Sophie Turner ha vuelto a poner sobre la mesa una de esas verdades incómodas que Juego de tronos dejó como herencia: el final fue polémico, sí, pero no a todos les dolió igual. La actriz, que interpretó a Sansa Stark, ha dicho que está contenta con el cierre de su personaje y, cuando le preguntaron por una posible vuelta en un hipotético “después” de la serie, soltó una condición con sonrisa incluida: “Enséñame el dinero”.
Su satisfacción tiene una explicación sencilla y muy “Poniente”: Sansa es de las pocas que termina la historia con algo parecido a una victoria completa. Sobrevive a años de abuso y manipulación, recupera el control de su destino y acaba convertida en Reina en el Norte, con su territorio independiente. Turner lo resumió sin demasiada diplomacia: ella “estaba muy feliz” con ese desenlace y, según su percepción, “nadie más” del reparto parecía decir lo mismo sobre el suyo.
Un final que sí funciona para Sansa
Aun así, su puerta no está cerrada con llave, sino con una cadena: volver podría ser “difícil” y también “increíble”, pero no se compromete a nada sin leer antes el material. Turner insiste en que necesitaría ver un guion porque el riesgo es evidente: que una secuela termine siendo un intento de agarrarse a algo que fue mágico y ya no se puede replicar.
El comentario llega, además, en un momento en el que HBO sigue explotando el mapa de Poniente. La casa del dragón mantiene viva la conversación y la cadena ya tiene preparada otra expansión directa del universo: A Knight of the Seven Kingdoms (la aventura de Dunk y Egg), con estreno fijado para el 18 de enero de 2026 y una primera temporada de seis episodios.
Más Poniente, pero con cautela
Pero que haya apetito por más Westeros no significa que todo valga. El ejemplo más claro es el spin-off centrado en Jon Nieve: durante un tiempo se habló de él como proyecto real y, sin embargo, terminó fuera de desarrollo porque no encontraron “la historia adecuada”, tal y como explicó Kit Harington en entrevistas recogidas por medios como Variety y Deadline. Esa prudencia ilustra bien el clima actual: hay franquicia, hay demanda… y también miedo a repetir la sensación de “final mal curado”.















