El universo Yellowstone no se detiene. Lo que comenzó como un drama ranchero con aires de tragedia familiar protagonizado por Kevin Costner ha mutado en una franquicia colosal que funciona como columna vertebral del western moderno en televisión. Taylor Sheridan, su arquitecto y alma creativa, ha convertido cada spin-off —de 1923 a la poderosa 1883— en una pieza más de un puzle narrativo que mezcla épica, sudor y un realismo brutal. Y eso ha tenido consecuencias.
Taylor Sheridan revive el infierno de '1883' y recupera a Sam Elliott para 'Landman', otro western moderno forjado bajo fuego real
Lanzada en 2021, 1883 no fue una precuela al uso: fue un viaje agónico y bellísimo hacia el Oeste fundacional, donde la promesa de un futuro se escribía con sangre. En el centro de esa odisea: Sam Elliott, quien encarnó al taciturno Shea Brennan como si llevara toda la vida arrastrando cicatrices en silencio. Ahora, Sheridan vuelve a contar con él para Landman, su nueva serie ambientada en el mundo del petróleo en Texas, que ya rueda su segunda temporada bajo condiciones igual de implacables.
Y no lo dice la nota de prensa. Lo dice el propio Sheridan, que en una reciente charla con GoldDerby ha recordado sin filtros lo que fue rodar 1883: “Solo teníamos tres sets interiores. Grabábamos con 42 grados, vestidos con lana, y luego a -12 con la misma ropa. Era un estado de miseria”. Pero ahí estaba Elliott, soportando el polvo y el hielo como si no hubiera otra manera de actuar.
“Aceptó ese maltrato porque sabía que estábamos haciendo algo especial”, confiesa Sheridan. Y tenía razón. Esa entrega no solo elevó a 1883 como una de las series más sólidas de todo el universo Yellowstone, sino que asentó una estética: Sheridan rueda como se hacía antes. Nada de pantallas verdes ni comodidades digitales. Todo en localizaciones reales, bajo el sol, la lluvia o el viento. Así, los personajes no solo actúan: sobreviven. “La exposición al entorno dio una fuerza brutal a las interpretaciones, y la de Sam fue pura verdad”, sentencia el creador.
Sheridan, que vive estos rodajes como batallas artísticas, no escatima en elogios a su veterano actor. “Tiene esa habilidad de enfatizar la sílaba justa, de cargar cada frase con una emoción que parece realista y creíble, le sale natural”. El vínculo entre ambos es ya más que profesional. “Estuve con él hace dos horas en el set. Es genial volver a estar con él”, confiesa mientras Landman sigue sumando talento a su reparto con nombres como Billy Bob Thornton o Demi Moore.
Con el final de Yellowstone consumado y nuevas historias en el horno, Taylor Sheridan sigue construyendo un imperio narrativo con mirada de autor y pasión por lo físico. Un territorio en el que Sam Elliott, lejos de la jubilación, cabalga firme como leyenda viva de la televisión.















