España se ha convertido en una potencia energética europea gracias al auge de la energía eólica y solar, permitiéndole generar más electricidad de la que consume en ciertos momentos. Desgraciadamente, este potencial se ve limitado por la escasa capacidad de almacenamiento.
En un sistema eléctrico, la producción y la demanda deben estar equilibradas. Cuando la generación supera al consumo, el excedente debe almacenarse o exportarse a otros países. Aquí es donde España se enfrenta a un desafío importante: su interconexión con Europa es limitada, alcanzando solo el 4,3%, muy por debajo del objetivo del 15% fijado por la Unión Europea para 2030, según datos de Eurostat.
España lidera el camino con un ambicioso plan submarino para exportar 5000 MW de energía a toda Europa
La red eléctrica española está conectada con Francia, Portugal, Andorra y Marruecos, pero Francia es la única conexión real con el resto de Europa. Red Eléctrica estima la capacidad de intercambio con Europa en unos 3 GW, lo que considera un nivel bajo de interconexión para la península.
Si bien estas conexiones internacionales son fundamentales para superar el aislamiento energético de España, el operador del sistema insiste en la necesidad de aumentar la capacidad de intercambio para aprovechar al máximo el potencial renovable del país.
En este contexto, España busca nuevas formas de comercializar la energía que no puede consumir internamente. El Plan Europeo de Redes contempla la construcción del Apollo Link, un cable submarino que conectaría España e Italia para el intercambio eléctrico. Según la Red Europea de Operadores de Sistemas de Transmisión Eléctrica (ENTSO-E), tendría una capacidad de 2.000 MW y su puesta en marcha está prevista para 2032.
Otro proyecto importante es la interconexión submarina entre Gatika (España) y Cubnezais (Francia), a través del golfo de Bizkaia. Esta infraestructura aumentaría la capacidad de intercambio de los actuales 2800 MW hasta los 5000 MW, añadiendo unos 2.000 MW adicionales de potencia de transporte.
Más allá de Francia e Italia, España también considera a Irlanda como un socio estratégico. El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico de España y el Ministerio de Clima, Energía y Medio Ambiente de Irlanda firmaron recientemente un memorando de entendimiento para explorar futuras vías de colaboración en materia de interconexión energética.
Ambos países tienen ahora tres años prorrogables para "desarrollar actividades conjuntas que faciliten la consecución de un proyecto complejo y de carácter estratégico", con el objetivo de reforzar la integración energética entre la península ibérica y el noroeste europeo.















