El caso que destapó uno de los escándalos más sonados de la era digital ha llegado por fin a los tribunales. Este miércoles arrancó en Delaware (Estados Unidos) el juicio contra Mark Zuckerberg y varios directivos de Meta por su supuesta implicación en el uso indebido de los datos personales de millones de usuarios de Facebook. En el centro de la polémica: la consultora política Cambridge Analytica y sus prácticas turbias durante las elecciones estadounidenses de 2016.
Mark Zuckerberg en el banquillo: arranca el juicio que sacude a Meta y pone contra las cuerdas al imperio del magnate tecnológico
En esta primera jornada han comenzado a desfilar los testigos. Entre ellos, Neil Richards, experto en privacidad llamado a declarar por los demandantes, y Jeffrey Zients, quien formó parte de la junta directiva de Facebook entre 2018 y 2020 antes de convertirse en jefe de gabinete de la Casa Blanca bajo el mandato de Joe Biden. Sus testimonios han marcado el tono de un proceso que promete remover los cimientos de una de las mayores compañías tecnológicas del planeta en pleno proceso de liderar la carrera por la inteligencia artificial.
El caso tiene su origen en 2018, cuando salió a la luz que Cambridge Analytica accedió sin permiso a los datos de decenas de millones de perfiles de Facebook mediante una aplicación diseñada para recolectar información personal. Con ese material, la consultora habría creado perfiles psicológicos de votantes que luego fueron utilizados —presuntamente— por la campaña de Donald Trump para inclinar la balanza en las presidenciales de 2016. La revelación sacudió a Meta, que ya entonces arrastraba una imagen pública muy desgastada.
La respuesta de las autoridades fue contundente. La Comisión Federal del Comercio de EE.UU. impuso a Facebook una multa histórica de 5000 millones de dólares por incumplir un acuerdo de 2012 que exigía a la red social salvaguardar los datos de sus usuarios. A raíz de esto, varios accionistas de Meta interpusieron una demanda contra Zuckerberg y otros altos cargos, acusándolos de negligencia y mala gestión.
Los demandantes quieren que los responsables devuelvan el dinero pagado a la FTC y otros gastos legales derivados del caso, una cifra que podría superar los 8000 millones de dólares. Y la cosa no se queda ahí: está previsto que suban al estrado figuras clave del universo Silicon Valley, como el propio Zuckerberg, Peter Thiel —cofundador de Palantir y exdirector de Meta— o Reed Hastings, cerebro detrás de Netflix y también exmiembro de la junta directiva de la tecnológica. El juicio, que se celebra sin jurado, apenas ha comenzado, pero ya apunta a ser un hito en la historia de la regulación digital.















