El efecto Matilda describe cómo los logros de las mujeres en la ciencia suelen ser ocultados, defenestrados o incluso menos preciados. Pero, a diferencia de muchas mujeres de su época, que fueron minimizadas, ignoradas o cuyas obras fueron atribuidas a colegas varones, Trota de Salerno, activa entre los siglos XI y XII, experimentó un fenómeno peculiar: un “efecto Matilda invertido”.
Si bien su contemporánea fama médica la consagró como autoridad, siglos después surgieron dudas sobre la autoría femenina de un tratado tan influyente, atribuyéndolo a un hombre llamado Trotta. ¿Quién fue realmente esta sanadora y por qué su legado sigue siendo muy importante y teniendo cierta vigencia casi mil años después?
La médica del siglo XI que ya aplicaba los consejos de tu psicólogo y nutricionista modernos
En el siglo XI, Salerno, en el sur de Italia, se erigió como un epicentro del saber médico europeo. En sus calles se entrelazaban tradiciones latinas, árabes y griegas, creando un entorno único para la transmisión del conocimiento. Fue en este contexto donde emergió Trota, cuya reputación quedó indisolublemente ligada al compendio Trotula, considerado el referente indiscutible en salud femenina de la Edad Media.
El Trotula agrupa tres tratados: Libro sobre las condiciones de las mujeres, Cosmética de las mujeres y Tratamientos de las mujeres. Si bien hoy se reconoce que solo el tercero se vincula con certeza a Trota, la autoridad que alcanzó su sección fue tal que se le atribuyeron los otros textos. Así, su nombre se convirtió en sinónimo de experiencia y conocimiento médico, un legado que perdura hasta nuestros días.
Trota, una médica con formación práctica, poseía una amplia experiencia en diversas áreas, desde trastornos digestivos hasta afecciones oculares. Sin embargo, su especialidad residía en la salud femenina. A diferencia de muchos de sus colegas varones, Trota podía tratar directamente problemas ginecológicos y obstétricos. Su práctica clínica, basada en la observación y la experiencia directa, anticipa conceptos modernos de atención integral, reconociendo la interconexión entre el cuerpo, la mente y el contexto social.
El segundo tratado, Cosmética de las mujeres, refleja los intercambios culturales de la época, presentando recetas que combinan ingredientes locales e importados. Tratamientos de las mujeres, por otro lado, es un manual pragmático de medicina aplicada, que ofrece soluciones concretas para menstruación, parto y enfermedades uterinas, e incluso incluye algunos tratamientos masculinos comparativos. Además, este tratado proporciona valiosos destellos de la vida social medieval, como consejos sobre virginidad, ilustrando cómo la medicina se entrelazaba con la cultura y la economía.
El Trotula circuló ampliamente, con 126 manuscritos latinos que atestiguan su autoridad sostenida a lo largo del tiempo. Trota comprendía que la salud no podía considerarse aislada del entorno y que escuchar a la paciente era tan crucial como cualquier receta. Su legado nos recuerda que la medicina siempre ha sido una práctica social, donde la experiencia, la observación y la adaptación al contexto marcan la diferencia.















