El universo televisivo de Taylor Sheridan lleva años funcionando como una maquinaria perfectamente engrasada dentro de Paramount. Desde el estallido de Yellowstone, el guionista y director ha ido ampliando un ecosistema de series que ha convertido su firma en una de las más rentables de la televisión reciente, con títulos como Tulsa King, Lioness, Mayor of Kingstown o Landman: Un negocio crudo consolidando su particular “Sheridanverso”.
Ese matrimonio creativo con la major tiene fecha de caducidad. Ya se anunció hace tiempo que Sheridan había cerrado un acuerdo con NBCUniversal para desarrollar nuevos proyectos de cine y televisión a partir de 2029. Hasta entonces, seguirá vinculado a Paramount, aunque la relación parece cada vez más tensa.
Taylor Sheridan, el creador de la exitosa serie ‘Yellowstone’, se muestra indiferente a las críticas que pueda recibir
Y no es una percepción gratuita. El propio Sheridan ha verbalizado en varias ocasiones su hartazgo con la dinámica interna del estudio, especialmente con los ejecutivos que supervisan sus proyectos. Unas declaraciones que dibujan un choque claro entre la visión autoral del creador y el engranaje corporativo de la industria.
El tema ha vuelto a salir a la luz durante su paso por el The Bill Simmons Podcast, donde acudió para promocionar su libro How Not to Die in Prison, escrito junto a Tom Nelson. Allí, además de hablar de su trabajo, dejó varios titulares sobre la industria, la crítica y el control creativo.
La crítica especializada también se llevó su parte, especialmente tras las reacciones a la primera temporada de Landman: Un negocio crudo, donde se le acusó de infrautilizar a Demi Moore. Sheridan no se mordió la lengua. "Los críticos van a atacarme. Que no estoy aprovechando a Moore, que no sé escribir para mujeres, todas esas tonterías. Que voy a matar a tu marido y que tendrás que dirigir la petrolera", adelanta.
"A los críticos, y a mí... me da igual lo que piensen, les molesta muchísimo que me dé igual. Seré el primero en admitir que hay cosas que hago que los enfurecen, y esta es una de ellas. Que les den, de verdad", continúa.
Pero el grueso de su discurso apunta directamente a la estructura ejecutiva de Hollywood, a la que describe con una dureza poco habitual en alguien de su posición actual. Sheridan carga contra una generación de directivos a los que ve alejados del proceso creativo: "Antes no era así; cuando Steve McQueen era una estrella de cine en Paramount y Bobby Evans dirigía el estudio, los guionistas tenían total libertad y los directores tenían total libertad. No había interminables reescrituras. No había reuniones con los ejecutivos sobre el tono, el ambiente y todas esas tonterías", prosigue.
"¿Y qué saben [los ejecutivos] de desarrollar historias? Nada. Así que se aterrorizan, les entra el pánico de que el público no lo entienda porque, en realidad, no tienen nada de guionistas. Ahora quieren sinopsis de los personajes antes de que conozcamos al personaje", apunta.
"Nuestro negocio, en este momento, está gobernado por estos ejecutivos porque son ellos quienes van a determinar si tu guion va a entrar en producción o no. Van a intentar controlar cada detalle. Esto no es una democracia. No hay comités. Me van a pagar, me van a dar un montón de dinero y yo les voy a entregar estas series. Soy una persona común y corriente y voy a contar historias que la gente común entienda. Eso es lo que entienden la mayoría de los estadounidenses. No van a ganar ningún Emmy conmigo, porque no es mi objetivo", concluye.
Un discurso que no pasa desapercibido, sobre todo porque deja ver una tensión interna en una de las relaciones más lucrativas de la televisión actual. Y más aún si tenemos en cuenta que Sheridan aún tiene dos años de contrato con Paramount por delante, lo que convierte este tipo de declaraciones en gasolina para unas reuniones que, previsiblemente, no serán precisamente cómodas. Mientras tanto, la industria observa con interés el choque entre creador y sistema. Porque, más allá del ruido, lo que está en juego es el modelo de televisión que ha hecho posible fenómenos como Yellowstone.















