Lo que ha vuelto a circular estos días como si fuera una novedad absoluta es, en realidad, una de las casas más estudiadas de la arquitectura contemporánea japonesa: la Casa Moriyama, diseñada por Ryue Nishizawa en Tokio entre 2002 y 2005. El proyecto se levanta en Ota-ku sobre una parcela de 290 metros cuadrados y reorganiza la vivienda como un pequeño conjunto de piezas separadas.
La operación que la hizo célebre fue muy simple en apariencia y muy radical en la práctica. En vez de concentrar todo el programa en un solo volumen, Nishizawa dispersó la casa en varias estructuras autónomas, dejando entre ellas patios, recorridos y jardines. Ese gesto convirtió un solar diminuto en una especie de microbarrio doméstico, mucho más abierto al entorno de lo que suele admitir la vivienda urbana densa.
Más piezas que “diez casas”
Por eso resulta algo engañoso resumirla como “10 casas” en un sentido convencional. Las fuentes de arquitectura la describen más bien como un conjunto de volúmenes independientes, algunos ocupados por el propietario y otros pensados para alquiler temporal. Arquitectura Viva habla de la vivienda del dueño y cinco apartamentos de renta; otras referencias subrayan que son más de diez piezas con usos distintos dentro del mismo solar.
La clave no está solo en la densidad, sino en cómo se negocian intimidad y convivencia. Para pasar de una estancia a otra hay que cruzar el exterior, de modo que el jardín deja de ser un adorno y se convierte en parte real de la vida diaria. El MoMA ha interpretado precisamente esa disposición como una forma de disolver fronteras rígidas entre lo privado, lo compartido y la propia ciudad.
Un icono exportado
Tampoco es casual que el proyecto acabara convertido en icono. El Barbican de Londres le dedicó en 2017 una reconstrucción a escala real dentro de la exposición The Japanese House, donde se presentaba como un ejemplo decisivo para pensar otra relación entre arquitectura, vida cotidiana y densidad metropolitana. Ahí dejó claro que su influencia va mucho más allá de una solución pintoresca para un solar difícil.















