El cacao se desploma y marca niveles que no se veían desde finales de 2023. La tonelada, que hasta noviembre superaba los 3.680 euros, cotiza ahora cerca de los 3.150 euros, según los datos de Trading Economics, consolidando una tendencia a la baja tras años de altibajos marcados por la volatilidad extrema.
En España, el consumo de productos derivados del cacao ha mostrado un ligero retroceso en los últimos meses. A pesar de que el chocolate sigue siendo un clásico en hogares y pastelerías, la demanda interna no logra compensar la caída internacional de precios, lo que amplifica la presión sobre los productores y acentúa la acumulación de stock en los principales países exportadores.
El valor de un bien esencial se derrumba ante la falta de demanda: el cacao deja de tener interés en la cesta de la compra
La falta de compradores es el principal desencadenante de la crisis actual del cacao. La demanda sigue siendo débil, lo que provoca que las existencias se acumulen en los principales centros de producción, especialmente en Costa de Marfil y Ghana. Los agricultores observan con preocupación cómo sus almacenes se llenan mientras los precios caen.
A esto se suma la previsión de StoneX de un superávit global de 287.000 toneladas para la campaña de 2026 y de 267.000 toneladas para 2027. La humedad del suelo ha sido favorable y las próximas lluvias podrían reforzar los cultivos, anticipando granos de alta calidad. Sin embargo, el mercado sigue siendo inseguro.
Para los fabricantes de alimentos y bebidas, la bajada de precios es un alivio inesperado, pero también una advertencia. Tras años de costes récord que obligaron a reformular productos, reducir tamaños o subir precios, un periodo prolongado de cacao barato puede mejorar márgenes, pero también introduce incertidumbre sobre la estabilidad futura del mercado.
El escenario sigue siendo frágil. La confianza de los agricultores sigue débil, los problemas de calidad persisten y las cadenas de suministro en África Occidental mantienen sus tensiones estructurales. Cualquier retraso en la cosecha o deterioro por almacenamiento puede disparar la volatilidad otra vez.
Consciente de estos riesgos, el sector apuesta por reforzar contratos a largo plazo, consolidar relaciones con proveedores y mejorar la logística de toda la cadena de suministro en los próximos 12 a 18 meses. El cacao se enfrenta a un terreno movedizo, y todos los ojos están puestos en cómo se moverán productores, intermediarios y marcas en este nuevo tablero de incertidumbre.















