El verano de 2026 ha comenzado con temperaturas récord en gran parte de Europa. En España, los días 22 y 23 de junio se convirtieron en los más calurosos para esas fechas desde que existen registros modernos. Este fenómeno confirma una tendencia preocupante: las olas de calor llegan antes, duran más y, sobre todo, persisten incluso durante la noche.
Este cambio climático obliga a replantearse muchos consejos domésticos que durante décadas se consideraron infalibles. Uno de los más populares era bajar las persianas durante las horas de mayor insolación para evitar que el calor entrara en casa y abrir todas las ventanas al caer la noche para ventilar. Esta estrategia era lógica cuando las noches permitían recuperar parte del confort térmico perdido durante el día. Sin embargo, esta realidad está desapareciendo en gran parte del país.
Los expertos han confirmado que abrir las ventanas por la noche y cerrarlas durante el día ya no es suficiente para combatir el calor
El propio Ministerio de Sanidad, dentro de su plan frente al calor extremo de 2026, recomienda permanecer el mayor tiempo posible en espacios climatizados, buscar la sombra y evitar la exposición al sol en las horas centrales. Pero, dentro de casa, las condiciones también han cambiado.
La Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) define una noche tropical como aquella en la que la temperatura mínima no baja de los 20 grados, mientras que una noche ecuatorial supera los 25. Hace unas décadas eran episodios puntuales, pero hoy se repiten con mayor frecuencia. Durante la última ola de calor, incluso se registraron localidades donde el mercurio apenas descendió de los 30 grados durante toda la madrugada.
Con este escenario, abrir las ventanas ya no garantiza que entre aire fresco. En muchas zonas del litoral mediterráneo, e incluso en áreas del interior durante las olas de calor, el aire nocturno sigue siendo cálido y húmedo, lo que puede aumentar aún más la temperatura del interior de la vivienda.
Ante el aumento de las temperaturas veraniegas, los expertos recomiendan cambiar el enfoque de la ventilación nocturna. En lugar de confiar únicamente en abrir las ventanas al caer la noche, sugieren aprovechar la refrigeración proporcionada por el aire acondicionado o los ventiladores y conservar el aire más frío el mayor tiempo posible. Mantener abiertas las puertas interiores facilita la distribución de la temperatura entre las habitaciones, mejorando la eficiencia energética y reduciendo el consumo eléctrico.
A largo plazo, la adaptación implica la construcción de edificios más preparados para soportar los veranos extremos. Un aislamiento térmico más eficiente, materiales que reduzcan la acumulación de calor y la creación de refugios climáticos en las ciudades son medidas esenciales para afrontar una realidad que ya forma parte del clima español.















