Es el negocio del siglo para muchos. Para otros, un auténtico coladero en términos de seguridad y privacidad. Pero sea como sea, es inevitable. La baliza V-16, que sustituye de forma definitiva a los triángulos de emergencia desde el pasado 1 de enero, vuelve a generar controversia.
El dispositivo nació con la promesa de reforzar la seguridad vial y evitar atropellos en carretera, pero su implantación también ha despertado inquietudes entre especialistas en tecnología y protección de datos, que advierten de posibles efectos indeseados para los conductores.
Javier Sanz, experto en ciberseguridad, alerta de los peligros que rodean a las balizas V-16 de la DGT y las grúas pirata: “El riesgo es real”
Uno de los avisos más claros lo ha lanzado Javier Sanz, experto en ciberseguridad, durante su intervención en el programa Y ahora Sonsoles. Según explica, el principal foco de preocupación no está en la señal luminosa del dispositivo, sino en la geolocalización que transmite de forma automática cuando se activa la baliza.
Las balizas V-16 no solo permiten advertir visualmente de un vehículo detenido, sino que están conectadas a la plataforma DGT 3.0, desde la que se envía la posición exacta del coche en tiempo real. Esta información sirve para alertar a otros usuarios de la vía y mejorar la gestión del tráfico, pero también abre la puerta a posibles usos indebidos si cae en manos equivocadas.
Sanz señala como uno de los principales riesgos la actuación de las llamadas grúas pirata, empresas que operan al margen de la legalidad. Con acceso a datos de localización, podrían adelantarse a los servicios oficiales, presentarse en el lugar de la avería y convencer al conductor para retirar el vehículo. El resultado, en muchos casos, son facturas desorbitadas o directamente estafas. “Primero se identifica a la víctima y luego se ejecuta el engaño”, resume el experto.
Más allá del fraude económico, conocer en tiempo real la ubicación de un vehículo parado también podría facilitar robos, asaltos o situaciones de riesgo personal, especialmente en carreteras secundarias, zonas aisladas o durante la noche. Por ese motivo, Sanz insiste en reforzar los controles y en blindar mejor los sistemas asociados a estas balizas conectadas.
Desde la DGT aseguran que el acceso a los datos está restringido a operadores autorizados y que la información viaja protegida. No obstante, en el pasado algunos especialistas lograron localizar una web vinculada a dominios relacionados con la DGT que mostraba en directo balizas activas, lo que reavivó el debate sobre la seguridad real del sistema.
Los expertos reclaman mayor transparencia, auditorías independientes y campañas informativas que ayuden a los conductores a saber cómo actuar ante una avería y cómo distinguir servicios de asistencia legítimos. La llegada de la baliza V-16 supone un salto tecnológico evidente, pero, como subraya Sanz, también recuerda que toda innovación conectada debe ir acompañada de medidas de seguridad sólidas para que una herramienta pensada para salvar vidas no termine facilitando el fraude o el delito.















