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Playboy: The Mansion, cuando Hugh Hefner se cruzó con Los Sims

Llegó en 2004 como simulador de la vida del empresario.
Playboy: The Mansion, cuando Hugh Hefner se cruzó con Los Sims
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XBOX PC 

Culto, ilustrado, polifacético, incorrecto y polémico. Así era Hugh Hefner, fundador de la revista Playboy y originador del movimiento sexual de nombre homónimo a partir de sus ideales sobre lo cotidiano del sexo. El emprendedor nacido en Los Ángeles en 1926 dejó esta semana este mundo por muerte natural. Su imperio pasa ahora a manos de su hijo Cooper Hefner, pero seguirá siempre en la mente de aquellos jugadores que deseen recrear su hazaña.

La revista Playboy nació en 1953 convirtiéndose en todo un torbellino para el sector cultural norteamericano. Cincuenta años más tarde, Cyberlore Studios, Ubisoft y Groove Games quisieron trasladar aquella filosofía de vida el emprendedor americano al mundo de los videojuegos con un título de corte erótico en PlayStation 2, Xbox y PC llamado Playboy: The Mansion.

Playboy: The Mansion, cuando Hugh Hefner se cruzó con Los Sims Imagen 2

Los Sims en versión gamberra

Playboy: The Mansion se estrenó en 2004 con un único propósito: transformarnos en una versión virtual de Hugh Hefner con la misión de dar forma a nuestra revista y a la mansión con la que comparte nombre. El título era una mezcla entre la simulación social de Los Sims y el desparpajo de Leisure Suit Larry, saga de aventuras erótico-festivas de Sierra Online.

Con un motor gráfico similar al videojuego de simulación social de Electronic Arts y Maxis, Playboy: The Mansion nos invita a construir la mansión para recibir a las ‘conejitas’ que tanto renombre han dado a la marca, pero también gestionar la publicación desde el punto de vista editorial contratando redactores, negociando entrevistas y configurando su agenda.

Playboy: The Mansion es más que un simulador social, es una aventura que cumplía a su manera el deseo de los admiradores de Hefner como magnate del sector editorial y de los contenidos para adultos. Construimos y decoramos nuestra casa, creamos varias plantas y disponemos de escritorios para que trabajen nuestros periodistas en la faceta más editorial.

Entre tanto, organizamos fiestas con la ‘jet set’ estadounidense, que en el juego estaba representada por personajes ficticios y famosos de segunda línea, para cerrar tratos que beneficien a la publicación. No faltan las sesiones de fotos jugables con las modelos que pasarán a ser las ‘playmates’ de nuestro magacín.

Playboy: The Mansion, cuando Hugh Hefner se cruzó con Los Sims Imagen 3

A pesar de sus mecánicas toscas y de estar muy por debajo de Los Sims en la faceta de simulador social, Playboy: The Mansion tuvo encanto. Nuestro paso por aquella vivencia del Hefner virtual nos hacía ser cada vez más ambiciosos para ampliar el rango de operaciones de nuestro imperio tanto en lo profesional como en lo personal: el protagonista podía ser todo un conquistador.

Dentro de lo políticamente incorrecto que pudo permitirse el juego (fue calificado de PEGI 16), los elementos sexuales dibujados por sus píxeles estaban lejos de lo que se ha podido ver en otros simuladores de su calado. Playboy: The Mansion fue en cierto modo un videojuego recatado: las ‘playmates’ solo aparecían parcialmente desnudas (parte superior).

Playboy: The Mansion, cuando Hugh Hefner se cruzó con Los Sims Imagen 4

Playboy: The Mansion es una de esas rarezas de la generación de PS2 que todavía puede encontrarse en plataformas de compra-venta de segunda mano, un juego que en su propia medida se adelantó a la fiebre de simuladores sexuales, algunos de ellos mal vistos y hasta prohibidos, que se ha vivido en años posteriores. En 2004 comprar este título podía ser un acto de rebeldía.

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