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Keanu Reeves, sobre la estafa 11 millones a Netflix: 'Espero clemencia, misericordia y justicia, se pasó de escala rodando'

El director Carl Rinsch que pasó de rodar una superproducción de 175 millones de dólares con Keanu Reeves a ser condenado por desviar fondos de Netflix recibe ahora el inesperado respaldo de su amigo.
Keanu Reeves, sobre la estafa 11 millones a Netflix: 'Espero clemencia, misericordia y justicia, se pasó de escala rodando'
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Actualizado: 7:16 4/6/2026

Fue uno de los grandes jaleos judiciales del streaming. Hablamos del caso de Carl Rinsch, un cineasta estadounidense que llegó a ser considerado una de las grandes promesas de la industria gracias al respaldo de Ridley Scott, y que ha terminado protagonizando uno de los mayores escándalos recientes relacionados con Netflix. Y, en medio de su caída, ha encontrado un aliado inesperado: Keanu Reeves.

Rinsch saltó a la primera línea de la industria con La leyenda del samurái: 47 Ronin, una ambiciosa producción de fantasía protagonizada por Reeves que aspiraba a convertirse en una nueva franquicia para Universal Pictures. Inspirada libremente en una de las leyendas más célebres de Japón, la película mezclaba acción, criaturas sobrenaturales y aventuras épicas. Desgraciadamente, resultado estuvo muy lejos de las expectativas.

El filme se convirtió en uno de los mayores fracasos comerciales de la década. Su presupuesto alcanzó los 175 millones de dólares, una cifra a la que habría que sumar decenas de millones más en promoción y distribución. La recaudación mundial apenas llegó a los 151 millones, con unos discretos 39 millones obtenidos en Estados Unidos. Para un director debutante, aquel golpe parecía definitivo. Pero Netflix confió en él.

Keanu Reeves expresó su deseo de clemencia, misericordia y justicia para su amigo, acusado de estafa por Netflix, en la sentencia

Tras varios años prácticamente desaparecido de la gran industria, Rinsch logró una segunda oportunidad gracias al auge de las plataformas de streaming. Netflix decidió apostar por un ambicioso proyecto de ciencia ficción conocido como White Horse, convencida de que el realizador todavía podía ofrecer una propuesta visual diferente dentro de un mercado cada vez más competitivo.

Rinsch

La compañía llegó a invertir alrededor de 55 millones de dólares en el desarrollo de la serie. Los problemas comenzaron a acumularse. Los retrasos en la producción se hicieron constantes, los costes aumentaron y los responsables del proyecto empezaron a preocuparse porque los episodios prometidos nunca llegaban a completarse.

La situación estalló definitivamente en 2020. Según la acusación, Rinsch solicitó otros 11 millones de dólares para finalizar la serie. Ese dinero, sin embargo, no habría sido utilizado para la producción. Las investigaciones concluyeron que terminó en cuentas personales y fue destinado a operaciones financieras especulativas, incluyendo inversiones de alto riesgo en bolsa y criptomonedas.

La Fiscalía de Nueva York sostuvo además que parte de esos fondos sirvieron para financiar un lujoso estilo de vida. Entre los gastos señalados figuraban un reloj suizo valorado en 387.000 dólares y la compra de varios vehículos de alta gama, incluidos cinco Rolls-Royce y un Ferrari rojo.

Las autoridades acabaron procesando al director por fraude electrónico, blanqueo de capitales y transacciones vinculadas a fondos obtenidos ilegalmente. Los delitos podrían traducirse en una condena extremadamente severa, poniendo el punto final a una carrera que prometía mucho más de lo que finalmente llegó a ofrecer.

Sin embargo, cuando parecía completamente aislado, Keanu Reeves decidió intervenir. Según reveló People, el actor remitió una carta al juez Jed S. Rakoff solicitando clemencia para quien fuera su director en 47 Ronin. Reeves explicó que ambos mantienen una amistad desde hace años y recordó que incluso asistió a su boda en Uruguay en 2014.

El protagonista de John Wick aseguró además haber visto parte de White Horse, una serie que describió como una obra “visionaria” y artísticamente extraordinaria, aunque inacabada. En su escrito, reconocía que Rinsch tendía a dejarse arrastrar por su propia ambición creativa, algo que podía generar conflictos con socios e inversores, pero insistía en que no pretendía justificar sus actos ni minimizar los delitos que se le imputan.

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"White Horse, tal como la vi, era una obra de arte magnífica y visionaria, aunque inacabada. Por supuesto, no soy terapeuta ni psicólogo. Escribo como colega artístico de Carl y como amigo. En mi opinión, Carl puede autosabotearse al exagerar la escala, el alcance y el contexto de lo que se había negociado, lo que lo pone en conflicto con sus contrapartes", comentaba en su carta. "No pretendo compartir esto como una excusa ni para minimizar lo que se le ha imputado, sino simplemente como una posible explicación de sus motivos", concluía.

La decisión final todavía está pendiente, pero el caso ya se ha convertido en uno de los episodios más insólitos de la industria audiovisual reciente: el de un director que pasó de manejar presupuestos multimillonarios a enfrentarse a una posible condena devastadora, mientras una de las mayores estrellas de Hollywood sale en su defensa.

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