Hay enormes túneles que unen países. Y otros, que, de alguna manera, rompen barreras imposibles entre continentes. Y el colosal proyecto que se está barajando desde hace tiempo, busca ambas cosas. Desde hace décadas se habla del túnel bajo el Estrecho de Gibraltar: un megatúnel submarino que conectaría directamente España con Marruecos, y por extensión Europa con África. Hoy ese proyecto revive con fuerza, con nuevos estudios, nuevas cifras y una voluntad política renovada.
El túnel más ambicioso de Europa: 42 km y 15.000 millones para unir África y Europa bajo el Estrecho de Gibraltar
El proyecto contempla un recorrido de entre 42 kilómetros aproximadamente -de los cuales casi 28 km serían bajo el agua- a una profundidad máxima estimada en torno a los 300 metros, con un coste que se estima en unos 15.000 millones de euros.
Si se lleva a cabo, este túnel se convertiría en una de las obras de ingeniería más espectaculares de Europa, comparable en ambición con el Eurotúnel (Canal de la Mancha) o con las grandes excavaciones alpinas. No solo movería pasajeros, sino también carga, vehículos, mercancías, con efectos logísticos, comerciales, turísticos y estratégicos enormes.
El origen de la idea se remonta a décadas atrás, con numerosos estudios de viabilidad entre España y Marruecos. Según fuentes recientes, el plan ha recuperado apoyos institucionales, y ya suma inversiones y subvenciones solo en estudios previos por más de 100 millones de euros.
Pero no todo es fácil: los retos técnicos son colosales (profundidades marinas, condiciones sísmicas, seguridad estructural, ventilación, evacuación, permisos internacionales, impacto medioambiental), y el calendario aún es incierto. Se habla de plazos que abarcan décadas, de fases, permisos y coordinación entre múltiples administraciones de España y Marruecos, además del respaldo de la UE.
Para España, el túnel supone una oportunidad sin precedentes: reducir tiempos de transporte entre el sur ibérico y el norte de África, aumentar el comercio transfronterizo, crear un nodo logístico estratégico y asumir un papel activo en la integración Euro-Africana. Pero también significa asumir riesgos financieros, geológicos y técnicos importantes. ¿Acabará siendo realidad? Si lo es, cambiará el mapa del transporte para generaciones.















