En pleno despliegue de su cuarta temporada y con el desenlace ya asomando en el horizonte, Los Bridgerton continúa consolidándose como uno de los grandes fenómenos de Netflix. Inspirada en la saga romántica de Julia Quinn, la serie abraza sin complejos su naturaleza de ficción, aunque se revista con corsés, bailes de salón y referencias históricas reconocibles, como la figura de la Reina Charlotte.
Su mundo gira en torno a los amores y escándalos de la aristocracia londinense, dibujando una Inglaterra elegante, diversa y casi idílica. El problema, según algunos historiadores, es precisamente ese: la idealización.
Steven I. Martin arremete contra Los Bridgerton y acusa a la serie de “distorsionar de forma absurda la historia negra”
Porque la Gran Bretaña de los siglos XVIII y XIX distaba mucho de ese decorado luminoso. El historiador y escritor Steven I. Martin recuerda que en aquel periodo residían en el país entre 10.000 y 20.000 personas negras, y que solo una minoría disfrutaba de una posición económica acomodada. A su juicio, la serie pasa por alto un elemento estructural de aquella sociedad: la esclavitud. "Es una visión absurda de la historia negra", sostiene sin ambages en un artículo de The Guardian que ha vuelto a hacerse viral.
Martin subraya que la producción está ambientada en un momento en que Gran Bretaña era la mayor potencia esclavista del planeta. El comercio de seres humanos no era una nota al pie, sino un pilar económico. De hecho, a comienzos del siglo XIX la esclavitud representaba en torno al 10 % del PIB británico. Para el historiador, convertir ese contexto en un cuento romántico sin apenas fricción histórica supone trivializar una realidad marcada por la violencia y la desigualdad estructural.
La polémica se intensificó con la precuela La reina Carlota: Una historia de Los Bridgerton, donde la Reina Charlotte -interpretada por Golda Rosheuvel- aparece como una mujer negra, en un debate historiográfico aún abierto sobre sus orígenes. Aunque el Imperio británico abolió la trata en 1807, la esclavitud persistió hasta la década de 1830, un matiz que rara vez aflora en la ficción.
Para Martin, la abundancia de personajes racializados en posiciones de poder no solo resulta históricamente improbable, sino que suaviza un pasado mucho más áspero. En su opinión, la serie opta por la fantasía inclusiva antes que por la incomodidad de la verdad. Tanto Los Bridgerton como su precuela están disponibles en Netflix.















