Micron, fabricante de memorias RAM, acaba de protagonizar una de las contradicciones más llamativas del año en bolsa. La compañía presentó el 18 de marzo unos resultados descomunales para su segundo trimestre fiscal: 23.860 millones de dólares de ingresos, 74,9% de margen bruto no GAAP y 12,20 dólares de beneficio por acción, además de una guía todavía más fuerte para el trimestre siguiente. Aun así, el mercado respondió con ventas y el valor ha llegado a acumular una caída cercana al 30% desde su máximo del 18 de marzo.
La explicación más inmediata no está en las cuentas, sino en el miedo a lo que venga después. Reuters ya señaló tras los resultados que parte del castigo se debía al aumento del gasto de capital: Micron elevó su previsión de inversión para 2026 a más de 25.000 millones de dólares, unos 5.000 millones más de lo previsto antes. En un negocio tan cíclico como la memoria, anunciar una expansión tan agresiva despierta enseguida el fantasma de la sobreoferta futura.
TurboQuant y el miedo a que la demanda de memoria se enfríe antes de tiempo
A eso se ha sumado otro factor que ha actuado como acelerante: TurboQuant, el nuevo sistema de compresión de Google para reducir el uso de memoria en IA. Distintos medios financieros han vinculado la nueva sacudida de las acciones de memoria al temor de que, si los modelos necesitan mucha menos RAM o menos memoria para inferencia, la demanda explosiva que ha disparado los precios del sector empiece a enfriarse antes de lo previsto. El golpe no se ha limitado a Micron: también ha arrastrado a otros fabricantes y al conjunto de las memorias.
Eso no significa que el mercado esté comprando un desplome inmediato del negocio. De hecho, Micron defendió en su presentación que la IA no está reduciendo la importancia de la memoria, sino todo lo contrario: la está convirtiendo en un activo estratégico cada vez más central. En sus propias diapositivas, la compañía insiste en que arquitecturas con ventanas de contexto más largas y razonamiento más profundo serán más intensivas en memoria, no menos.
El mercado castiga más el miedo al pico del ciclo que el presente de la compañía
Además, ya hay analistas que creen que la reacción ha sido excesiva. RBC sostiene que los precios de la DRAM podrían subir más del 50% en el segundo trimestre de 2026 y que la fortaleza del mercado puede alargarse hasta la segunda mitad de 2027, mientras que Bank of America también ha defendido que el castigo a las memorias por TurboQuant está sobredimensionado. La tesis de estos analistas es que una mejora de eficiencia no borra por sí sola la enorme demanda estructural ligada a centros de datos, HBM y aceleradores de IA.















