Más de 600 cartas coleccionables de Pokémon y One Piece, valoradas en conjunto en más de 27.000 euros, han terminado intervenidas en el aeropuerto de Malpensa, en Italia. La mercancía viajaba en el equipaje de un pasajero procedente de Tokio que no había declarado su contenido ante la aduana.
La intervención se produjo durante un control realizado por el personal de la Agencia de Aduanas y Monopolios y agentes de la Guardia de Finanzas italiana. Al revisar la maleta, el trolley y la mochila del viajero, los funcionarios localizaron un total de 605 cartas, muchas de ellas todavía precintadas y algunas acompañadas de sus correspondientes certificados de autenticación, así como cartas gradeadas de distinto tipo, informan medios locales.
El problema no era únicamente la cantidad de cartas que llevaba consigo. El valor de la mercancía superaba ampliamente los 430 euros, la franquicia establecida para los viajeros que llegan en avión a la Unión Europea desde países que no forman parte del bloque comunitario. Al superar ese límite, el pasajero estaba obligado a declarar los bienes ante las autoridades aduaneras.
El viajero tampoco contaba con la documentación necesaria para justificar de forma adecuada el valor de las cartas. Tras realizar las correspondientes estimaciones, las autoridades italianas calcularon que los derechos de aduana no abonados rondarían los 6900 euros, una cantidad que incluye tanto los aranceles como el IVA.
La ausencia de declaración supone una infracción administrativa de la normativa aduanera, por lo que las autoridades procedieron a intervenir la mercancía. Las cartas quedan así a disposición de la administración de cara a su posterior confiscación.
El caso pone de manifiesto hasta qué punto las cartas coleccionables pueden alcanzar valores elevados, un mercado cada vez más creciente gracias al auge de sagas como Pokémon o Magic, y al boom del anime encarnado por One Piece. También recuerda una cuestión importante para quienes viajan fuera de la Unión Europea: al regresar, las compras que superen las franquicias establecidas deben ser declaradas ante la aduana.
Aunque suene extraño, sobre todo por lo llamativo de lo incautado, medios oficiales recuerdan que la actuación forma parte de los controles habituales que se realizan en los aeropuertos italianos para verificar que los viajeros cumplen con sus obligaciones fiscales y aduaneras cuando introducen mercancías procedentes de terceros países.
