros. Los investigadores plantean otro mecanismo duro: cuando una enfermedad empeora las expectativas de supervivencia, el castigo futuro puede perder parte de su fuerza disuasoria. De hecho, el vínculo entre cáncer y condenas fue más intenso en pacientes cuya probabilidad de sobrevivir cinco años caía con más fuerza en el momento del diagnóstico.















