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El piloto de EE.UU accidentado en Irán no fue el único: Scott O’Grady sobrevivió 6 días siendo cazado en Bosnia y tuvo película

Como 'Basher Five Two', su señal llegó por satélite mientras la OTAN enviaba decenas de aviones para rescatarlo. Hoy, aquel operativo sigue siendo caso de estudio militar.
El piloto de EE.UU accidentado en Irán no fue el único: Scott O’Grady sobrevivió 6 días siendo cazado en Bosnia y tuvo película
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Actualizado: 9:15 7/4/2026
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Estados Unidos está sumido en nuevo conflicto en Irán, perdiendo a 2 pilotos tras el derribo de un F-15 en territorio enemigo. Pero no es el primer rescate a contrarreloj. El 2 de junio de 1995, una patrulla rutinaria de la OTAN sobrevolando Bosnia se convirtió en un instante en un salto al vacío desde 27.000 pies. Cuando un misil impactó su F‑16, el piloto estadounidense Scott O’Grady apenas tuvo tiempo de reaccionar antes de que su avión se partiera en dos, envuelto en llamas. En la cabina, el calor le golpeó la cara como un puñetazo. Tiró de la palanca de eyección y, segundos después, flotaba en un cielo que hasta hace un momento rugía con explosiones. Un misil serbio había hecho su trabajo. Ahora, todo dependía de él.

O’Grady aterrizó en un bosque espeso, en territorio enemigo. Cada segundo era crucial, ya que las patrullas serbias podrían estar rastreando su caída. Rápidamente enterró el paracaídas, ocultó la radio y se refugió bajo un arbusto. Sin comida ni agua, permaneció inmóvil mientras escuchaba al enemigo moverse a pocos metros, buscando al piloto desaparecido.

Scott O’Grady y su épica supervivencia en Bosnia: 6 días huyendo del peligro y un piloto que declara, “Todavía estoy aquí”

Desconocido para O’Grady, su indicativo de radio, ‘Basher Five-Two’, se había convertido en un foco de obsesión global. En Australia, a miles de kilómetros, analistas de la NSA vigilaban satélites buscando cualquier señal de vida del piloto. Para ellos, Scott O’Grady ya no era un hombre; era ‘Basher Five-Two’. David Rosenberg, analista en Pine Gap, recordó: "Cada hora que pasaba, la ansiedad crecía. Esperábamos cualquier indicio, por mínimo que fuera, de que seguía vivo".

Scott O'Grady

Mientras tanto, el piloto se aferraba a su entrenamiento de supervivencia. Su estrategia era simple: moverse poco, beber del rocío de las hojas, encender la radio solo unos segundos y rezar para que los perros enemigos no lo olieran. Las noches eran especialmente difíciles: el frío calaba hasta los huesos y los destellos de luces en la distancia lo mantenían en tensión constante.

Scott O'Grady

Cada mensaje de radio era un riesgo calculado. Cada “B-5-2… still here” podía revelar su ubicación, pero sin él, nadie sabría que había sobrevivido. Al sexto día, los analistas de Pine Gap lograron triangular una de esas débiles señales. Ese mismo día, comenzó el rescate más audaz de la historia reciente de Estados Unidos.

La respuesta fue un despliegue masivo: cuarenta aeronaves, incluyendo F-16, F/A-18, aviones de guerra electrónica EA-6B, un AWACS, helicópteros CH-53 y escoltas, entraron en Bosnia como una tormenta de acero para rescatar a un solo hombre.

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En el bosque, O’Grady se movió hacia un claro abierto, consciente de que su exposición podría ser mortal. Entonces escuchó los helicópteros acercarse. Sus piernas, agotadas tras seis días de caminatas mínimas, lo impulsaron hacia la esperanza como si llevara años entrenando para ese instante. El primer CH-53 apareció entre los árboles, la puerta lateral abierta y un Marine listo para recibirlo. La operación avanzó con precisión y velocidad hacia el Adriático.

Scott O'Grady

Cuando Scott O’Grady pisó la cubierta del USS Kearsarge, pronunció solo dos palabras: “Estoy vivo”. La incredulidad se mezclaba con alivio. Los Marines, con el olor a pólvora todavía en la ropa, rompieron a reír. Fue un rescate limpio, rápido y casi imposible.

Cada caída tras líneas enemigas se convierte en una carrera contrarreloj. Las primeras horas, el silencio, una señal débil y un helicóptero que acelera: cualquier detalle puede marcar la diferencia entre regresar a casa o desaparecer. Años después, y con una película basada en él, Tras la línea enemiga de 2001 con Owen Wilson, O’Grady admite que aún reacciona al sonido de un helicóptero como si aún estuviera escondido en aquel bosque. Su misión sigue siendo un ejemplo en academias militares sobre cómo ejecutar un rescate bajo fuego real.

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