Las tensiones militares en Oriente Medio han vuelto a aumentar. El sábado 28, Israel y Estados Unidos llevaron a cabo una operación coordinada contra objetivos en Irán, lo que provocó explosiones en Teherán y otras ciudades estratégicas. La república islámica respondió rápidamente con ataques dirigidos contra instalaciones militares estadounidenses en el Golfo Pérsico, lo que aumenta el riesgo de una escalada regional con consecuencias imprevisibles.
En este contexto, el Shahed-136, un dron suicida que se ha convertido en pieza clave de la doctrina de guerra asimétrica de Irán, simboliza la evolución militar del país. Dentro de esta familia destaca el Shahed-136B, una versión revisada del modelo original que amplía su alcance, potencia y capacidad operativa.
Esta evolución del Shahed-136 aumenta radicalmente su alcance operativo y refuerza su poder destructivo con una nueva ojiva
La principal diferencia reside en su autonomía. Mientras que el Shahed-136 original ya estaba diseñado para ataques de largo alcance, la nueva variante extiende su radio de acción a una horquilla estimada de entre 2500 y 4000 kilómetros, lo que le permite alcanzar objetivos situados a miles de kilómetros de su punto de lanzamiento. Además, puede transportar ojivas explosivas más grandes, lo que aumenta su potencial destructivo contra infraestructuras o posiciones militares.
El rediseño del Shahed-136B también afecta a su estructura. Adopta una configuración más aerodinámica y abandona el tradicional motor de pistón con hélice visible en favor de un sistema de propulsión más potente y eficiente. Estas mejoras permiten vuelos a menor altitud, reduciendo su firma detectable por radar y complicando su interceptación por los sistemas de defensa aérea enemigos. En otras palabras, el Shahed-136B no solo busca alcanzar más distancia, sino hacerlo con mayores probabilidades de supervivencia.
El nuevo dron fue presentado públicamente durante el desfile militar celebrado en Teherán en 2024, una demostración de fuerza que formaba parte del programa de modernización impulsado por las fuerzas armadas iraníes tras años de sanciones internacionales. A diferencia del Shahed-136 original, empleado en combate desde 2022, esta versión más avanzada aún no ha sido confirmada en operaciones reales.
Según el índice internacional elaborado por la organización Global Firepower, Irán ocupa actualmente el puesto 14 entre las mayores potencias militares del mundo, situándose incluso por delante de Israel en determinados indicadores. Este posicionamiento responde, en gran medida, a una estrategia sostenida durante décadas: desarrollar armamento propio capaz de compensar limitaciones tecnológicas derivadas de los embargos occidentales.















