La guerra de Estados Unidos con Irán está cobrándose sus primeras consecuencias. El ataque al complejo de Ras Tanura, en la estratégica costa del Golfo, ha encendido todas las alarmas del mercado energético mundial. Esta instalación alberga una de las refinerías más grandes de Medio Oriente, con capacidad para procesar 550.000 barriles diarios, y pertenece a Aramco, uno de los gigantes del petróleo a nivel global. Las repercusiones económicas ya se sienten: los futuros del crudo Brent se dispararon esta mañana cerca de un 10%, marcando un inicio de jornada convulso.
El shock financiero tras el ataque a Irán: así encarecerá el gas y el petróleo
El crudo estadounidense también reaccionó, subiendo un 7,5%, mientras que el Brent, la referencia internacional, trepó un 6,2%, cotizando alrededor de 77 dólares por barril, tras tocar brevemente los 82 dólares al inicio de la sesión. Los precios del petróleo ya habían estado al alza ante la expectativa de un ataque en la región, pero ahora la amenaza se ha materializado y su efecto es inmediato.
QatarEnergy to stop production of LNG
Due to military attacks on QatarEnergy’s operating facilities in Ras Laffan Industrial City and Mesaieed Industrial City in the State of Qatar, QatarEnergy has ceased production of liquefied natural gas (LNG) and associated products.…
— QatarEnergy (@qatarenergy) March 2, 2026
Los analistas advierten que esta escalada podría ser solo el comienzo. Disturbios a gran escala, cierres del espacio aéreo, un posible vacío de poder en Teherán, huelgas que paralicen la producción o el cierre prolongado de rutas críticas como el Estrecho de Ormuz podrían disparar el barril hasta los 100 dólares o más. Además, el aumento de las primas a los mercantes obligados a rodear África y los retrasos en las entregas tensionan aún más el mercado.
Este golpe no solo afectará a Estados Unidos: todo el planeta lo pagará. Irán sigue siendo un actor clave en el petróleo mundial, con influencia sobre rutas marítimas vitales y exportaciones a potencias como China, capaces de acumular reservas y encarecer los precios globalmente. Según la OPEP, el país controla un 13% de la producción mundial de crudo. De hecho, durante el conflicto de 12 días entre Irán e Israel en 2025, Goldman Sachs ya calculó que un colapso del suministro podría llevar los precios hasta los 100 dólares por barril.
La OPEP+, por su parte, anunció el domingo un aumento de producción de 206.000 barriles diarios. Pero si el flujo de petróleo cae, los precios subirán inevitablemente. Y el impacto no se limitará al crudo: electricidad, gas y combustibles verán sus tarifas incrementadas, con un efecto directo sobre los bolsillos de los consumidores.
En cuanto al gas, la tensión se agrava. Hoy se confirmó que QatarEnergy ha detenido la producción de GNL, equivalente a aproximadamente el 20% del suministro mundial, lo que constituye el mayor golpe a los mercados desde la invasión rusa de Ucrania hace cuatro años. La combinación de ataques en Medio Oriente y recortes en la producción global de gas augura semanas de mercados volátiles y precios al alza.















