Mover una estructura de más de un kilómetro de longitud no parece, a primera vista, una operación sencilla. Sin embargo, es precisamente lo que está ocurriendo en Valladolid, donde las obras de la Variante Este avanzan con una solución de ingeniería que permite desplazar progresivamente parte de una enorme infraestructura ferroviaria mediante gatos hidráulicos.
El protagonista de esta actuación es el viaducto de Los Tramposos, una estructura de 1130 metros integrada en la transformación de la red ferroviaria de la ciudad. La infraestructura se encuentra a la altura del kilómetro 185 de la N-601 y debe salvar tanto esta carretera como sus conexiones con la VA-30.
Una de las partes más llamativas del proyecto es un tramo metálico de 357 metros. Su construcción se realiza mediante el denominado sistema de empuje, una técnica que permite ir desplazando el tablero de manera progresiva hasta colocarlo en su posición definitiva. Para conseguirlo se emplean gatos hidráulicos, capaces de mover la estructura mientras se desarrolla el resto de los trabajos.
La elección de este procedimiento no responde únicamente a una cuestión técnica. También permite reducir la afección sobre el terreno y sobre las infraestructuras que el viaducto tiene que atravesar, ya que lugar de ejecutar toda la estructura directamente sobre el espacio que ocupará finalmente, el sistema facilita su avance controlado.
El viaducto forma parte de un proyecto mucho más amplio como el de la Variante Este de Valladolid. Cuando esta actuación esté completada, los trenes de mercancías de la línea Madrid-Hendaya dejarán de atravesar la estación de Campo Grande y podrán circular por un trazado alternativo.
El cambio tendrá también consecuencias sobre el tráfico ferroviario dentro de la ciudad. Según explicó el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, la variante permitirá sacar todos los trenes de mercancías del casco urbano y reducir aproximadamente un 25% el tráfico ferroviario que actualmente atraviesa Valladolid. La inversión asociada a estas actuaciones alcanza los 300 millones de euros, un desembolso considerable, ya que además de separar los tráficos de mercancías y pasajeros, el proyecto busca aumentar la capacidad de la red y mejorar su explotación.
La actuación se integra, a su vez, en la transformación del nodo ferroviario vallisoletano y en el desarrollo de un nuevo complejo ferroviario de mercancías. El objetivo final es reforzar el papel de Valladolid como enclave logístico dentro de uno de los principales corredores ferroviarios de España.
