1. Vandal Random
  2. Noticias
  3. Confirmado por la ciencia: tu ADN influye en si el arte te provoca escalofríos y no le ocurre a todo el mundo

Confirmado por la ciencia: tu ADN influye en si el arte te provoca escalofríos y no le ocurre a todo el mundo

El mismo grupo ya había encontrado estimaciones de heredabilidad con enfoques clásicos y ahora lo refuerza con genética molecular.
Confirmado por la ciencia: tu ADN influye en si el arte te provoca escalofríos y no le ocurre a todo el mundo
·
Actualizado: 15:01 28/2/2026
adn
arte

En algún momento, una canción “abre” algo: piel de gallina, nudo en la garganta, ese escalofrío que no depende del frío. Durante años se trató como una rareza romántica —Darwin lo describía, Nabokov lo bautizaba—, pero hoy es un fenómeno con apellido científico: aesthetic chills, una respuesta corporal que aparece ante música, literatura o imágenes y que se puede medir (y comparar) entre personas.

Lo nuevo es que, además de cultura y biografía, hay huella genética. Un estudio liderado por Giacomo Bignardi (Max Planck Institute for Psycholinguistics) analizó datos del gran proyecto poblacional neerlandés Lifelines con unas 15.606 personas genotipadas y autoinformes sobre escalofríos ante el arte y la música. El resultado: parte de las diferencias individuales no es aleatoria; la predisposición tiene un componente heredable detectable a escala de población.

Qué significa “heredable” en este caso

La cifra importante viene con matices: el trabajo estima que alrededor de un 30% de la variación en “tendencia a los escalofríos” se asocia a factores familiares, y que una fracción de ese bloque puede atribuirse a variantes genéticas comunes (las que capturan los análisis genómicos tipo GWAS). Dicho en llano: no existe un “gen del arte”, sino miles de pequeñas diferencias biológicas que, sumadas, inclinan la balanza hacia una sensibilidad estética más intensa… o más silenciosa.

PUBLICIDAD

Además, el estudio sugiere un hilo compartido entre disciplinas artísticas: lo que te eriza la piel con una sinfonía podría tener parte del mismo sustrato que lo que te sacude ante un poema o un cuadro. Y ahí entra un viejo sospechoso de la psicología de la creatividad: la apertura a la experiencia. El equipo explora vínculos entre predisposición genética a la “openness” y mayor probabilidad de sentir escalofríos, como si curiosidad, imaginación y sensibilidad estética fueran piezas del mismo mecanismo, con variaciones según el tipo de estímulo.

Del genoma al cuerpo: circuitos de placer

La genética, sin embargo, solo explica una parte del mapa; el resto lo ponen los circuitos del cerebro que traducen emoción en cuerpo. Estudios de neuroimagen y electrofisiología llevan tiempo mostrando que los “chills” musicales se relacionan con redes de recompensa y placer, y trabajos recientes han ido aún más lejos: un estudio combinado PET–fMRI vinculó la experiencia de escalofríos con cambios en el sistema µ-opioide (el mismo que participa en placer y alivio del dolor), conectando literalmente el “subidón estético” con química cerebral.

La conclusión más útil no es determinista, sino práctica: tus genes pueden darte un “marco de probabilidad”, pero la experiencia —educación musical, hábitos culturales, recuerdos asociados, contexto social— rellena el cuadro.

Raquel Díaz Herreros
Comentarios: 0

En forosComentar en nuestros foros

Más sobre Ciencia

RANDOM
Flecha subir