La nueva ciudad de Bioshock Infinite se llamará Columbia, estará llena de pancartas y estandartes americanos, como si se tratase de una campaña política, y además estará situada en los cielos.
Mucho menos luminosa es Rapture, pero fue la ciudad que nos dejó asombrados cuando jugamos por primera vez a Bioshock. Una ciudad submarina donde las ideas de sus habitantes fueron llevadas al extremo y eso terminó por esclavizarlos.
Para el creador de Bioshock, Ken Levine, ha sido doloroso tener que dejar de lado esta ciudad oscura de diseño art decó. Levine ha confesado que "personalmente, dejar Rapture ha sido muy, pero que muy difícil para mi. Era mi vida entera. No tengo hijos y Rapture era mi bebé. Me siento en conexión con Andrew Ryan, Sander Cohen... un grupo enfermizo con el que empatizar pero el caso es que lo hago".
Levine continuó diciendo: "sentí que ya habíamos dicho todo lo que teníamos que decir sobre Rapture...por ahora. Nunca digas nunca, pero ahora mismo me siento de esa forma. Tendría que tener una idea que condujese a eso. Tendría que florecer de esa idea".























