Con el final de Stranger Things aún caliente, Netflix ya está moviendo la siguiente ficha para que la despedida no sea un cierre en seco: un spin-off animado titulado Stranger Things: Tales From ’85 (Relatos del 85 en su promoción en España), con estreno previsto en 2026.
La premisa apunta directo al corazón nostálgico de la serie: volver a Hawkins en pleno invierno de 1985, con el grupo original enfrentándose a nuevos monstruos y a un misterio “paranormal” que vuelve a torcer la normalidad del pueblo.
La elección del periodo no es decorativa. El proyecto se sitúa entre las temporadas 2 y 3, justo cuando los chavales todavía son “pequeños” en pantalla y la serie respira más aventura de pandilla y menos guerra total: esa fase de Stranger Things en la que el terror convivía con el humor, el compañerismo y el misterio de barrio. En una entrevista con Collider, Matt Duffer lo verbaliza sin rodeos: si lo que más te gustó fue el tono de esa franja, “te encantará” el salto a animación.
El cambio de formato no baja la tensión
La promesa principal es que el cambio de formato no implica suavizar colmillos. Duffer insiste en que “no es tan infantil” y lo define como una “serie de monstruos”, con el mismo tipo de amenaza que marcó las temporadas clásicas, pero con una ventaja obvia: en animación puedes apretar el acelerador del imaginario sin que el presupuesto, el rodaje o la fisicidad de los actores te frenen. Ese “mismo sabor, más libertad” es, de hecho, lo que Netflix ha ido vendiendo desde que mostró el primer vistazo y anunció reparto de voces y enfoque creativo.
Detrás del timón está Eric Robles como showrunner, con los Duffer como productores ejecutivos, y la animación recae en Flying Bark Productions, estudio con experiencia en acción estilizada y ritmos muy de “serie-evento”. Netflix también ha explicado que la serie bebe del espíritu de los dibujos de los sábados por la mañana que marcaban a la generación ochentera, una referencia que encaja con el objetivo declarado: recuperar energía juvenil sin perder el nervio oscuro del Upside Down.
Transmedia, nostalgia y continuidad
Hay otra lectura más amplia: Relatos del 85 es un ejemplo bastante limpio de expansión transmedia, esa estrategia de contar un mismo universo a través de formatos distintos para que cada medio aporte algo propio. Henry Jenkins lo describió como dispersar elementos de una ficción por varios canales para construir una experiencia coordinada; y, en la práctica, eso permite que Stranger Things siga viva sin alargar artificialmente la trama principal ya cerrada. En paralelo, el factor nostalgia no es solo “guiño”: trabajos académicos han analizado cómo la serie convierte la cultura pop ochentera en un lenguaje emocional (y también comercial) que engancha incluso a quienes no vivieron esa década en primera persona.















