El turismo espacial ya no es ciencia ficción. En un sector que ha visto florecer a gigantes como SpaceX o Blue Origin, una empresa española aspira a ocupar su propio nicho: HALO Space, fundada en 2021 y con sede en Madrid, está cerrando una ronda de financiación que podría cambiar su futuro inmediato.
La compañía ya ha captado 15 millones de euros en esta fase, según recoge en exclusiva El Confidencial, con la familia Mayoral —históricamente vinculada al negocio textil— aportando 5 millones como principal inversor hasta el momento. Sin embargo, según fuentes del sector, aún queda margen para que otros inversores se sumen.
La familia Mayoral no es nueva en el sector aeroespacial. Recientemente participó en la financiación de Sateliot, empresa catalana de satélites que ha colaborado con SpaceX y otras agencias espaciales, un dato que confirma el creciente atractivo de la industria para inversores privados con capacidad financiera.
¿Por qué HALO Space?
Lo que diferencia a HALO Space no son cohetes ni naves propulsadas por combustible líquido, sino globos estratosféricos impulsados por hidrógeno. Su propuesta es menos agresiva —y menos contaminante— y consiste en elevar una cápsula presurizada hasta 40 kilómetros sobre la superficie terrestre, ofreciendo vistas espectaculares de la curvatura terrestre y la negrura del espacio.
Cada cápsula tendrá capacidad para ocho pasajeros, un piloto y un asistente de vuelo. La experiencia durará unas cuatro horas e incluirá entre 2 y 3 horas de “vuelo en estratosfera”. Un billete costará en torno a 150.000 euros, una cifra que compite con el rango de vuelos suborbitales que Virgin Galactic o Blue Origin ofrecen, aunque con un enfoque menos extremo.
Un camino que empezó hace años
HALO Space ya ha realizado cinco vuelos de prueba en India y Estados Unidos, alcanzando altitudes de hasta 37 kilómetros, por encima de las previstas para los futuros vuelos comerciales. Su sexta prueba está prevista para septiembre en Arabia Saudí, un país clave para la empresa por su clima y por los acuerdos firmados con la Comisión Saudí de Transporte Espacial (CST). Tras esta fase experimental, la compañía planea vuelos tripulados en Australia y California antes de solicitar las licencias definitivas para operar.
El propio CEO y fundador, Carlos Mira —ex presidente de la consultora Arthur D. Little—, mantiene el control mayoritario de la empresa. La ronda de inversión representa menos del 50% del capital de HALO Space, garantizando que la estrategia empresarial siga su curso original.
Un negocio en auge pero todavía incierto
La empresa estima 500 millones de euros en ingresos anuales para 2030, con un plan para realizar 400 vuelos cada año y transportar a más de 3.000 pasajeros. Según los datos de la consultora Space Capital (2024), el mercado global del turismo espacial alcanzará un valor superior a los 3.000 millones de dólares en 2030, impulsado por la bajada progresiva de los costes de lanzamiento y el interés de clientes con alto poder adquisitivo.
No obstante, la rentabilidad sigue siendo la gran incógnita. Empresas como Virgin Galactic, que cotiza en bolsa, han reconocido que todavía no alcanzan el equilibrio económico tras años de vuelos de prueba. La viabilidad comercial de HALO Space dependerá de su capacidad para sostener una oferta atractiva y segura, mientras compite con proyectos de cohetes reutilizables y con la creciente presión ambiental que recae sobre toda la industria.
Perspectivas en España y más allá
En el corto plazo, los vuelos comerciales de HALO Space comenzarán en 2026, limitados en España a los meses de verano (junio a septiembre) debido a las condiciones meteorológicas. En Arabia Saudí, con cielos despejados casi todo el año, las operaciones serán más frecuentes. La compañía ya ha firmado acuerdos con EASA (Agencia de Seguridad Aérea Europea) y espera hacerlo con la FAA (EE.UU.) y la CASA (Australia), para poder operar en los cuatro continentes.















